Apenas faltan tres días para elegir presidente y vicepresidente de la República, diputados al Congreso y al Parlamento Centroamericano (Parlacén), y alcaldes. Creo que es fácil escoger candidatos a presidente y vicepresidente, así como al alcalde. Se escoge un binomio en el primer caso y una persona, en el segundo. El caso del Parlacén está claro para muchos, ya que al igual que yo rechazan esa institución y coincidimos en votar nulo. Pero para diputados la cosa es más difícil porque no escogemos a una sola persona, sino a un combo.

¿A qué me refiero con combo de diputados? A que no puede elegir a la persona que quiere, sino que esta persona viene con otras que pueden o no ser de su agrado. Es como ir a un restaurante donde le dan un precio especial por un combo, pero no le gusta la gaseosa que le ofrecen o los acompañamientos. La diferencia es que en este caso compra el combo y deja lo que no quiere. En el caso de los diputados, no puede dejar nada, vota por el listado donde está su candidato, pero su voto va para él y el resto de las personas que están con él. No le queda más opción que aceptar lo que no quiere con tal de apoyar a la persona de su preferencia.

Nuestro sistema de elección de diputados funciona así, como el combo. Una parte de los diputados están en el Listado Nacional y otro en los listados de distritos electorales. Cada departamento de la República es un distrito electoral. Un partido político suele presentar candidatos a diputados en orden, tanto para el listado nacional como para los distritos electorales. De acuerdo con los votos que obtengan van siendo electos, en ese orden, los candidatos a diputados. Quienes defienden este sistema lo justifican indicando que las personas que el partido escoge y coloca en los primeros puestos son los más afines y que más han trabajado para ese partido. Las críticas a este sistema es que los candidatos los ponen quienes manejan estos partidos y pueden poner personas de su conveniencia sin que necesariamente sean buenas para el Congreso. Recuerdo que hace poco se criticaba a un partido por meter tres familiares en los primeros puestos para candidatos a diputados. Sea como sea, este sistema de listas cerradas favorece el poder de los partidos políticos en detrimento de los ciudadanos. Recomiendo leer más sobre el tema en el estudio de Eduardo Fernández Liuña y Jesús María Alvarado, titulado Análisis de la Reforma Electoral en Guatemala por el CEES. https://www.cees.org.gt/estudios/analisis-de-la-reforma-electoral-en-guatemala

La elección a diputados del Congreso es complicada porque el candidato de mi preferencia viene con otros que no quiero. Puedo entender que para que exista cierta estabilidad política se requieran listados, pero limitados y permitiendo que existan subdistritos. En este caso se podría elegir por nombre y apellido a la persona de mayor preferencia y cercanía al votante. Así, los partidos políticos tendrían cierto poder, pero limitado y los votantes podrían escoger también a quien consideren que le represente mejor. Lo más abierto sería que todos se pudieran elegir por nombre y apellido, pero esto si afectaría en cierto sentido la estabilidad de los partidos políticos.

En fin, el problema de la escogencia de los diputados tal como lo hacemos en la actualidad es la insatisfacción que nos queda, porque no estamos de acuerdo con esa combinación de personas que componen el listado. Hay que elegir, como en otras ocasiones, buscando las opciones mejores o menos malas.

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