¿Interesados en salvar el planeta?

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Actualmente California sufre de una ola de calor que marca temperaturas históricas.     En Guatemala hemos tenido varias ondas de calor intenso, en este año.

Estas altas temperaturas, sólo evidencian que el planeta se está calentando por causa de los gases efecto invernadero.  Estos provocan un aumento en la temperatura del planeta, y de los cuales derivan otras terribles consecuencias, entre ellas, sequías, tormentas, huracanes, inundaciones. Los gases efecto invernadero, contribuyen de forma fundamental al calentamiento de la Tierra y a una brusca alteración del equilibrio ecológico.

Las actividades del hombre, tales como, la quema de petróleo y carbón natural, la deforestación, son algunas de las causas principales del abrupto calentamiento global que sufrimos hoy en día, las que promueven el derretimiento de los glaciares, que además originan un aumento en el nivel del mar.

Estados Unidos, es el segundo país del mundo que más genera gases efecto invernadero, no obstante, el año pasado anunció que se retiraba del Acuerdo de París, que es un convenio internacional que surgió el 12 de diciembre de 2015, como un acto sin precedentes entre los países que conforman las Naciones Unidas, los que consensuaron restringir el aumento de la temperatura del planeta, reduciendo las emisiones de gases de efecto invernadero.

En la otra cara de la moneda, vemos al primer país que los produce (China), comprometido para revertirlos y ahora se constituye en un ejemplo de políticas amigables con el medio ambiente.

Antes del año 2015, Guatemala servía de pulmón del mundo, sin embargo, eso ha cambiado y ahora se ha unido a los países que los emiten, aunque en menor índice. Este cambio, probablemente ha ocurrido porque los guatemaltecos no poseemos una conciencia pública de los peligros que amenazan el medio ambiente, así como el Estado no ha impulsado políticas que sean amigables para promover su conservación.

El daño a nuestro planeta es producto de la irresponsabilidad del hombre frente al cuidado del medio ambiente.  En mi caso particular, tuve el privilegio de crecer rodeada de selva tropical que era un pulmón del mundo, muy cerca de biodiversidad de especies de flora y fauna y animal, sin embargo, ahora que visito esa región, me inunda el desconsuelo al observar que los afluentes están contaminados y son menos caudalosos, hay extinción de ciertas especies y deforestación del área, y es frecuente que los espacios verdes se han convertido en planicies para la crianza de ganado.

Eso hace preguntarme: ¿Cómo país, estamos interesados en salvar el planeta?  En virtud que actividades tan básicas como separar los residuos, usar bombillas ahorradoras, o bien apagar los aparatos eléctricos, no las efectuamos, ¡pareciera que lo que le pasa a nuestro entorno, no nos atañe!

 

Esa misma actitud de indiferencia la observamos con las autoridades gubernamentales, ya que en este siglo 21, siguen sin incorporar al ordenamiento jurídico, la obligación de separar los residuos; reciclar el papel, el plástico y el aluminio; o bien limitar el uso de bolsas plásticas, pajillas y utensilios de duroport, entre otras cosas.  A las empresas no les exigen plantas de tratamiento de aguas, el uso de energías renovables, así como reciclar los residuos de su actividad comercial o bien autorizan la explotación de recursos naturales o el sembradío de especies no nativas que provocan infertilidad de la tierra.

Debemos de estar conscientes que el dilema de un ambiente sano y equilibrado, implican un cambio paradigmático en el accionar y comportamiento de los distintos Estados, pues requieren para su efectivización de la creación y conformación de una nueva conciencia ecológica básica.  Ese cambio de paradigmas además debe nacer en nosotros los pobladores, que tenemos asignada una cuota de responsabilidad para velar por el cuidado de este. Los recursos naturales son bienes que la naturaleza nos brinda y que podemos utilizar para satisfacer nuestras necesidades, por lo tanto, justo es, que nos unamos a su preservación.

 

La protección del medio ambiente es, sin lugar a duda, el desafío y la tarea más importante que a nivel mundial poseemos los seres humanos. Los Estados, deben ser líderes en este cometido, impulsando políticas que coadyuven en su conservación.  Sin embargo, también está en nuestras manos participar activamente, poniendo nuestro granito de arena para frenar los efectos del deterioro del medio ambiente.  Esto se logrará transformando nuestros hábitos, para lo cual nos toca informarnos sobre sencillas pautas que a diario podemos efectuar para restringir su detrimento.

Recordemos, que no sólo es nuestro derecho a vivir en un ambiente sano y equilibrado el que está en juego, sino el de las futuras generaciones, y nuestro compromiso es heredar un mundo tal y como lo conocemos hoy.  ¡Aún estamos a tiempo!

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La conspiración maldita

 

Como todas las semanas mis amigos y yo, nos convocamos para analizar las distintas facetas de las incidencias de la catástrofe del volcán.

Todos compungidos e impresionados teníamos la intención de evaluar las opciones que una tragedia de esa dimensión nos impone como sociedad solidaria con las víctimas, aún sabiendo, que esta espantosa catástrofe compromete la tranquilidad, presente y futura de todos los guatemaltecos, debido a la posición estratégica del coloso que dadas las condicionantes de nuestro Modo de Producción, pone en grave riesgo una de las zonas que contiene y moviliza las principales líneas de nuestro desarrollo económico.

-Las consecuencias las heredaremos por generaciones y Dios así lo quiera, afrontadas por un nuevo gobierno electo por la población el próximo año y que sabrá superar las falencias del actual- provocó la discusión el ingeniero Fernando Gómez, ingeniero civil con especialización en geología que había prometido explicarnos las incidencias y consecuencias del fenómeno eruptivo. Pero que también estimaba conveniente referirse al entorno político en que se dio el terrible fenómeno.

– A un gobierno seriamente atomizado por los efectos de una intervención consentidora y patrocinadora del rompimiento de la unidad en el mando, se le complica totalmente la implementación coherente y efectiva de un plan de contingencia como el que exigen las circunstancias- dijo con la seriedad de quién sabe de lo que está hablando.

Esa política de control externo de nuestro país y sus cómplices locales, ha anarquizado la capacidad de reacción y apresto de un Estado minado por los efectos de una conspiración permanente, que no se da tregua ni en los momentos angustiosos de un desastre como se ha evidenciado de manera increíble — afirmó con cara de asombro.

-En su afán de consolidar la estrategia de evitar las elecciones y tomar el poder al margen de la voluntad popular y con la insolencia de una facción que se ha apoderado de instituciones que no ocultan su abierta participación en el hecho antidemocrático y criminal han sembrado el desconcierto en la población, tratando de envenenar la conciencia popular, desacreditando cualquier intento de enfrentar la situación — dijo con la misma cara de asombro.

-A eso en inteligencia se le llama el efecto colectivo de la «Fruta envenenada» hizo la observación el Capitán y Licenciado Ismael Fajardo, que con los Licenciados Marco Tulio Ramírez, Nimeiry Morales, Moisés García y el Doctor Francisco Chávez, todos profesionales de Escuintla se dedicaron desde el primer momento a auxiliar a la población.

– La Fruta Envenenada -continuó la explicación- consiste en un falso rumor, siempre escandaloso, contrario a los fines de lo que se está haciendo, que por la magnitud de la falsedad, es la propia población que se encarga de divulgar la mentira… ahora esa multiplicación de los mensajes falsos se facilita por la invasión de las nuevas formas de comunicación inmediata y colectiva — terminó su explicación.

Siguiendo el giro que tomó la conversación que inicialmente pretendía proponer opciones para enfrentar la crisis del fenómeno volcánico — el licenciado Herbert Mendizábal, experto en el área de medicamentos y farmacología, pero muy inquieto y eficaz organizador social y analista político, pidió la palabra para abordar de manera más sería el tema sobre el que había derivado la conversación y así nos lo hizo saber.

-La conspiración- inició su disertación- reclama para su preparación y ejecución elementos que son fundamentales para garantizar su eventual éxito — comenzó con gran seriedad.

-En principio se funda en la pretensión de sustituir un sistema por otro… Entendiéndose por sistema: Un aparato orgánico que responde a una dirección, que con toda su maquinaria institucional, desarrolla funciones pre establecidas en el ordenamiento jurídico y político que le da validez, como forma legal de organización y control social — intentó una definición inicial.

-Una sociedad democrática se sustenta en el Régimen de Legalidad del Estado de Derecho que estructura y legitima un pacto social llamado su Constitución Política, normativa que le da razón de ser a su existencia- explicó.

-En nuestro caso, está claramente definido ese pacto social, para la existencia de nuestra república, en la Constitución Política aprobada en 1985- certificó.

-Ese documento integrador determina los pesos y contrapesos, para garantizar la consecución del bien común, el respeto a los Derechos Humanos y define la organización para garantizar la Soberanía y la Libertad- continuó.

-Cuando se rompe esa unidad integradora y el Estado se ve minado en su esencia orgánica y representativa, se transforma en un cuerpo social atacado por el virus de la anarquía, que para algunos genera las CONDICIONES que reclama la teoría revolucionaria para ejecutar la acción- y prosiguió.

-La conspiración, en consecuencia, surge por esa descomposición orgánica, pero muy raramente con la complicidad del mismo Estado, con excepción de los traidores que siempre buscan un espacio obscuro en los sótanos del poder, pero desde luego de forma clandestina- y continuó.

-Por esa razón la conspiración implica riesgo, valentía, arrojo y la incertidumbre de perder hasta la vida en el intento por cambiar el sistema- aclaró el contenido.

-En Guatemala, la conspiración es tan peculiar, que se crea a sí misma sus propias condiciones, para actuar impunemente y sin riesgo- denunció su inmoralidad.

-Minó la estructura del Estado, desarticulando la eficacia de los tres organismos que lo integran, poniendo gran parte del movimiento conspirador al mando de entidades del Estado sumamente poderosas, para agotar la resistencia de su oposición, mediante métodos concertados que les dieron poder, impunidad, y cobertura para actuar sin obstáculos riesgosos, con la complicidad manifiesta, de una parte del aparato de justicia y el gobierno, que le ofrecen la cobertura necesaria para avanzar sin contratiempos en todo el operativo sedicioso- definió la estrategia.

– ¡Así que fácil pues! ¡Conspiro!… ¡incluso recurro a la Corte de Constitucionalidad, para que al manifestar con antorchas, me pongan bajo la protección de un socio, el de Los Derechos Humanos! ¡Exijo que bomberos equipados me custodien por aquello de que se me escape alguna chispa y le prenda fuego al entorno! ¡Y para más impunidad! ¡Le prohíbo al gobierno, tomar fotografías! ¡Lo único que les falto!… ¡Exigir que los lleven cargados! ¡Autorización para botar al gobierno sin riesgo! ¡Substituir al presidente con un golpe insensato y absurdo, sacando bomberos del área del desastre para que los cuiden! ¡Y celebrar que no habrá convocatoria a elecciones en enero del próximo año! – resumió el cinismo.

¿Y la Corte de Constitucionalidad?¡ Se los concedió en poquísimas horas!- resumió lo increíble.

-Al volcán lo tomaron cómo artífice de las CONDICIONES, que ellos aceleran a como dé lugar con la manifiesta colusión de la Corte de Constitucionalidad y su ya reconocida actividad descaradamente sediciosa- apuntó con energía.

-¡La lava, explosiones, terror y muerte! ¡Los transformaron en fuegos artificiales para celebrar la fechoría!…

Y sin ocultar su indignación cerró el ciclo de su explicación afirmando de manera contundente -Es increíble y provoca nausea colectiva que una tragedia de la magnitud de la ocurrida la quieran utilizar para derrocar al gobierno- terminó encendido.

Ya nadie del los asistentes se atrevió a opinar…pero se oyó una voz entre los presentes que a manera de admonición exclamó.

¡Por los muertos…! ¡Por la inmensa desgracia que nos acongoja a todos…! ¡Por el esfuerzo de millones de guatemaltecos que se apuntan para recuperar el país…! ¡Esa canallada es! ¡UNA CONSPIRACIÓN MALDITA!

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Generalizaciones desafortunadas

La polarización que vive nuestro país se debe en parte a lo haraganes que somos los guatemaltecos a la hora de leer e investigar antes de emitir nuestros juicios de valor.   Esto nos lleva a generalizaciones que no tienen su razón de ser.

Un amigo al que respeto y admiro muchísimo, en un chat donde la cosa ya estaba caliente, muy atinadamente hizo la siguiente aseveración que comparto y concuerdo en su mayoría: «Las generalizaciones son terribles y hay una gran tendencia a volverlo todo blanco o negro cuando no lo es y repetimos como loritos y radicalizamos posiciones.  La CICIG sigue siendo necesaria en Guatemala e Iván Velásquez hizo un excelente trabajo de combate a la corrupción. Decir que el que respalda a la CICIG es izquierdista o comunista es estúpido y contraproducente. Tampoco es que sean perfectos. Han cometido errores (tanto la CICIG como el MP).  Y en una comisión de tanta importancia es necesario hacerlos ver.  Decir que quien critica esto es corrupto, es otra estupidez y también contraproducente.  Posiblemente el cambio de Velásquez sea sano para limpiar el ambiente. Pero ahí seguimos.    Con tonterías tales como que Dionisio, Thelma y los suecos son comunistas, como que los empresarios (particularmente los del CACIF) son todos corruptos, como que buscar las soluciones dentro de la institucionalidad también es ir a favor de la corrupción, y muchas cosas más.  Se terminan tomando posiciones tribalistas donde básicamente se sataniza al “otro”.  Triste.  Mientras tanto seguimos generando una situación de incertidumbre legal y económica que nos tiene por cuarto año consecutivo en los últimos lugares de inversión con sus consecuencias en el corto y mediano plazo.»

Podemos estar de acuerdo o no con todo o parte de lo que mi amigo expresó.  En general, yo comparto casi todo con excepción y él lo sabe, que desde el inicio, antes de que viniera la CICIG, yo ya había expresado mis dudas de crear un organismo que viniera a hacer lo que el MP y nuestros tribunales de justicia deben hacer además que vendría a ser superior a todos y actuar con inmunidad e impunidad ya que no se les puede cuestionar nada, no tienen antejuicio ni existe una figura en la que puedan evitarse sus excesos (que hemos visto que ha tenido a lo largo de su historia con sus tres comisionados).

Pero lo que me llama la atención del comentario es en realidad que estamos tomando posturas en las que nos paseamos en una persona o un grupo sólo porque si, sólo porque esta persona expresó su opinión sobre tal o cual cosa.  Así como a mí me han dicho que soy corrupto por criticar a la CICIG, conozco amigos que han dicho que los que la defienden son golpistas y comunistas.  Son extremos que no nos llevan a nada.  Y todo esto es un cortoplacismo miope que no nos lleva a nada mientras tiene paralizado nuestro desarrollo económico.

A pesar de mi oposición inicial a la CICIG he aplaudido públicamente sus aciertos, pero también he criticado sus desaciertos.  Considero que la justicia sigue siendo selectiva en este país y depende mucho de la forma en que elegimos jueces, magistrados y autoridades para puestos clave como el fiscal general de la nación, entre otros.

Porque un miembro del ejército sea criminal no se puede decir que la institución lo sea y que todos son lo mismo.  Nadie menciona los héroes caídos y la labor increíble que los kaibiles han hecho, por ejemplo, en el interior del país o en el Congo o Haití.  Y así podría desmontar cuanta generalización vaga y sin sustento circula en nuestra querida Guatemala.

Mi mensaje es que no generalicemos, investiguemos bien antes de acusar y señalar a cualquiera para que el diálogo no se rompa y podamos avanzar en la construcción de una Guatemala civilizada y más próspera.

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La justicia que no es

Guatemala tiene una nueva fiscal y como cosa rara, todos los sectores que suelen están siempre antagónicos están satisfechos con el proceso de selección y elección.  La realidad es que la nueva fiscal, a quien no conozco, es una persona con experiencia y con muchos conocimientos técnicos.  Tan así que su equipo de trabajo de confianza lo ha conformado con gente también técnica.

Que la elección saliera bien en esta ocasión no significa que siempre va a ser así ni que ha sido así.  El sistema actual de selección de la fiscal al igual que los magistrados para las cortes de Justicia y de Constitucionalidad aún debe despolitizarse.  Ya se hizo una propuesta en ProReforma para el cambio constitucional de esta forma de elección de magistrados y fiscal.  Creo que hay que seguir en ello.  La razón es sencilla, se debe blindar el sistema de selección contra las influencias políticas.  De esta manera, la justicia será independiente de los demás organismos y no deberá nada a nadie.

La justicia es lo más importante para que una sociedad moderna pueda llegar a desarrollarse civilizadamente.  No estoy hablando de justicia distributiva ya que no la considero para nada justicia.  Hablo de justicia a secas, es decir, justicia conmutativa.  Me refiero a que todo aquel que cometa un crimen debe pagar por ello.  Si robo debo devolver lo robado más el daño causado.  Si mato a alguien deliberadamente, es decir, si asesino a alguien debo sufrir las consecuencias de mi acto de acuerdo con las penas que se establezcan a priori para una situación así aunque al final en casos tan graves como el asesinato no se pueda revivir al asesinado.  En fin, justicia es esto.  Esto es lo que se busca con la Corte Suprema de Justicia y es el objeto principal del trabajo de la fiscal, conseguir evidencias y pruebas que permitan a los jueces hacer bien su trabajo y dictar sentencias condenatorias con certeza.

Pero mucho de lo que vemos hoy en día no es justicia.  No, no lo es.  No es justicia condenar a alguien con testigos falsos.  Por ello las evidencias son fundamentales.  No es justicia condenar a alguien porque alguien tiene que pagar para que sea ejemplo para a los demás.  No es justicia perseguir a unos y no a otros.  Se debe tratar a todos por igual.  No es justicia ponerles a unos una pena mucho más grande que a otros por el mismo castigo.  No es justicia acusar a alguien con pompas y platillos en forma mediática como lo hace la CICIG y el MP dañando gravemente la reputación de los acusados sin que tengan oportunidad de defenderse de dichas acusaciones.  Otra cosa es cuando alguien ya ha sido condenado.   No es justicia perseguir a tus enemigos ideológicos y políticos y no a los amigos.

Muchos de mis amigos se han ofendido y han descalificado a quienes hemos criticado a la CICIG.  En la lucha contra la corrupción de la cual también quienes criticamos somos aliados, no se vale y no es justicia acusar a cualquiera solo porque sí.  No fue justicia usar testigos falsos en el caso de Sperinsen ni de los hermanos Paiz.  No fue justicia lo que pasó con los Bitkov independiente en el sentido de la sentencia desproporcionada que les aplicaron y las influencias atrás de ellos para condenarlos de esa manera.  No es justicia que un juez, que debe ser imparcial, celebre levantando su puño cuando ha condenado a alguien sólo porque es ideológicamente contrario a su pensamiento.  No es justicia usar el chantaje para obtener información a modo de condenar a otros como cuando se condenó en un proceso viciado a Ríos Montt por Genocidio.

Y así puedo seguir con muchos ejemplos.  No nos equivoquemos.  Estamos todos contra la corrupción, pero no sigamos destruyendo la justicia.

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El discurso de odio como práctica social

Sorprende y entristece el avance del discurso de odio. Su radical intolerancia frente al otro, frente a lo otro, es característica de los fanatismos de la identidad, ya sea religiosa, racial, nacional, ideológica. Pero su hábitat preferido no es la fe sino la mala fe. Sus armas son muy conocidas, y pueden ser letales.

Ante todo, la mentira y la calumnia, cuyo deleznable profeta fue Goebbels: “una mentira repetida mil veces se convertirá en verdad”. No sólo las redes suelen incurrir en ese vicio: también lo propician los diarios y los medios cuando, convertidos en modernos tribunales de la Santa Inquisición, emiten veredictos condenatorios de hechos o procesos sobre la base de opiniones o declaraciones parciales, no representativas ni suficientemente cotejadas; o cuando practican el Character Assassination basado en testimonios aislados, unilaterales (y hasta anónimos) sin respetar siquiera la máxima fundamental del derecho: la carga de la prueba recae en el acusador, no en el acusado.

Además de la mentira y la calumnia, el discurso del odio dispone de un variado herramental de distorsión. Está, por ejemplo, el “doble rasero” para juzgar los hechos, tan antiguo como el Evangelio, que ya advierte contra quienes, por ver la paja en el ojo ajeno, olvidan la viga en el propio. Está también la “homologación” de hechos no homologables, o la amalgama de hechos que nada tienen que ver entre sí. Están a la mano -omnipresentes, rotundas y tan fáciles- las teorías de la conspiración, que en 140 caracteres explican el mundo por la acción vasta y oscura de “los malos”. Está el reduccionismo ramplón, las cortinas de humo para ocultar la verdad, las burdas simplificaciones, las exageraciones absurdas, el victimismo paranoico, el siempre tentador maniqueísmo, el ataque ad hominem. Y el público, ávido de sangre y escándalo, engulle lo que le den.

En el país del Realismo Mágico, es lamentable que la muerte de uno de sus mejores hijos como lo fue el Expresidente Alvaro Arzú Irigoyen, despierte los más deleznables pensamientos de los que se autodenominan defensores de la patria, cuando han sido ellos y los medios de comunicación aliados, los que han impuesto un discurso de odio, queriendo culpar a otros de sus verdaderas intenciones y objetivos nefastos para el país.

Este fin de semana, los guatemaltecos demostraron su afinidad por la verdad, por la libertad, por la soberanía y por la defensa verdadera de la patria, al acudir sin almuerzos, sin acarreos y con su voluntad propia a despedir a UN GRAN LÍDER, que darían los malos hijos autodenominados sociedad civil por tener el alcance y la presencia que el pueblo de Guatemala tuvo para despedir al Alcalde y Expresidente, esta actitud de los guatemaltecos nos demuestra REALMENTE QUIEN ES LA SOCIEDAD CIVIL, véanlo claro no son las pseudo organizaciones ni grupúsculos de los izquierdistas trasnochados y llenos de odio, ustedes no representan a Guatemala. USTEDES SON LA MINORÍA.

En primer lugar, porque nadie tiene la verdad absoluta: muchas veces la verdad se abre paso a través de la competencia e incluso la colisión de opiniones distintas y aún contrarias. En segundo lugar, porque las personas deben ser responsables de lo que dicen y de lo que creen. Si se dejan persuadir por una versión torcida, es su problema. El mejor convencimiento no proviene de las prédicas ajenas y menos de las imposiciones externas: proviene de encarar las consecuencias de los errores propios.

Por una nación libre, justa y solidaria.

HASTA SIEMPRE ALVARO ARZÚ IRIGOYEN.

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El Túnel del Tiempo

Era una serie de televisión interesante. La posibilidad de ir hacia adelante o hacia atrás en el tiempo, para modificar hechos que de una manera u otra habían determinado el destino o lo podían cambiar.

La ficción siempre entraña aspiraciones o deseos reprimidos, que hacen volar la imaginación en todas direcciones para cambiar aquello que nos atormenta o nos atormentó y que le da sustentación a nuestra situación actual.

-Si volviera a nacer no haría tal cosa- se reclama íntimamente el ser humanos tratando de enmendar aquella decisión irreflexiva o complaciente que lo llevó a tomar y actuar de manera equivocada.

La equivocación, casi siempre proporciona el placer o satisfacción que exige el cuerpo, la parte racional de la mente, las exigencias sobredimensionadas del tener o disfrutar… y desde luego, en algún momento posterior, pasa la factura cuando el encuentro con la vida va discriminando los placeres de la carne y comienza el acelerado proceso de encontrarse con el espíritu.

Ese acto reflexivo reclama más que un propósito de enmienda, la certeza de encontrarse honesta y francamente frente a una conciencia crítica y severa que no justifica las acciones ni tolera la falsedad como muestra de arrepentimiento.

Por esa razón, muy pocos seres humanos alcanzan ese grado sublime de elevación suprema para encontrarse cara a cara con la interpelación de la verdad sin que sea encubierta por el ego alcahueta y mentiroso, frente a quién difícilmente nuestra propia verdad, se podría enfrentar sin ser acusada de falsa y mentirosa. Así somos de complacientes con nuestros actos.

Por esa razón tan descarnada, los espíritus livianos o menores, nunca tienen ni tendrán la oportunidad de enfrentarse ni siquiera a su propia conciencia. Morirán justificando sus estupideces.

¿Cuántos enmendarían sus errores si existiera ese túnel del tiempo para retroceder ese espacio gastado y consumido con aquel acto irreversible para no vivir el momento que le cambió la vida?

Salvo que estuvieran en la cárcel o en el Hospital en artículo de muerte, seguramente muy pocos.

Es difícil que esa parte emocional que gradúa al ego desatado y deformado por los efluvios del poder y la vanidad como infalible, le ceda espacio a la conciencia crítica más próxima al hemisferio cerebral que piensa, razona, medita, aterriza y decide apelando a la sabiduría.

Y lo malo de todo esto, es que no todos los actos reprobables o insanos de nuestra conducta, son motivo para terminar tras las  rejas o postrado en agonía en un hospital.

Las acciones y decisiones que nos debieran llamar a la reflexión y rendición de cuentas con nuestra conciencia, son esos actos cotidianos que han tenido repercusión irreparable en los demás y que en lugar de llenarnos de repugnancia propia, no dan el margen de placer que nos permite justificar a nuestro ego y absolverlo incluso de conductas criminales.

Pero desafortunadamente para conciencias arrepentidas por el disfrute pasajero de sus infamias y maldades, el Túnel del Tiempo, no existe… y lo hecho… hecho está y lo que se está haciendo hoy, con un ego embrutecido por las satisfacciones que proveen las maldades ciegas e insensibles que harán el daño irreparable a otros el día de hoy, y que es posible que por mucho tiempo no pasará factura, se acumulará como deuda por pagar tarde o temprano, especialmente, cuando la conciencia crece, la carne y sus apetitos pierden la exigencia de la ambición sin límite y la verdad surge impetuosa encarando al despreciable, que la tuvo presa en su propia conciencia hasta que pudo escapar y condenarlo.

En el espacio infinito de la compensación no hay deuda que no se pague ni plazo que no se cumpla… es cuestión de esperar y darse cuenta y lo más triste vivirlo… que llegó inexorablemente.

Esta extraña reflexión me la trasladaba con vos pausada pero segura Henry Aguirre, un hombre de campo que conoce las debilidades, tentaciones y conductas de quienes han ocupado posiciones de poder llenas encanto y satisfacciones terrenales.

Pero también ha confirmado, la desesperanza, sin ninguna compensación equivalente, tanto de quienes una vez desheredados de poder y a veces también de fortuna tienen que enfrentar la realidad, que exige la reparación de aquella acción que inequívocamente le gritaba la injusticia o perversidad impresa en su realización… y que ofuscados despreciaron con altanería inspirados por esa ingrata sensación, tan común en los mortales, del poder eterno.

Es muy difícil entender lo infiel que es el poder y lo arisco que es el dinero, cuando se tiene la certeza escurridiza de que se poseen las dos cosas — concluyó Henry con la añeja seguridad que da la experiencia, basamento insustituible de la poca apreciada sabiduría de los años.

Y viendo la convulsionada situación del país, que ha caído en la crisis anunciada y esperada, en las últimas horas… tomando como referencia imposible, la existencia de aquel Túnel del Tiempo que enmendaba errores. Pienso

Será posible llevar a la conciencia de quienes, actuando ahora, y asumiendo las consecuencias de sus decisiones, sabrán que les será imposible mañana repetir este instante, y actuar, actuar y actuar en este espacio, tiempo histórico, al que se refería el pensador y líder político peruano Víctor Raúl Halla de la Torre, al tratar de definir las posibilidades irrepetibles de los momentos cruciales de la historia.

El momento nacional nos grita que las cosas andan mal… Que destruido el edificio institucional… el responsable legítimo de responder por su integridad… está claro que lo pretenden cercar para anular la naturaleza jurídica y política de su mandato.

Como un programa que se agota, el tiempo de las decisiones es precario y no resiste dudas ni satisfacciones histriónicas… No es el momento de buscar aplausos ni conmiseraciones y muy triste sería apelar a la comprensión solidaria y pasajera que lo único que engendra es un estéril, aunque solidario… «Pobrecito».

Los hombres de Estado toman decisiones de Estado y  cada minuto que pasa… cuenta.

No es un programa de televisión… No existe el Túnel del tiempo… Y la plebe convertida en muchedumbre aplaude a sus héroes y se va con los vencedores.

Un discurso sin consecuencias puede motivar a la guerra… pero si no la encabeza el líder que la motiva… se transforma en frustración y desprecio.

Es importante lo que se dice… pero lo único que cuenta es lo que se hace.

Aunque es oportuno señalar que para los malos… tampoco existe El Túnel del Tiempo.

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