Jim Carrey es uno de los comediantes más reconocidos del siglo XX. Sus personajes se han vuelto en clásicos en la cultura pop, como su interpretación de La Máscara o de Ace Ventura. Lo que pocos conocen es su faceta más personal e introvertida, la que da a conocer en un minidocumental llamado “I Needed Color”.

Una tarde gris en Nueva York

Carey comienza esta pequeña pieza de 6 minutos hablando sobre la vocación y cómo gracias a una tarde gris de Nueva York él se dio cuenta que “necesitaba color”, así que comenzó a pintar para darle color. Esto lo ayudó a sobrellevar los desamores de su vida, como el divorcio de Jenny McCarthy o la relación llena de altibajos con Cathriona White.

“Llegó un momento en el que me obsesioné tanto. La pintura estaba en todos lados, comía sobre ella. Tu vocación te elige”, dijo el comediante, quien se refugió en la pintura en el descanso entre películas.

En la pieza, producida por David Bushell, el mismo productor de “Eterno Resplandor de una Mente sin Recuerdos”, Carrey habla sobre las cosas que lo hacen vulnerable, lo que lo inspira y la temática que usa, como la figura de Jesús.

“No sé si existe o no, pero quiero que la gente encuentre luz en sus ojos” dijo sobre los retratos de Cristo. “Tiene un poco de cada raza, porque cada raza se refleja en su figura.”

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