En abril la Organización Mundial del Comercio (OMC) cumplió 25 años de existencia. En 1994, en la ciudad de Marrakech, Marruecos, se reunieron más de 120 Naciones para firmar el acta de establecimiento de la OMC.

En su origen, el Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio, (GATT), antecesor de la OMC, fue firmado por 23 países al final de la segunda guerra mundial, obteniendo un rango institucional equivalente al de los acuerdos de Bretton Woods; el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, que estableció las bases para la eliminación de aranceles comerciales y prácticas proteccionistas al comercio. Pasaron 47 años y ocho rondas de intensas negociaciones comerciales multilaterales para que existiera el consenso que llevó a la creación de la OMC.

En la ronda Uruguay, la ultima ronda de negociaciones del GATT, donde más de 120 países negociaron por más de ocho años, negociaciones que incluían, además del acuerdo que crea a la OMC, las normas del comercio de mercancías, el comercio de servicios y la propiedad intelectual, produciendo un documento de aproximadamente 26 mil páginas.

Después de la firma, el 1 de enero de 1995, la OMC se establece en Ginebra, Suiza, con la ratificación de 76 de los 124 países que aprobaron el Acuerdo. En el 2001, en la cuarta conferencia ministerial, celebrada en Catar, se inician las negociaciones multilaterales de la llamada Ronda de Doha, una ronda para mejorar y actualizar el comercio de los países miembros de la organización, que para muchos marcó el auténtico inicio de la globalización.

Desde su establecimiento y el lanzamiento de la Ronda Doha, con aproximadamente 20 temas de negociación, la OMC no ha logrado concluir ningún otro acuerdo multilateral, a excepción del Acuerdo sobre Facilitación del Comercio, y algunos acuerdos plurilaterales, tales como, el Acuerdo sobre la Contratación Pública y los acuerdos sobre la Tecnología de la Información (ATI). Aún quedan temas pendientes de concluir, las negociaciones sobre los temas de agricultura, sobre los productos no agrícolas, subvenciones a la pesca, las normas sobre aplicación de derechos antidumping, subsidios y medidas compensatorias, los acuerdos regionales, el comercio y medioambiente —incluyendo el comercio de bienes ambientales—, algunos aspectos de propiedad intelectual y el trato especial y diferenciado, entre otros.

La Ronda Doha, cuya intención era que los países en desarrollo se sintieran más integrados al libre comercio, abriendo mercados de los países desarrollados a los productos agrícolas de los países en desarrollo, ronda que lleva años paralizada y, de hecho, no se espera que se reactive, aunque varios países en desarrollo aún insisten en su reactivación.

Contrario a lo esperado, la organización se enfrenta a uno de los escenarios más adversos de sus 25 años de existencia, con una profunda crisis interna marcada por el proteccionismo, además de la amenaza de nuevas tensiones proteccionistas como el conflicto arancelario entre Estados Unidos y China, así como la salida del Reino Unido de la Unión Europea. Además, de la crisis institucional que afecta a uno de los principales órganos de la OMC, el Órgano de Apelación, que es la última instancia en las disputas comerciales.

Este Órgano está formado por siete jueces, pero desde el 2017 Estados Unidos veta el nombramiento de nuevos jueces, por lo que actualmente se reduce a tres. En diciembre termina el mandato para dos de los jueces y al quedar solo un juez las competencias de este órgano de apelación quedarían paralizadas. Esto amenazaría todo el Sistema de Solución de Disputas de la Organización.

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