Estados Unidos detuvo en junio a 95 mil migrantes indocumentados en la frontera sur con México.

El convenio podría ser firmado el lunes 15 de julio en Washington por el presidente estadounidense Donald Trump y su homólogo guatemalteco Jimmy Morales. De hecho la reunión ya está confirmada, aunque la declaración de la Casa Blanca solo menciona que cita será para que ambos gobernantes discutan “maneras de crear una relación más robusta centrada en encarar las prioridades de migración y seguridad”, y “cómo Guatemala puede construir una relación más fuerte con sus socios centroamericanos para ampliar el crecimiento económico, crear empleos y promover oportunidades a sus ciudadanos”.

Una fuente con conocimiento del acuerdo dijo al diario que los alcances van más allá de que Guatemala sea el tercer país seguro.

“Estamos hablando de una especie de acuerdo de transferencia donde los Estados Unidos pueden enviar a cualquier solicitante de asilo, no solo a los centroamericanos, a Guatemala”, dijo la fuente.

Otra persona familiarizada con el convenio señaló que “este es un nivel completamente nuevo”, y agregó: “En mi lectura, parece que incluso aquellos que nunca han puesto un pie en Guatemala potencialmente pueden ser enviados allí”.

De acuerdo con las fuentes consultadas por el diario, los alcances del acuerdo entre la administración de Trump y Guatemala son superiores a los que intentó con México el mes pasado, cuando una serie de compromisos contuvieron la aplicación de aranceles de 5 por ciento a productos mexicanos.

El diario cita la observación de otra fuente empapada de la situación, que menciona: “Sí ofrece una exención para los migrantes guatemaltecos, que podría ser la razón por la que el gobierno de Jimmy Morales, un aliado de los Estados Unidos, parece estar dispuesto a firmar”.

No obstante, observa que el borrador “no proporciona mucha claridad sobre cómo se implementará”.

“¿Cómo Guatemala podría hacer frente a tan enormes demandas?”, pregunta el New Yorker, que contextualiza que la pobreza, la corrupción, la violencia y el factor climático en nuestro país que empujan a los compatriotas en busca de oportunidades hacia Estados Unidos.

“Este ya es un país en el que el sistema político y económico no puede proporcionar empleos a toda su gente”, comentó al diario Stephen McFarland, exembajador de Estados Unidos en Guatemala. «Sería muy difícil conseguir que miles de ciudadanos de otros países ingresaran allí y que los cuidaran por un periodo de tiempo indefinido», agregó.

Aunque Estados Unidos proporcionaría ayuda para atender a los solicitantes de asilo, el diario señala que no está claro que el gobierno guatemalteco tenga la capacidad administrativa para asumir el trabajo.

La logística para atender la demanda de solicitantes es una pregunta sin respuesta, tomando en cuenta que Estados Unidos tiene una mora de un millón de casos pendientes y que por ley deben resolver los tribunales.

El New Yorker hace eco de un estudio reciente del Instituto de Políticas de Migración, que determina que es poco probable que acuerdos como el que firmarían Trump y Morales resuelva la crisis en la frontera entre Estados Unidos y México, donde en junio fueron detenidas 95 mil personas y hay centros de detención repletos de migrantes, donde ha habido muertes y abundan las denuncias de hacinamiento y malos tratos.

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