Entre las técnicas de investigación social y recopilación de datos en una población, la encuesta es una herramienta ampliamente usada para obtener información sobre preferencias, costumbres o actitudes respecto de un tema, persona o producto, con base en una muestra integrada según las características del universo a estudiar, que en época electoral es el conjunto de ciudadanos aptos para votar.

«La votación es la verdadera encuesta», suele ser una declaración utilizada a menudo por figuras políticas que no obtienen los resultados esperados, deseados o quizá prometidos por asesores de campaña, a fin de intentar minimizar datos consignados por investigaciones electorales serias. En ese sentido, es correcto y obvio afirmar que las cifras oficiales de la jornada electoral serán el informe definitivo pero no son ya una encuesta en el estricto sentido; los muestreos previos al día del sufragio buscan precisamente analizar etapas anteriores, con base en metodologías estadísticas y con el mayor índice posible de confiabilidad. Factores como la evolución del contexto nacional, estrategias de campaña y el conocimiento positivo o negativo de cada candidato o partido en contienda se conjugan con el momento y metodología de medición para configurar una fotografía numérica de las preferencias, actitudes e incluso indecisiones de la ciudadanía.

La Encuesta Libre, de Prensa Libre y Guatevisión, encargada a la empresa de investigación ProDatos, se presenta como un servicio informativo para la ciudadanía, sin vinculación partidaria ni interés sectario alguno, al igual que toda la cobertura de entrevistas con candidatos, foros ciudadanos y debates entre aspirantes, englobada bajo el concepto Decisión Libre.

La primera Encuesta Libre, de abril pasado, incluía a candidatas cuya participación dependía de fallos judiciales y que ya no figuraban en contienda al comenzar la recopilación de información para la actual. En el camino, otros dos presidenciables vieron revocada su inscripción y aunque se consignan sus cifras, no tienen posibilidades legales de participar esta vez. Uno de los hallazgos más notorios radica en el 48% de población que asegura no tener plenamente definido su voto, lo cual puede tener incidencia el próximo domingo. Además cabe observar a tres aspirantes que, por efecto del margen de error de 2.8%, se encuentran virtualmente empatados en la disputa por el tercer lugar de intención de voto, lo cual constituye un elemento adicional a considerar, porque entre los escenarios electorales puede caber la posibilidad de que un tercero se cuele en el balotaje, tal como ocurrió en el 2015.

La Encuesta Libre se desarrolla bajo un estricto diseño matemático que abarca todas las regiones del país, con base en la distribución poblacional del padrón electoral, no solo en cuanto a ubicación geográfica, sino también en relación con la edad, sexo y nivel socioeconómico de los potenciales votantes. Los datos se obtienen mediante entrevistas presenciales verificadas en las áreas metropolitana, interior urbano e interior rural, definidas sin importar la distancia, el mal camino o si era necesario caminar por horas hasta llegar a una comunidad localizada en alguno de los 138 puntos de muestreo. Los datos que se presentan hoy no constituyen una predicción ni un augurio ni un aval para figura política alguna, son el retrato numérico del momento decisivo que vive Guatemala, en la recta final de una nueva cita con las urnas.

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