¿Qué es el afrofeminismo?

El 21 de mayo en Colombia, es celebrado el día nacional de la Afrocolombianidad, declarado por el Congreso de la República como una fecha para rendir sus aportes y reivindicación de sus derechos, en la fecha exacta en que se abolió la esclavitud en Colombia, en 1851.

Cimarronas es una creación de las colombianas Sher Herrera y Andrea Sañudo, con el apoyo de Volcánica. ¡Síguenos también en Facebook!

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Ni el príncipe ni los siete enanos: la manzana

 

Esta es la primera entrega de la serie “Sororidad a través de los cuentos de hadas”, pero antes quiero compartir con ustedes algunos apuntes.

Crecí entre enciclopedias, libros de psiquiatría, literatura clásica, novelas de Corín Tellado y cuentos de hadas. Cuentos de hadas con bellas ilustraciones (pocas) y en sus versiones originales. Estoy segura que esto no sólo gestó mi afición a la lectura, sino fomentó un particular respeto por la forma (no solo el contenido) de lo que se dice, según a quien esté dirigido.

Decir que los leí en sus versiones originales no es poca cosa, en ellos la Sirenita se convierte en espuma tras ser despreciada por el príncipe, a la “Niña de los zapatos rojos” le cortan los pies para que dejaran de bailar, y la “Bella durmiente” fue violada.

Siendo psicóloga, me tocó releer los cuentos de hadas a la luz de su función en la infancia. Que estas historias dirigidas a niños y niñas permanezcan a través de los años es particularmente relevante, y si bien es necesario que existan nuevos relatos con nuevos finales; hay algo de los clásicos que es importante retener tomando en cuenta simbolismos que ejemplifican algunas dinámicas humanas inconscientes. Algo de estos cuentos, algo dicen. Por ejemplo, 50 sombras de Grey, es una versión explícita (ya no simbólica) sexualizada de la Cenicienta.

Leé también: 50 tonos entre sexo, fantasía e intimidad

Bruno Bettelheim, en su texto “Psicoanálisis de los cuentos de hadas”, dice acerca de este género literario: “El niño sabe que el cuento de hadas no es real, pero no significa que sea falso”. Así, me propongo a iniciar una serie de artículos con algunas de las reflexiones que considero vigentes para cuestionar e ilustrar fenómenos de la experiencia humana.

Sólo que esta vez, no será a la luz de cómo encuentra el amor la protagonista a través del beso, sino con el anhelo de generar sororidad, es decir, empatía y vínculo con las otras.

Habiendo dicho lo anterior: “Margarita está linda la mar, y el viento, lleva esencia sutil de azahar; yo siento en el alma una alondra cantar; tu acento: Margarita, te voy a contar un cuento”. Rubén Darío.

Blanca Nieves y los siete enanos

En las versiones de Disney de estos clásicos, las protagonistas están por cumplir 16 años (los 15 años en nuestra cultura); como todo lo que los cuentos presentan y Disney mercadea, esto no es casualidad. Los cuentos de hadas son relatos acerca del paso de niña a mujer.

Todas las historias tienen alguna representación de un “elemento rojo” (el pelo de la Sirenita, la manzana de Blanca Nieves, la caperuza de la Caperucita, la rosa en la Bella y la Bestia). Este es el representante de la menarca (primera menstruación) que enmarca estos relatos en las relaciones más profundas de nosotras con nuestro cuerpo, y el advenimiento a la madurez netamente biológica, reconocida desde el simbolismo propuesto por los cuentos como un proceso sangriento y amenazante que irrumpe como novedoso y transformador.

Además, las protagonistas son huérfanas, criadas por una mujer envidiosa que no soporta verlas crecer. ¿Cuántas de nosotras no llamamos “brujas” a nuestras madres a esa edad?

El cuento de Blanca Nieves tiene especial relevancia para ilustrar algo de la relación madre e hija, comida/espejo/cuerpo.

Al inicio del relato, vemos a una mujer vanidosa que, sin despeinarse, se contempla maravillada en un espejo que le confirma su belleza. Durante años la “malvada bruja” recibe una respuesta que sostiene su imagen:

–“¿Quién es la mujer más bella de este reino?”
–“Eres tú, mi señora”.

La respuesta cambia cuando es la niña de los labios rojos como la sangre, quien ahora se convierte en mujer: Blanca Nieves. Así se desata la ira de la reina, esta mujer que frente a su propia imagen resquebrajada busca eliminar a la doncella. La joven huye para ser auxiliada por animales fuera del hogar. La orden, como en tantos otros relatos de la humanidad –Moisés, Edipo, etcétera–, es que la maten.

La bruja decide tomar venganza con su mano: lejos de buscar rivalizar y ser una amenaza para la princesa, se deforma en su versión avejentada e inútil. Aparece anciana (encarnando su propio temor) y ofrece una manzana envenenada.

Mucho podríamos reflexionar acerca de los múltiples simbolismos del cuento: las propuestas para que crezca, asumir una actitud exploratoria lejos de casa o enfrentar contactos sociales más allá del reino. También la propuesta de la salida tradicional: limpiar la casa de los siete enanos que, por cierto, representan los defectos humanos: el enojo, la haraganería, la estupidez, etcétera.

Pero nos centraremos en la manzana, y para esto tendremos presente la consolidación de tantos trastornos alimenticios alrededor de la pubertad y adolescencia que aparecen pandémicos en la actualidad. También tomaremos en cuenta que ahora el espejo aparece en versión virtual, miles de imágenes de Instagram que buscan reafirmar esta pregunta: ¿quién es la más bella?

Tendremos en cuenta las propuestas de los ideales del cuerpo, acompañados de las siguientes preguntas: ¿qué predomina en las revistas de hombres? Mujeres. ¿Y en las revistas de mujeres? Mujeres también. Estos espejos que aparecen viralizados nos envían imágenes de cómo nos tendríamos que ver. Al no recibir esa respuesta en las imágenes de las redes sociales: ¿cuántas veces recurrimos al ataque envidioso y ensañado hacia nuestro propio cuerpo?

La manzana, simbólica desde Adán y Eva, representa para BlancaNieves la envidia y la saña que oralmente se trasmiten en estos vínculos tóxicos. Deseable e irresistible, pero que está allí para aniquilar su vitalidad. ¡Cuánta distorsión de lo nutricio!

Para quienes han lidiado con cuestiones de peso, la comida toma un carácter de veneno. Muchos de los relatos encontrados en las personas que padecen trastornos alimenticios confirman esta sensación de ser envenenadas por la comida, ya que les roba la posibilidad de acceder a un ideal de belleza que prime por sobre los demás.

Estos ideales los debemos transformar. Lo podremos lograr a través de mejorar los vínculos con otras mujeres, que nos propongan gestos nutricios y nosotros a ellas. Así, podremos anhelar una vida plena, en comunión entre unas a otras, ya no siendo la salida de “casarse y vivir felices para siempre”, una única y solitaria opción.

Una última nota, a diferencia de la cultura del espejo vanidoso, en los cuentos infantiles japoneses, encontré otro tipo de espejo (un espejo ya no de belleza física, sino de pertenencia, autoestima e identidad). Uno presenta a una madre quien en su lecho de muerte, le dice a su pequeña hija (angustiada por su partida), que en una cajita encontrará todo lo que necesite para estar bien cuando ella muera. Años después, la hija ya en su adolescencia, la abre. En ella, hay un espejo, en su reflejo encuentra que no sólo se parece a su madre sino que es ella “todo lo que necesita para estar bien”.

Colorín, colorado, este cuento no se ha acabado. Me meto en hoyito para hablar de la Caperucita Roja ( y su deseo sexual) en una próxima nota.

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Psicología: Los cuentos infantiles no son tan infantiles, Blanca Nieves

 

Esta es la primera entrega de la serie “Sororidad a través de los cuentos de hadas”, pero antes quiero compartir con ustedes algunos apuntes.

Crecí entre enciclopedias, libros de psiquiatría, literatura clásica, novelas de Corín Tellado y cuentos de hadas. Cuentos de hadas con bellas ilustraciones (pocas) y en sus versiones originales. Estoy segura que esto no sólo gestó mi afición a la lectura, sino fomentó un particular respeto por la forma (no solo el contenido) de lo que se dice, según a quien esté dirigido.

Decir que los leí en sus versiones originales no es poca cosa, en ellos la Sirenita se convierte en espuma tras ser despreciada por el príncipe, a la “Niña de los zapatos rojos” le cortan los pies para que dejaran de bailar, y la “Bella durmiente” fue violada.

Siendo psicóloga, me tocó releer los cuentos de hadas a la luz de su función en la infancia. Que estas historias dirigidas a niños y niñas permanezcan a través de los años es particularmente relevante, y si bien es necesario que existan nuevos relatos con nuevos finales; hay algo de los clásicos que es importante retener tomando en cuenta simbolismos que ejemplifican algunas dinámicas humanas inconscientes. Algo de estos cuentos, algo dicen. Por ejemplo, 50 sombras de Grey, es una versión explícita (ya no simbólica) sexualizada de la Cenicienta.

Leé también: 50 tonos entre sexo, fantasía e intimidad

Bruno Bettelheim, en su texto “Psicoanálisis de los cuentos de hadas”, dice acerca de este género literario: “El niño sabe que el cuento de hadas no es real, pero no significa que sea falso”. Así, me propongo a iniciar una serie de artículos con algunas de las reflexiones que considero vigentes para cuestionar e ilustrar fenómenos de la experiencia humana.

Sólo que esta vez, no será a la luz de cómo encuentra el amor la protagonista a través del beso, sino con el anhelo de generar sororidad, es decir, empatía y vínculo con las otras.

Habiendo dicho lo anterior: “Margarita está linda la mar, y el viento, lleva esencia sutil de azahar; yo siento en el alma una alondra cantar; tu acento: Margarita, te voy a contar un cuento”. Rubén Darío.

Blanca Nieves y los siete enanos

En las versiones de Disney de estos clásicos, las protagonistas están por cumplir 16 años (los 15 años en nuestra cultura); como todo lo que los cuentos presentan y Disney mercadea, esto no es casualidad. Los cuentos de hadas son relatos acerca del paso de niña a mujer.

Todas las historias tienen alguna representación de un “elemento rojo” (el pelo de la Sirenita, la manzana de Blanca Nieves, la caperuza de la Caperucita, la rosa en la Bella y la Bestia). Este es el representante de la menarca (primera menstruación) que enmarca estos relatos en las relaciones más profundas de nosotras con nuestro cuerpo, y el advenimiento a la madurez netamente biológica, reconocida desde el simbolismo propuesto por los cuentos como un proceso sangriento y amenazante que irrumpe como novedoso y transformador.

Además, las protagonistas son huérfanas, criadas por una mujer envidiosa que no soporta verlas crecer. ¿Cuántas de nosotras no llamamos “brujas” a nuestras madres a esa edad?

El cuento de Blanca Nieves tiene especial relevancia para ilustrar algo de la relación madre e hija, comida/espejo/cuerpo.

Al inicio del relato, vemos a una mujer vanidosa que, sin despeinarse, se contempla maravillada en un espejo que le confirma su belleza. Durante años la “malvada bruja” recibe una respuesta que sostiene su imagen:

–“¿Quién es la mujer más bella de este reino?”
–“Eres tú, mi señora”.

La respuesta cambia cuando es la niña de los labios rojos como la sangre, quien ahora se convierte en mujer: Blanca Nieves. Así se desata la ira de la reina, esta mujer que frente a su propia imagen resquebrajada busca eliminar a la doncella. La joven huye para ser auxiliada por animales fuera del hogar. La orden, como en tantos otros relatos de la humanidad –Moisés, Edipo, etcétera–, es que la maten.

La bruja decide tomar venganza con su mano: lejos de buscar rivalizar y ser una amenaza para la princesa, se deforma en su versión avejentada e inútil. Aparece anciana (encarnando su propio temor) y ofrece una manzana envenenada.

Mucho podríamos reflexionar acerca de los múltiples simbolismos del cuento: las propuestas para que crezca, asumir una actitud exploratoria lejos de casa o enfrentar contactos sociales más allá del reino. También la propuesta de la salida tradicional: limpiar la casa de los siete enanos que, por cierto, representan los defectos humanos: el enojo, la haraganería, la estupidez, etcétera.

Pero nos centraremos en la manzana, y para esto tendremos presente la consolidación de tantos trastornos alimenticios alrededor de la pubertad y adolescencia que aparecen pandémicos en la actualidad. También tomaremos en cuenta que ahora el espejo aparece en versión virtual, miles de imágenes de Instagram que buscan reafirmar esta pregunta: ¿quién es la más bella?

Tendremos en cuenta las propuestas de los ideales del cuerpo, acompañados de las siguientes preguntas: ¿qué predomina en las revistas de hombres? Mujeres. ¿Y en las revistas de mujeres? Mujeres también. Estos espejos que aparecen viralizados nos envían imágenes de cómo nos tendríamos que ver. Al no recibir esa respuesta en las imágenes de las redes sociales: ¿cuántas veces recurrimos al ataque envidioso y ensañado hacia nuestro propio cuerpo?

La manzana, simbólica desde Adán y Eva, representa para BlancaNieves la envidia y la saña que oralmente se trasmiten en estos vínculos tóxicos. Deseable e irresistible, pero que está allí para aniquilar su vitalidad. ¡Cuánta distorsión de lo nutricio!

Para quienes han lidiado con cuestiones de peso, la comida toma un carácter de veneno. Muchos de los relatos encontrados en las personas que padecen trastornos alimenticios confirman esta sensación de ser envenenadas por la comida, ya que les roba la posibilidad de acceder a un ideal de belleza que prime por sobre los demás.

Estos ideales los debemos transformar. Lo podremos lograr a través de mejorar los vínculos con otras mujeres, que nos propongan gestos nutricios y nosotros a ellas. Así, podremos anhelar una vida plena, en comunión entre unas a otras, ya no siendo la salida de “casarse y vivir felices para siempre”, una única y solitaria opción.

Una última nota, a diferencia de la cultura del espejo vanidoso, en los cuentos infantiles japoneses, encontré otro tipo de espejo (un espejo ya no de belleza física, sino de pertenencia, autoestima e identidad). Uno presenta a una madre quien en su lecho de muerte, le dice a su pequeña hija (angustiada por su partida), que en una cajita encontrará todo lo que necesite para estar bien cuando ella muera. Años después, la hija ya en su adolescencia, la abre. En ella, hay un espejo, en su reflejo encuentra que no sólo se parece a su madre sino que es ella “todo lo que necesita para estar bien”.

Colorín, colorado, este cuento no se ha acabado. Me meto en hoyito para hablar de la Caperucita Roja ( y su deseo sexual) en una próxima nota.

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Nómada Empresa: Daniel Burchbinder presenta ‘Cultivando rutas de cambio’

Este semestre presentamos el Dixit: Innovación Social Empresarial y el tercer expositor fue Daniel Burchbinder, de Alterna Impact.

Vea también las conferencias: 

  1. María Pacheco, de Wakami, presenta ‘Diseña tu vida’:

  2. Alejandro Torún, de Baobab, presenta ‘La fuerza empresarial generando cambios positivos’:

  3. María Chum presenta ‘Ideas, oportunidades y sostenibilidad rural’:

  4. Trisha Shetty presents: Social Entrepeneurship, the Blueprint for Disruption:

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La historia del niño desaparecido por el ejército está a un paso de alcanzar la justicia, 36 años después 

— Prestale el dinero, mama.

Una mujer que vendía tierra para rellenar hoyos en el jardín le pidió prestados Q5 a Emma Theissen, la mamá de Marco Antonio. Él estaba a su lado y la convenció.

Marco Antonio era un niño gentil y sensible. Le gustaba dibujar y llenaba cuadernos. Cuando salía de vacaciones del colegio, hacía casitas de cartón para adornar los nacimientos en el árbol de navidad y se las vendía a sus vecinos a cincuenta centavos.

Nació un miércoles 30 de noviembre de 1966 y creció en la colonia La Florida, en la zona 19 de la Ciudad de Guatemala. Era el hijo más pequeño y tenía tres hermanas, Emma Guadalupe, Ana Lucrecia y Eugenia. Para ellas se llamaba Marcuchi, Tonito o Tornillo. Y como ocurre con muchos hijos varones, derretía a su mamá cada vez que podía. Ella recuerda todavía que le dijo una vez que cuando fuera grande iba a ser ingeniero y le iba a construir una casa.

 

Los Molina Theissen, en una foto familiar publicada en la BBC.

Tenía todo para llegar a la universidad. A los 14 años iba en tercero básico en el Colegio Guatemalteco Israelí, en la jornada vespertina, donde su madre era maestra.

Pero escogió nacer en Guatemala, y hace 36 años este era uno de los países más inhóspitos del planeta. Desigualdad, pobreza, violencia, injusticia, dictadura. Una combinación letal para una familia de clase media con ganas de cambiar el país.

Su padre, Carlos Molina, era ‘un rebelde, joven durante la Revolución de Octubre de 1944 y frustrado con la ruptura de primavera democrática en 1954’, escribió su hija Ana Lucrecia en su blog. Su madre Emma Theissen fue maestra en escuelas públicas y vio de cerca la exclusión. Dos de las tres hermanas de Marco eran líderes estudiantiles involucradas en las luchas sociales.

 

Pero un un mes antes de cumplir quince años, el martes 6 de julio de 1981, Marco Antonio fue sacado de su casa por militares, uno de ellos lo amarró de pies y manos, le puso una cinta en la boca, lo metió en un costal y lo arrojó a la palangana de un picop de la G-2, la oficina de la inteligencia militar guatemalteca. Todo ante la mirada de su madre, Emma Theissen, que corrió todo lo que pudo tras el vehículo y nunca paró, corrió a buscarlo a los destacamentos, a la policía, tras los jefes militares. Sigue detrás de ellos en el nivel 13 de la Torre de Tribunales, en la sede del Tribunal de Mayor Riesgo C, donde desde hace tres meses cinco militares retirados son juzgados por la desaparición de su hijo y la tortura de su hija. Este lunes 21 de mayo de 2018 se dictará sentencia, 36 años después.

Los jóvenes que soñaban con utopías

En la Guatemala de los años setenta, una dictadura militar en alianza con buena parte de la élite económica mantenía un país lleno de injusticias. Temerosos de que la Revolución triunfara como en Nicaragua en 1979, se ensañaron contra la población civil que simpatizaba con las ideas de cambio social, aunque la gran mayoría luchara sin armas por el fin de la dictadura.

Lucrecia Molina Theissen era líder estudiantil.

— Mi generación tomó la estafeta del cambio que venía desde la Revolución del 44, conscientes de la injusticia social. En los setentas luchamos de muy diversas formas y nos vinculamos a organizaciones de distinto tipo, desde cooperativas en las comunidades indígenas y sectores urbanos empobrecidos, hasta partidos políticos, pasando por asociaciones estudiantiles y de religiosos, sindicatos industriales y campesinos y las organizaciones político-militares.

Emma Guadalupe tenía 21 años y recuerda que era parte de una generación soñadora. Su activismo inició en el Instituto para señoritas Belén, donde a los 14 años fue presidenta de la Asociación de Estudiantes. Emma era una joven adulta que creció con la energía de los movimientos populares, artísticos y culturales que entre 1973 y 1978 despertaron la esperanza de un cambio en el país.

El panorama se oscureció en 1978 con la masacre de Panzós y luego con el asesinato de Oliverio Castañeda de León, el secretario general de la Asociación de Estudiantes Universitarios (AEU) de la Universidad de San Carlos. Ese año llegaron al poder los generales Romeo Lucas y Benedicto Lucas, quien fue jefe del Estado Mayor de la Defensa. La persecución militar se agudizó y los jóvenes fueron un blanco en la represión del Estado. Para derrotar a 15 mil guerrilleros se ensañaron con la población civil. Solo entre junio de 1981 y marzo de 1982 hubo 18 masacres mensuales. Y estaban en su apogeo las desapariciones forzadas en Guatemala, que llegaron a 45,000, más que las de Argentina, Chile y Uruguay juntas.

En 1981, Emma Molina Theissen era parte del Comité Regional de Occidente del Partido Guatemalteco de Trabajo (PGT), el partido comunista, aliado de las guerrillas de izquierdas.

— Había una utopía muy grande, un sueño socialista en el mundo, un sueño de sociedades con menos desigualdad.

Soñar con una Guatemala menos injusta era peligroso en una sociedad dominada por militares. Todos los días en los periódicos aumentaban las noticias de personas desaparecidas, de asesinatos políticos. El miedo y la desesperanza crecían al mismo tiempo que la inteligencia militar ampliaba la lista de personas consideradas enemigas del Estado. La consecuencia de ser metido en ese saco era la muerte o la desaparición.

El 22 de septiembre de 1981, Emma Guadalupe iba en bus hacia Quetzaltenango, a reunirse con su Comité del PGT. Parte de la política del Estado era realizar retenes militares en busca de sospechosos. Ese día, soldados pararon el autobús, Emma trató de esconder unos papeles entre sus cosas, pero al registrarla encontraron entre su ropa dos periódicos de la Juventud Patriótica de Trabajo.

Como castigo la llevaron a la Zona Militar General Manuel Lisandro Barillas en Quetzaltenango, donde durante nueve días la sometieron a torturas, violaciones e interrogatorios, y la privaron de comida y agua. La captura de guerrilleros o simpatizantes era normal en un país en guerra; la tortura y la violación son crímenes de lesa humanidad para cualquier país en guerra o en paz.

El ejército tenía un interés siniestro en Emma. Uno de los expertos que ha reconstruido la historia en el juicio que llegará hoy a su fin, el perito de apellido Bravo, declaró en el juicio que en ese tiempo había intenciones de que la Juventud Patriótica de Trabajo se convirtiera en el brazo armado de Partido Guatemalteco de Trabajo, y la inteligencia militar torturaba a Emma para forzarla a apoyar a los militares y se infiltrara en el PGT.

En el Manual de Guerra Contrasubersiva del Ejército está escrito que su objetivo era aniquilar al PGT, eliminar a todos sus miembros “hasta que no exista uno de ellos”.

Nueve días después de ser exprimida con violencia, Emma logró escapar. Tras pasar los días sin comer ni tomar agua, logró zafarse de los grilletes, buscar sus zapatos, escapar por una de las ventanas del cuarto en el que estaba recluida y salir del destacamento militar. Algunos soldados la vieron, y Emma cree que la dejaron salir porque pensaron que era una prostituta.

Hugo Ramiro Zaldaña Rojas, según el Ministerio Público, fue el oficial que la retuvo.

— Fue un gran error que al oficial Zaldaña se le fugara Emma porque estaba bajo su control. Esa persona debió haber sido castigada, según las normas del ejército, pero en su expediente nunca aparece una sanción, más bien aparecen felicitaciones por la ardua labor que realzó en la brigada militar Lisandro Barillas, en Huehuetenango, dijo el fiscal Erick de León durante las conclusiones del juicio.

El oficial Zaldaña tenía que notificar la fuga. Al hacerlo, les propuso a sus superiores dos cosas: recapturar a Emma y montar una Operación Especial de Inteligencia para ir, él mismo, tras la familia Molina Theissen.

El corazón más oscuro del ejército

El oficial Zaldaña, el que “cometió el error” de dejarla fugarse, tenía que actuar pronto porque estaba en peligro su carrera militar. Durante el juicio, el Ministerio Público lo acusó de utilizar la información que obtuvo con la Dirección de Inteligencia Militar para ubicar a la familia Molina Theissen y viajar desde Quetzaltenango a la colonia La Florida, para encargarse él mismo de la venganza.

Al no encontrar a Emma Molina Theissen, se ensañaron contra su hermano menor.

La familia Molina Theissen buscó a Marco Antonio por todos lados, en un momento en que todas las autoridades estatales conformaban una máquina de desaparecer ciudadanos.

Lea también: El criminal de la Panel Blanca estuvo en el Congreso por 30 años, por Gladys Olmstead

— Mis padres recorrieron por el país cegados por el dolor para entrevistarse con comandantes de cuarteles, agentes de la G2 y cuantos militares lograron contactar o personas cercanas a ellos. Hablaron con obispos, periodistas, el general Germán Chupina, embajadores, un sin número de personas, recuerda su hermana Lucrecia.

Los padres, en su búsqueda, incluso se reunirían hace 36 años con el general Benedicto Lucas García. La cita se canceló por el golpe de Estado del 23 de marzo de 1982 que llevó a Efraín Ríos Montt al poder. Lograron hablar con la esposa de Ríos Montt para pedirle que les dijera a dónde se habían llevado a Marco Antonio, pero nada dio resultado.

Lea: Ríos Montt fue, sobre todo, un mentiroso (Obituario), por Martín Rodríguez

Que ni siquiera después de la guerra los militares den información sobre el paradero de los desaparecidos es una característica del ejército guatemalteco. La cineasta Ana Bustamante intentó obtenerla por parte de su tío, el general Ricardo Bustamante, pero tampoco lo logró. Bustamante es hasta ahora el militar retirado más influyente en la inteligencia estatal y es uno de los mentores del presidente Jimmy Morales.

Lea: Hoy hace 35 años desaparecieron a mi papá, por Ana Bustamante

Fue en 1991 cuando la familia asumió que Marco Antonio no regresaría a casa.

— Esa desesperanza mató a nuestro padre (Carlos Molina) el 22 de septiembre de 1994. Todo lo que se relaciona con la desaparición forzada de Marco Antonio es sumamente doloroso. No hay un solo día en que no lo recordemos con rabia y lágrimas en los ojos. Estamos conscientes que esto no es una película o un cuento de hadas con un final feliz, lo sucedido jamás será borrado, pero hoy se abre la posibilidad de las atrocidades vividas por mi hermana y mi hermano no queden impunes.

¿Dónde están sus restos para sepultarlos dignamente? La familia continuará su búsqueda y Emma Theissen cuenta que su sueño más grande es impulsar que el Estado cree una instancia que se dedique a buscar a los más de 40 mil desaparecidos durante el conflicto armado interno, de los que se estima que 5 mil son niños, como Marco Antonio.

El 30 de noviembre del año pasado, su hermana Lucrecia publicó una carta para desearle feliz cumpleaños. Aquí, algunos de sus párrafos:

“Querido Marco Antonio, amor de mi vida, amargo y duro, ausencia que corroe mis entrañas y, sin embargo, amor: Se acerca el 30 de noviembre, una fecha agridulce en la que durante un tiempo demasiado corto festejamos su cumpleaños. Este serían 49, ¿verdad?, de una existencia muy plena y feliz si le hubieran dejado vivirla. Quisiera echar el alma al vuelo porque tuve un hermano como usted, como todos los hermanos y hermanas, a quienes se les quiere porque son los nuestros. Pero, ¿a quién se recuerda en el cumpleaños de un desaparecido o desaparecida? ¿Para quién es mi abrazo? ¿A quién sigo queriendo tras los 34 años transcurridos desde que nos fuera arrebatado por el odio? ¿Celebro por trigésima quinta vez sus 14 años o los 49 del hombre que no le dejaron ser? ¿Celebro su vida o lloro una vez más por su ausencia?”

“Si hubiera sabido que iban a ser tan pocos, hubiera atesorado los recuerdos de cada 30 de noviembre y los de cada día que lo tuvimos con nosotros. Guardaría cada palabra dicha por usted, desde la primera hasta la última, antes de que los cobardes que se lo llevaron le sellaran la boca y lo engrilletaran al sofá. Cada gesto, cada lágrima y cada momento de alegría estarían junto con sus dientes de leche, sus dibujos, cuadernos y juguetes. Cada cosa que pasó por sus manos sería parte de esa preciosa carga. No fue así. Esos silencios largos con los que me responde la memoria cuando la interrogo acerca de su vida me obligan a sondear bajo capas y capas de amargura y desesperanza para extraer alguna huella de su paso por mí, algún momento para endulzar este día que, como todo lo suyo, está envuelto en tristeza.”

“El año pasado, por primera vez en todo este tiempo, nos reunimos para su cumpleaños. Fue imposible dejar afuera la tristeza, pero logramos vernos a los ojos, decir su nombre en voz alta, cantarle el ‘feliz cumpleaños’ y abrazarnos sin caernos a pedazos. Este año también celebraremos su vida y nos entristecerá su no vida y, como cada día, reivindicaremos su derecho –y el nuestro– a la verdad y la justicia, que le pertenecen por entero y que siguen desaparecidas junto con sus restos.”

El juicio

Durante el juicio, Emma Theissen reconoció y señaló directamente al oficial Zaldaña como uno de los tres militares que entró a su casa el 6 de octubre de 1981 para buscar a su hija y llevarse a Marco Antonio para siempre.

— Ahora tiene menos cabello, pero es él.

36 años después, junto a sus otras tres hijas, Emma vio en el banquillo de los acusados a los militares que buscó por décadas para preguntarles por el paradero de su hijo.

En el nivel 13 de la Torre de Tribunales, Benedicto Lucas García, el exjefe del Estado Mayor; y Manuel Antonio Callejas, exjefe de Inteligencia Militar y uno de los militares retirados más influyentes en el país; Francisco Luis Gordillo, excomandante militar de Quetzaltenango; Edeliberto Letona Linares, exsubcomandante; y Hugo Ramiro Zaldaña Rojas, exoficial de inteligencia militar, son los acusados de la desaparición forzada de Marco Antonio, de 14 años, y del secuestro, violación y tortura de su hermana, Emma, de 21 años.

 

Los cinco militares acusados, en la carceleta de tribunales antes de subir a una audiencia.

El caso empezó durante la administración del Ministerio Público de Claudia Paz y Paz (2011-2014) y fue continuado por la de Thelma Aldana (2014-2018). Los militares, cercanos a la Asociación de Veteranos Militares que fundaron el partido FCN, fueron capturados una semana antes de que Jimmy Morales llegara a la Presidencia, en enero de 2016.

Los cinco fueron juzgados en un proceso penal que duró casi tres meses, con todas las garantías legales, con abogados, con observadores de derechos humanos, con sus familiares en la sala de audiencia.

El Ministerio Público pidió que fueran condenados a 112 años de cárcel.

 

El juez Pablo Xitumul preside el tribunal.

La defensa de los militares

En su defensa, los abogados de los militares han llamado paranoicas a las Molina Theissen, han insinuado que solo buscan resarcimiento, que Marco Antonio podría estar vivo, que cumplieron con su deber en el ejército y que lo volverían a hacer.

Examinan a Emma Molina, su estatura, sus muñecas, sus palabras y dicen que no es creíble su historia. Dicen que si su historia fuera cierta debería estar muerta, o si sobrevivió, debería tener insuficiencia renal crónica por no haber comido y bebido agua durante los nueve días que estuvo cautiva en un destacamento militar.

–¿Por qué no pidió asilo? ¿Por qué se fue del país como una migrante? ¿Por qué no le aplicaron tal interrogatorio? Hubiera dejado los zapatos allí, hubiera salido gritando y pataleando, no caminado. ¿Qué mujer en esa época iba a ir con periódicos o documentos de la guerrilla o la PGT? Así como dice el MP que era el ejército, allí mismo la hubieran matado. Un niño no cabe en un costal, con todo respeto.

Las anteriores son frases de los abogados defensores durante las conclusiones del juicio. Sus clientes, cinco militares retirados, hombres de la tercera edad, los escuchan desde una carceleta adentro del juzgado. Benedicto García escucha por videoconferencia desde el hospital donde está internado.

 

Las Molina Theissen observan al general Callejas cuando regresa a la carceleta después de declarar.

Muchas de las respuestas a las preguntas de los abogados las escribió Lucrecia Molina en su blog:

— Perseguidas, debimos escondernos por un tiempo en la casa de una pareja, perseguida también, de sindicalistas de los años cincuenta. Ambos fueron desaparecidos unos años más tarde. Echada de la casa, nuestra familia debió recurrir al apoyo, cada vez más escaso, de familiares y amistades. No pocas veces, aún bajo la lluvia, mi madre y mi padre recibieron un portazo en la cara acompañado de una andanada de reclamos y debieron dormir en cualquier parte. No culpo a quienes hicieron eso. El terror se extendía como el fuego en un seco pastizal. Nosotros, tocados por un hecho brutal como la desaparición forzada de nuestro niño, éramos portadores de una marca invisible que nos separaba de la gente ‘normal’ a la que nuestra sola presencia invocaba la muerte y la desaparición forzada. El temor al ‘contagio’ del virus de la persecución nos hacía indignos hasta de la compasión de nuestros semejantes insensibilizados por el miedo; una experiencia vivida en silencio, aislamiento, soledad y rechazo, al igual que decenas de miles de familias.

Este lunes, en la etapa final del juicio, el Tribunal le dará la última palabra a Emma mamá, su hija Emma Guadalupe, y a los cinco acusados.

Cuando el ejército empezó a llevarse a su hijo, Emma Theissen rogó a los militares que se la llevaran a ella y no a su niño. Cuando arrancaron el vehículo, Emma corrió y corrió tras ellos. Treinta y seis años después los alcanzó en un Tribunal.

 

Emma Theissen.

Lucrecia, hermana de Marco Antonio, espera el veredicto.

— Quizás al final sí hay un día después de la justicia en el que sea posible sentir la esperanza, la satisfacción y tal vez, aunque sea por un segundo, la felicidad por haberlo logrado.

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Cómprame un revólver, entrevista con el cineasta guatemalteco que llegó a Cannes

“Todo lo que se encuentra en esta película es real. La suerte es real. Esta cadena es para que no me roben. Aquí se llevan a todos… Tengo miedo”.

 

 

Cómprame un revólver es la nueva entrega del cineasta Julio Hernández Cordón que acaba de estrenarse durante la Quincena de realizadores, en el marco de la 71 edición del Festival de Cannes, Francia. Esta no sólo reconfirma la trayectoria del autor sino consolida su particular mirada sobre la realidad, producto del desarraigo, la fragilidad humana y la nostalgia por una infancia y adolescencia repartidas entre México, Guatemala y Costa Rica.

En su apartamento, situado en la colonia Narvarte, en la ciudad de México, conversamos con Julio Hernández Cordón días antes del estreno de la película en Cannes. Charlamos sobre un presente afectado por la necropolítica y la violencia extrema que se vive en México. También sobre personajes y narrativas propias del autor, donde se mezclan cosas como el cinismo y el terror con otras aparentemente contrarias como la ternura y la amistad.

Cómprame un revólver será estrenada en Guatemala en junio, con motivo de la celebración de los 20 años de la Editorial X.

–¿Cómo y cuándo inició el proyecto de Cómprame un revólver? ¿Es un guión que venías trabajando desde hace tiempo?
–En 2015, justo después de estrenar Te prometo anarquía, me contactaron de la productora Canana Films para saber si tenía algún proyecto en mente o si estaba escribiendo algo. En ese momento no tenía nada así que les mentí y les dije que sí. Al preguntarme “de qué se trata” mencioné que era un entrecruce entre Huckelberry Finn de Mark Twain y Madmax, en el México del presente. Estuvimos hablando durante ocho meses sobre el proyecto, pero al final decidí no trabajar con la productora.

–¿Cómo lograste reunir los recursos para desarrollar la película?
–Apliqué a una convocatoria de un fondo en México y lo conseguimos. Luego, otro en Colombia. En un año y medio ya teníamos el financiamiento total para desarrollar la película. Normalmente uno se tarda entre dos o tres años para eso, con suerte. Pero esto, para mi, fue como muy rápido.

–También significa que ya estás en un lugar visible, de aprecio.
Sí, creo que sí. Aquí hay un fondo para cine de autores que se llama Foprocine. Entrar es de los más complicado. Generalmente aplican más de 200 proyectos y lo dan sólo a cinco. Por las películas que hice en Guatemala yo ya entro en la categoría donde entran nombres como el de Arturo Ripstein. Pero me lo han dado dos veces consecutivas lo cual es poco común. Eso quiere decir algo. Tal vez que ya se me ubica en México.

–Es obvio que las diferencias entre hacer cine en Guatemala y en México son abismales. ¿Qué has aprendido de esa doble experiencia?
Estamos hablando de México, un lugar donde hay una industria de por lo menos setenta años, con realizadores de gran prestigio y mejor soporte de producción. Así que me siento sorprendido y emocionado por lo logrado. Desde que me mudé a México me dije a mi mismo que vendría a aportar a la cinematografía y poco a poco voy cumpliendo esa promesa. Como ves, ahora la película va a Cannes en representación de México. Por supuesto, todo esto lo digo con los pies en la tierra.

–En las temáticas de tus películas siempre hay un aparento desafecto o frialdad, como si no importara la dureza del tema. ¿Desde dónde surge ese desapego?
–Desde mi sentido de desarraigo personal. Emocionalmente puede ser una debilidad pero creativamente me ha dado una mirada distante con el espacio, limpia, sin filtros emocionales.

–¿Cuál ha sido la reacción ante esa “mirada sin filtros” que has desarrollado en tus propuestas?
En Guatemala, con Gasolina, surgieron molestias por el racismo de los personajes y la manera en que hablaban. Te prometo anarquía provocó incomodidad en México por el desgano que muestran los personajes cuando sus amigos son secuestrados. Sin embargo, en ambos lugares, esa apatía hacia el otro sólo está mostrando la fragilidad en que viven los jóvenes.

Pero te cuento algo que tiene algo de siniestro. Te prometo anarquía se rodó dos semanas antes de la desaparición de los 43 estudiantes de Guerrero. Aunque el guión ya estaba concluido desde hacía tiempo éste estaba hablando desde un presente. No me estaba aprovechando del evento. Más bien fue una casualidad muy siniestra y a la vez relevante porque la película le dio notoriedad al hecho. Cuando grabamos la escena de las desapariciones el crew estaba muy conmovido. Lo que realmente dio origen a la idea fueron los levantones de Tamaulipas
. También la historia de un grupo de jóvenes de Tepito que, en 2013, fueron levantados en la Zona Rosa y sus cadáveres aparecieron en Veracruz dos años después. Pero la referencia de los estudiantes de Ayotzinapa estaba demasiado fresca como para pasarla por alto.

–Hasta hace poco estábamos intentando comprender lo que motiva la violencia enmarcada en la política. Pero ahora nos enfrentamos a una violencia asociada al narcotráfico, a los efectos de eso llamado “capitalismo gore”, donde el tráfico de personas, la explotación y secuestro de los cuerpos es la base de una economía particular y fuera de todo orden, respeto a la ley o forma de derecho. ¿Qué te ha aportado Guatemala para digerir y comprender la diferencia entre esas dos formas de violencia?
Guatemala me aportó la sensibilidad para comprender la violencia que moldeó a su sociedad por más de cinco décadas, a través de un largo conflicto ideológico. Pero ahora ya no se trata de un asunto de ideologías partidistas. Guatemala es ese lugar donde el crimen organizado se mezcla con la ciudadanía y ya no existen las fronteras. Hay tanta impunidad que resulta más barato resolver las cosas con una bala que cuesta diez quetzales. También estoy consciente que estamos viviendo un momento muy extraño. Me moví a México pensando que las cosas iban a ser más serenas. Supuestamente la ciudad era un oasis y aun puedo caminar a altas horas de la noche. Pero comienza a percibirse un sentido de desprotección. No sabes de dónde pueden venir los golpes. Aquí, en México, la violencia siempre se pensó como algo que venía de la provincia y que afectaba sólo a una clase media baja. Pero ahora la violencia parece estar alcanzando a todos. En marzo secuestraron y asesinaron a tres estudiantes de cine en Jalisco. El mensaje es claro, la violencia ya no es un asunto de estratos sociales.

–¿Crees que es hora de ponerle atención a estas dinámicas desde una perspectiva regional?
–Sí. En esta locura las fronteras no existen. Ya es hora de que México y Centroamérica dejen de poner los muertos en la guerra del consumo y el tráfico de las drogas. Cada vez que visito países del primer mundo se refieren a México como un país violento. Pero si realmente quieren ayudar deberían de hablar con los representantes del poder para convencerles de que ya es hora de que se legalicen las drogas.

–Hay figuras que son recurrentes en tu trabajo. Me refiero a personajes jóvenes, niños o adolescentes, ¿por qué?
Tal vez porque me marcó mi propia niñez y adolescencia. Crecí en una ciudad pequeña llamada Texcoco, en México, al lado del campo y cerca de la universidad donde mi papá estudiaba. Ahí, con mucha libertad, podía andar en la calle en bicicleta y robar frutas en los huertos del campus. Me costó mucho cuando mis padres se mudaron a Costa Rica y luego a Guatemala. Me da mucha nostalgia pensar en esa época. No sé si es un síndrome de Peter Pan, pero ésta me permite volver a una época donde las personas evidenciamos una falta de conciencia y nos cuestionamos menos las cosas. Me siento mucho más cómodo pensar y analizar las acciones de los jóvenes, como si se tratara de actos primitivos.

–La gran sorpresa de Cómprame un revólver es que en ella trabajan tus dos hijas. La protagonista es tu hija Matilde.
Sí. Así como ellas, todos los actores de Cómprame un revóver vuelven a ser no actores, lo cual se ha transformado en una característica de mis películas.

–¿Qué has aprendido de esa experiencia de incluir a actores no actores?
Que la belleza no sólo es física sino interna. En el cine se remarca mucho la belleza exterior, como un valor en sí misma. Pero yo he encontrado gente sumamente bella en el anonimato. El gran ejemplo es Chiquilín, el personaje central de Marimbas del infierno. En la vida real era un chico que tenía una mezcla de fragilidad física y emocional sorprendente. Cuando era pequeño lo atropelló un camión de basura pero siempre estaba sonriendo y agradecido por todo lo que le llegaba. Lo importante de trabajar con personas que no tienen experiencia es que aportan su sencillez, confían en lo que les digo como director y terminan por apropiarse de la historia. Es una transacción de confianzas mutuas.

–¿Cuándo se estrena la película?
El 14 de mayo, en la sección independiente conocida como La quincena de realizadores. Esta se desarrolla en paralelo a Cannes e inició a finales de los 60, a partir de la iniciativa de realizadores franceses como Truffaut. La formación de esta quincena fue producto de una rebelión frente la sección oficial de Cannes al no pronunciarse ésta frente a los acontecimientos sucedidos en mayo del 68 en Francia.

–Julio, ¿cuál es el lugar que ocupa la ternura en un paisaje tan violento como el que evoca Cómprame un revólver?
–La ternura está ahí porque la película explora la relación de dos personas que se cuidan entre sí y se alían para sobrevivir. Cómprame un revólver es acerca de la fragilidad humana. No es una mirada romántica del narco, es una mirada romántica –si eso es posible- desde la resistencia.

 

Colonia Narvarte
México, 4 de mayo de 2018


Se refiere a desaparecidos, secuestrados y víctimas del narcotráfico.

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Jimmy escoge a abogado de narco y asesor de Pérez Molina para PGN

Al Procurador General de la Nación se le conoce como ‘el abogado del Estado’, porque representa y defiende sus intereses. El jefe de la PGN también es vital en otros aspectos: es querellante adhesivo en los procesos penales donde hay intereses del Estado de por medio. Eso significa que puede tener injerencia en todos los casos de corrupción -por ejemplo, La Línea y Cooptación del Estado- y por eso tiene acceso directo a todos los documentos y expedientes. Así también es la oficina que puede pedir la nulidad (o avalar la continuación) de contratos que pueden ser perjudiciales para el Estado, como la concesión de las frecuencias de televisión al monopolio de Ángel González.

El presidente Jimmy Morales puede difícilmente alegar ignorancia sobre el perfil de José Luis Donado Vivar, a quien este día nombró al frente de la PGN.

En septiembre de 2015, Nómada hizo un perfil de Donado Vivar después de que el candidato Jimmy Morales anunciara que era su principal candidato a Ministro de Gobernación.

Estos fueron los conceptos de Jimmy Morales sobre Jorge Luis Donado:

“Es criminalista, es un hombre con mucha experiencia en seguridad, en investigación criminal. (…) Como pueden ver, tenemos suficiente conocimiento de gente alejada de la forma tradicional de hacer política, gente proba, que puede ser investigada. Por supuesto, señalamientos de mentiras, tampoco… Pero señalamientos fuertes, nadie de nuestra gente, que ha estado trabajando con nosotros, tiene”, respondió el entonces candidato.

Donado Vivar fue descubierto en 2014 con un copy-paste cuando era candidato a dirigir el Ministerio Público. Donado Vivar presentó como plan de trabajo propio el plan del Consejo Nacional de Seguridad. La Comisión de Postulación para MP descalificó de tajo esa propuesta.

En su defensa, Donado Vivar participó en la elaboración de ese plan para la oficina de uno de los más cercanos colaboradores de Pérez Molina, el militar Ricardo Bustamante. Un militar que estuvo junto a Pérez Molina hasta dos días antes de su renuncia. Un militar que inspiró el doctorado en seguridad estratégica en la USAC, del cual Jimmy Morales ha cursado clases. Donado Vivar tiene estudios en el mismo doctorado que Jimmy.

Donado en la PGN marca una nueva institución bajo la influencia de los militares cercanos al general Ricardo Bustamante, el hombre fuerte de la inteligencia (espionaje) de Otto Pérez Molina. Donado ha sido del mismo equipo de Bustamente. Tan cercano que lo asesoró desde 2012 hasta 2015 por Q25,000. Donado Vivar fue candidato a Fiscal mientras era asesor de la Secretaría del Consejo. Y también tenía otra asesoría en el Ministerio de Gobernación durante el primer año del gobierno patriota.

Pero no solo está relacionado con militares cuestionados. También con narcos.

“En la causa 01074-2011-00208, Jorge Luis Donado Vivar es defensor de Rubén Estuardo Rosales Sánchez, quien está sindicado por lavado de dinero de la familia Mendoza Matta, señalada de estar vinculada al narcotráfico. Por interceptación telefónica a Obdulio Mendoza Matta se descubrió que quien paga la defensa es el señor Mendoza, a quien el licenciado Donado Vivar informó la estrategia de defensa a seguir”, dice el informe de la CICIG de 2014. Donado Vivar, durante las audiencias de la Comisión de Postulación, rechazó las acusaciones de la CICIG.

Es decir, Donado ha sido parte del equipo de inteligencia (espionaje) del gobierno de Pérez Molina y coordinó una estrategia de defensa con un acusado de narcotraficante.

Eso sí, Jimmy Morales sostienía en 2015 que tiene al mejor equipo de Gobierno. “No tenemos un compromisos económicos (con financistas), por lo que podemos escoger a las personas que representen los intereses de la sociedad”.

En 2018, Jimmy Morales está a punto de ser acusado de nuevo por el MP y la CICIG por financiamiento electoral ilícito. Si llega a serle retirada su inmunidad en este caso, al menos tendrá un aliado en la PGN.

(Desde el minuto 38 están sus respuestas sobre Donado Vivar.)

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Cómprame un revólver

“Todo lo que se encuentra en esta película es real. La suerte es real. Esta cadena es para que no me roben. Aquí se llevan a todos… Tengo miedo”.

 

 

Cómprame un revólver es la nueva entrega del cineasta Julio Hernández Cordón que acaba de estrenarse durante la Quincena de realizadores, en el marco de la 71 edición del Festival de Cannes, Francia. Esta no sólo reconfirma la trayectoria del autor sino consolida su particular mirada sobre la realidad, producto del desarraigo, la fragilidad humana y la nostalgia por una infancia y adolescencia repartidas entre México, Guatemala y Costa Rica.

En su apartamento, situado en la colonia Narvarte, en la ciudad de México, conversamos con Julio Hernández Cordón días antes del estreno de la película en Cannes. Charlamos sobre un presente afectado por la necropolítica y la violencia extrema que se vive en México. También sobre personajes y narrativas propias del autor, donde se mezclan cosas como el cinismo y el terror con otras aparentemente contrarias como la ternura y la amistad.

Cómprame un revólver será estrenada en Guatemala en junio, con motivo de la celebración de los 20 años de la Editorial X.

–¿Cómo y cuándo inició el proyecto de Cómprame un revólver? ¿Es un guión que venías trabajando desde hace tiempo?
–En 2015, justo después de estrenar Te prometo anarquía, me contactaron de la productora Canana Films para saber si tenía algún proyecto en mente o si estaba escribiendo algo. En ese momento no tenía nada así que les mentí y les dije que sí. Al preguntarme “de qué se trata” mencioné que era un entrecruce entre Huckelberry Finn de Mark Twain y Madmax, en el México del presente. Estuvimos hablando durante ocho meses sobre el proyecto, pero al final decidí no trabajar con la productora.

–¿Cómo lograste reunir los recursos para desarrollar la película?
–Apliqué a una convocatoria de un fondo en México y lo conseguimos. Luego, otro en Colombia. En un año y medio ya teníamos el financiamiento total para desarrollar la película. Normalmente uno se tarda entre dos o tres años para eso, con suerte. Pero esto, para mi, fue como muy rápido.

–También significa que ya estás en un lugar visible, de aprecio.
Sí, creo que sí. Aquí hay un fondo para cine de autores que se llama Foprocine. Entrar es de los más complicado. Generalmente aplican más de 200 proyectos y lo dan sólo a cinco. Por las películas que hice en Guatemala yo ya entro en la categoría donde entran nombres como el de Arturo Ripstein. Pero me lo han dado dos veces consecutivas lo cual es poco común. Eso quiere decir algo. Tal vez que ya se me ubica en México.

–Es obvio que las diferencias entre hacer cine en Guatemala y en México son abismales. ¿Qué has aprendido de esa doble experiencia?
Estamos hablando de México, un lugar donde hay una industria de por lo menos setenta años, con realizadores de gran prestigio y mejor soporte de producción. Así que me siento sorprendido y emocionado por lo logrado. Desde que me mudé a México me dije a mi mismo que vendría a aportar a la cinematografía y poco a poco voy cumpliendo esa promesa. Como ves, ahora la película va a Cannes en representación de México. Por supuesto, todo esto lo digo con los pies en la tierra.

–En las temáticas de tus películas siempre hay un aparento desafecto o frialdad, como si no importara la dureza del tema. ¿Desde dónde surge ese desapego?
–Desde mi sentido de desarraigo personal. Emocionalmente puede ser una debilidad pero creativamente me ha dado una mirada distante con el espacio, limpia, sin filtros emocionales.

–¿Cuál ha sido la reacción ante esa “mirada sin filtros” que has desarrollado en tus propuestas?
En Guatemala, con Gasolina, surgieron molestias por el racismo de los personajes y la manera en que hablaban. Te prometo anarquía provocó incomodidad en México por el desgano que muestran los personajes cuando sus amigos son secuestrados. Sin embargo, en ambos lugares, esa apatía hacia el otro sólo está mostrando la fragilidad en que viven los jóvenes.

Pero te cuento algo que tiene algo de siniestro. Te prometo anarquía se rodó dos semanas antes de la desaparición de los 43 estudiantes de Guerrero. Aunque el guión ya estaba concluido desde hacía tiempo éste estaba hablando desde un presente. No me estaba aprovechando del evento. Más bien fue una casualidad muy siniestra y a la vez relevante porque la película le dio notoriedad al hecho. Cuando grabamos la escena de las desapariciones el crew estaba muy conmovido. Lo que realmente dio origen a la idea fueron los levantones de Tamaulipas
. También la historia de un grupo de jóvenes de Tepito que, en 2013, fueron levantados en la Zona Rosa y sus cadáveres aparecieron en Veracruz dos años después. Pero la referencia de los estudiantes de Ayotzinapa estaba demasiado fresca como para pasarla por alto.

–Hasta hace poco estábamos intentando comprender lo que motiva la violencia enmarcada en la política. Pero ahora nos enfrentamos a una violencia asociada al narcotráfico, a los efectos de eso llamado “capitalismo gore”, donde el tráfico de personas, la explotación y secuestro de los cuerpos es la base de una economía particular y fuera de todo orden, respeto a la ley o forma de derecho. ¿Qué te ha aportado Guatemala para digerir y comprender la diferencia entre esas dos formas de violencia?
Guatemala me aportó la sensibilidad para comprender la violencia que moldeó a su sociedad por más de cinco décadas, a través de un largo conflicto ideológico. Pero ahora ya no se trata de un asunto de ideologías partidistas. Guatemala es ese lugar donde el crimen organizado se mezcla con la ciudadanía y ya no existen las fronteras. Hay tanta impunidad que resulta más barato resolver las cosas con una bala que cuesta diez quetzales. También estoy consciente que estamos viviendo un momento muy extraño. Me moví a México pensando que las cosas iban a ser más serenas. Supuestamente la ciudad era un oasis y aun puedo caminar a altas horas de la noche. Pero comienza a percibirse un sentido de desprotección. No sabes de dónde pueden venir los golpes. Aquí, en México, la violencia siempre se pensó como algo que venía de la provincia y que afectaba sólo a una clase media baja. Pero ahora la violencia parece estar alcanzando a todos. En marzo secuestraron y asesinaron a tres estudiantes de cine en Jalisco. El mensaje es claro, la violencia ya no es un asunto de estratos sociales.

–¿Crees que es hora de ponerle atención a estas dinámicas desde una perspectiva regional?
–Sí. En esta locura las fronteras no existen. Ya es hora de que México y Centroamérica dejen de poner los muertos en la guerra del consumo y el tráfico de las drogas. Cada vez que visito países del primer mundo se refieren a México como un país violento. Pero si realmente quieren ayudar deberían de hablar con los representantes del poder para convencerles de que ya es hora de que se legalicen las drogas.

–Hay figuras que son recurrentes en tu trabajo. Me refiero a personajes jóvenes, niños o adolescentes, ¿por qué?
Tal vez porque me marcó mi propia niñez y adolescencia. Crecí en una ciudad pequeña llamada Texcoco, en México, al lado del campo y cerca de la universidad donde mi papá estudiaba. Ahí, con mucha libertad, podía andar en la calle en bicicleta y robar frutas en los huertos del campus. Me costó mucho cuando mis padres se mudaron a Costa Rica y luego a Guatemala. Me da mucha nostalgia pensar en esa época. No sé si es un síndrome de Peter Pan, pero ésta me permite volver a una época donde las personas evidenciamos una falta de conciencia y nos cuestionamos menos las cosas. Me siento mucho más cómodo pensar y analizar las acciones de los jóvenes, como si se tratara de actos primitivos.

–La gran sorpresa de Cómprame un revólver es que en ella trabajan tus dos hijas. La protagonista es tu hija Matilde.
Sí. Así como ellas, todos los actores de Cómprame un revóver vuelven a ser no actores, lo cual se ha transformado en una característica de mis películas.

–¿Qué has aprendido de esa experiencia de incluir a actores no actores?
Que la belleza no sólo es física sino interna. En el cine se remarca mucho la belleza exterior, como un valor en sí misma. Pero yo he encontrado gente sumamente bella en el anonimato. El gran ejemplo es Chiquilín, el personaje central de Marimbas del infierno. En la vida real era un chico que tenía una mezcla de fragilidad física y emocional sorprendente. Cuando era pequeño lo atropelló un camión de basura pero siempre estaba sonriendo y agradecido por todo lo que le llegaba. Lo importante de trabajar con personas que no tienen experiencia es que aportan su sencillez, confían en lo que les digo como director y terminan por apropiarse de la historia. Es una transacción de confianzas mutuas.

–¿Cuándo se estrena la película?
El 14 de mayo, en la sección independiente conocida como La quincena de realizadores. Esta se desarrolla en paralelo a Cannes e inició a finales de los 60, a partir de la iniciativa de realizadores franceses como Truffaut. La formación de esta quincena fue producto de una rebelión frente la sección oficial de Cannes al no pronunciarse ésta frente a los acontecimientos sucedidos en mayo del 68 en Francia.

–Julio, ¿cuál es el lugar que ocupa la ternura en un paisaje tan violento como el que evoca Cómprame un revólver?
–La ternura está ahí porque la película explora la relación de dos personas que se cuidan entre sí y se alían para sobrevivir. Cómprame un revólver es acerca de la fragilidad humana. No es una mirada romántica del narco, es una mirada romántica –si eso es posible- desde la resistencia.

 

Colonia Narvarte
México, 4 de mayo de 2018


Se refiere a desaparecidos, secuestrados y víctimas del narcotráfico.

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Así fue el primer día de la fiscal Consuelo Porras

La transición de mando en el Ministerio Público, la institución desde la cual se ha operado la lucha contra la corrupción y transformado el escenario político del país, ocurrió sin pompa ni formalismos innecesarios.

Consuelo Porras asumió como fiscal general en privado, en medio de un ambiente sobriedad y  austeridad.  Su antecesora, Thelma Aldana, salió del Ministerio Público de manera reservada.  No hubo tiempo de fotografías junto a la nueva ni de discursos de despedida.

Tras recibir el despacho por parte de la fiscal saliente, Porras comenzó su gestión cumpliendo con una promesa que hizo antes de ser electa: continuar con la apertura a los medios de comunicación que tuvo Aldana. Convocó una conferencia de prensa y tras dar un breve discurso respondió con templanza a cada una de las preguntas que los periodistas le plantearon, entre ellas quiénes la acompañaran en su gestión.

¿Quiénes integran el equipo de la nueva fiscal?

Aunque la fiscal general dio un listado de nombres de personas que integrarán su equipo de trabajo, no dijo todos los cargos que ocupará cada uno. Se consultó a su jefa de comunicación, Luisa Fernanda Rodríguez, pero indicó que no darán esa información hasta que las personas que actualmente ocupan esas posiciones sean sustituidos formalmente.

Esto es lo que sabemos hasta ahora de quiénes acompañarán a la fiscal en su gestión:

Rony Eulalio López Contreras, será el secretario general de Consuelo Porras, la posición administrativa más alta después del la de fiscal general. Fue secretario ejecutivo de la actual Corte Suprema de Justicia (CSJ) y, antes de ello, magistrado de la Sala de Corte de Apelaciones de la Niñez y Adolescencia.

Como secretario de la CSJ, fue quien solicitó al juez Carlos Ruano reunirse con la magistrada Blanca Stalling, cita en a cual ésta le pidió beneficiar a su hijo, Otto Fernando Molina Stalling, procesado por el caso IGSS-Pisa.

Cuestionada al respecto durante la conferencia de presa, la fiscal general afirmó que  Rony López no está señalado formalmente en el caso que implica a Stalling.

–Él estaba fungiendo como secretario de la Corte Suprema de Justicia. En ese sentido y dentro de sus atribuciones, obviamente tenía el acatamiento de las funciones que le dan los magistrados de la CSJ (…) simplemente el doctor Rony López cumplió con la petición que le hiciera en ese entonces la exmagistrada – aseguró.

María Teresa Centeno de Vásquez, será la  primera subsecretaria general.  En el periodo de 2004-2009 fue vocal primera de la Sala de Apelaciones de Antigua Guatemala que era presidida por Consuelo Porras. En 2014 fue electa magistrada suplente de la Sala Quinta de Apelaciones del Ramo Civil.

José Estuardo López y López, será el segundo subsecretario. Ha trabajado como abogado particular y también como juez de paz del municipio de Santa Apolonia, en Chimaltenango.

Claudia Lissette Arrecis Mena, trabajará como asesora privada de la fiscal. Fue secretaría de Comunicación Social y Protocolo de la actual CSJ, y ha prestado sus servicios para la organización de tomas de posesión en instituciones del Estado.

Ángel Arnoldo Pineda Ávila,  será el asesor de Consuelo Porras en temas internacionales. También trabajó para la actual CSJ,  como vocero y como Secretario de Fortalecimiento Judicial y Cooperación de la Presidencia.

Rodrigo Gutiérrez Godínez, es abogado y notario particular. Desde 2016 ha trabajado como asesor de la CSJ, según consta en Guatecompras.

Otros nombre mencionados son: Lucía Rivas Alvarado, Fulvia Liseth Ruiz Palacios, Lucrecia Vásquez de Cáceres, Laura Arbizú, Jonás Rodolfo Hernández Pérez,  Astrid Johana Ruiz Cardona y María del Carmen García Escobar.

La fiscal aseguró que todavía no tiene un sustituto para Juan Francisco Sandoval, jefe de la Fiscalía Especial contra la Impunidad, que trabaja de la mano de la CICIG.

–Estoy tomando posesión. Previo tengo que hacer un diagnóstico para poder evaluar al personal que se está desempeñando en esta fiscalía,  dijo.

La amiga de todos

El primer discurso de Consuelo Porras siguió la línea de sobriedad de su acto de transición: en el lobby del Ministerio Público se levantó un escenario adornado con apenas algunos arreglos florales al frente y banderas de Guatemala colgando atrás. Ahí, en un pódium colocado al medio y sin más protocolo que una breve presentación por parte de Julia Barrera, vocera de su antecesora, dio sus primeras palabras como fiscal general.

Porras saludó a todos los presentes, entre los cuales no se encontraba su elector, el presidente Jimmy Morales ni el vicepresidente Jafeth Cabrera, que tampoco estuvieron en el acto de juramentación realizado el día anterior.

En cambio, sí asistió el jefe de la CICIG, Iván Velásquez; Luis Arreaga, embajador de los Estados Unidos, y Jordán Rodas, procurador de los Derechos Humanos, actores clave de la lucha contra la corrupción.

–El mensaje que quiero compartir con ustedes el día de hoy, es que soy una aliada contundente para el sector justicia y que realmente me siento alagada por este calor humano. Son mis amigos todos, afirmó Porras al iniciar un discurso en el que llamó a la unidad nacional.

Además, afirmó que trabajará de manera independiente “sin presiones de ningún tipo”.

Sobre su línea de acción Porras dijo que priorizará los casos por delitos contra la vida, extorsiones, crimen organizado y corrupción.  Agregó que modernizará la investigación criminal y procurará la especialización del recurso humano del MP.

Y aunque omitió hacer una  mención directa de la CICIG, la nueva fiscal hizo referencia al fortalecimiento de la relación los aliados del MP y aseguró que continuarán con “los procesos iniciados”.

La prueba de fuego

Antes de dejar su cargo, Thelma Aldana dejó en manos de la nueva fiscal la solicitud de antejuicio contra el presidente Jimmy Morales por financiamiento electoral ilícito. Según dijo, la fiscalía ya tenía los indicios necesarios para que en las próximas semanas se solicite retirar la inmunidad del mandatario.

El antejuicio contra el presidente es una prueba de fuego para Consuelo Porras, quien eventualmente deberá tomar un bando en la lucha contra la corrupción. Sobre este caso, Porras dijo a la prensa:

–Tengo la certeza que inmediatamente se tomará control de todos estos asuntos que cada una de las fiscalías tiene, a manera de continuar inmediatamente en el trámite de la investigación, porque tenemos la responsabilidad legal, moral y ética de hacerlo.

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La persecución a homosexuales y el ‘álbum del terror’ de la Policía

Carlos fue detenido al menos 9 veces por la Policía, entre marzo de 1957 y diciembre de 1963. En cada ocasión lo acusaron de diferentes delitos, desde participar en riñas y robos, hasta provocar lesiones y usurpación de personalidad. Pero la verdadera razón de los arrestos tenía que ver con que Carlos era homosexual. Y se hacía llamar Gladys.

Era moreno y de labios gruesos, usaba pendientes grandes y un tocado en el pelo. Además, usaba ropa de mujer. Era fácil de reconocer y por eso fue un blanco constante la PN, uno de los aparatos estatales de represión y control social más importantes de los gobiernos militares durante el conflicto armado interno.

Detalle de la ficha de Carlos al momento de su detención.

La misma PN se encargó de documentar el caso de Carlos y de otros homosexuales y lesbianas, detenidos solo por su orientación sexual. Los agentes les decían ‘huecos’ y los humillaban durante capturas, pero la persecución contra la comunidad LGBTI no era un problema aislado, sino más bien parte de la visión institucional de la Policía.

Álvaro era un salvadoreño de 22 años, detenido en septiembre y en noviembre de 1980. Los delitos en su contra fueron tenencia de marihuana y extranjero indeseable. El informe de la PN advierte que ‘al momento de su detención vestía prendas de mujer, estableciéndose que es homosexual’.

En noviembre de 1983 le volvieron a detener supuestamente por un caso relacionado con propaganda subversiva, pero ante la falta de pruebas para demostrarlo, le capturaron con la excusa de consumo de marihuana. Y tres meses después, en febrero de 1984, se le capturó por ‘ebriedad, escándalo y ejercer la homosexualidad´.

El caso de Adolfo, capturado en 11 ocasiones, fue diferente al de Carlos y Álvaro. Los policías le detuvieron el 13 de enero de 1967, pero sin la necesidad de inventar una excusa. Se le capturó por cometer ‘actos inmorales’ y ‘homosexual’, aunque el segundo no fuera un delito.

Adolfo fue una víctima particular de abuso policial y humillación porque, ya detenido, fue obligado a participar para en una sesión fotográfica para los policías. Las fotografías lo exhibieron posando con un vestido y una chalina en la cabeza.

Esos tres casos solo ilustran una parte de la persecución a la diversidad sexual en una de las épocas más oscuras de la historia reciente de Guatemala, caracterizada por la represión y persecución de las minorías.

 

Álvaro frente al lente de la PN

Una persecución sistemática

Los registros del Archivo Histórico de la Policía Nacional, donde se conserva buena parte de los documentos de esa institución, evidencian que unas 156 personas homosexuales y lesbianas fueron perseguidas sistemáticamente por la Policía; en algunos casos, los agentes consignaron ‘homosexualidad como agravante de delitos, y en otros, directamente como un delito.

Ese es el principal resultado de la investigación ‘La criminalización de la población LGBTI en los registros policiales 1960-1990’.  El proyecto estuvo a cargo del Archivo Histórico de la Policía Nacional, con el apoyo de la Embajada de Alemania y las agencias de cooperación de Alemania y de Cataluña, y el acompañamiento de organizaciones LGBTI guatemaltecas.

‘Las descripciones de las personas por su orientación sexual en los registros fotográficos y en fichas evidencia la estigmatización que puede promover la homofobia y la discriminación’, indica el informe.

Agrega que ‘la criminalización de personas por razones de género y orientación sexual se da dentro del marco de represión y conflicto armado’. Y eso significa que podría haber más actores involucrados en la persecución hacia homosexuales y lesbianas.

Los operativos se realizaban en bares, cines y otros puntos de encuentro de la comunidad LGBTI, muchas veces, donde había policías encubiertos vestidos de civil. Y en otras ocasiones, las capturas se realizaban por denuncias de personas que se quejaban de los homosexuales.

 

Adolfo, fue capturado simplemente por ser homosexual. Adolfo, fue capturado simplemente por ser homosexual.

El álbum del terror

El Archivo Histórico de la Policía Nacional, uno de los centros de documentación más grande y completo de Guatemala y América Latina acerca de una institución de seguridad, fue descubierta el 5 de julio de 2005. A partir de entonces, con la ayuda de la cooperación internacional, empezó la recuperación y procesamiento de miles de archivos que durante décadas permanecieron en el olvido y que tiene información valiosa sobre las personas que estuvieron en contacto con la Policía.

Entre los documentos de la PN está el ‘Álbum Fotográfico de Delincuentes’, un compendio de 38 libros que resguardan unas 80,000 fotografías de personas que fueron detenidas o fichadas por la Policía. Y a partir de ahí surgieron los indicios para dar con los casos de persecución hacia LGBTI.

En cada libro aparecen las fotos de las personas detenidas, su nombre, fecha de detención y el supuesto motivo de su captura. En el pie de varias fotos aparecen comentarios con implicaciones políticas y de identidad, como ‘subversiva’, ‘guerrillera’, ‘prostituta’ u ‘homosexual’.

El equipo del Archivo identificó las detenciones en los que se mencionaba a homosexuales y lesbianas, y a partir de una investigación documental, individualizó a las víctimas de persecución por su condición de género u orientación sexual.

En la mayoría de los 167 casos se consigna ‘homosexualidad’ como delito, pero en otros se utilizaron otros delitos para justificar las capturas, como ´pederastia’ o ‘proxeneta’, ‘ebriedad y escándalo’, ‘hurto’ o ‘riña’.

La investigación se fundamenta en los archivos de la misma Policía, que en sus propios documentos dejaba evidencia de sus acciones basadas en prejuicios y discriminación. Pero las personas detenidas eran enviadas a juzgados y cárceles, y de su paso por esos centros de detención no hay registros, por lo que se desconoce su paradero.

 

* La investigación ‘La criminalización de la población LGBTI en los registros policiales 1960-1990’ se presenta hoy a las 11 horas en la sede del Archivo.

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