La conspiración maldita

 

Como todas las semanas mis amigos y yo, nos convocamos para analizar las distintas facetas de las incidencias de la catástrofe del volcán.

Todos compungidos e impresionados teníamos la intención de evaluar las opciones que una tragedia de esa dimensión nos impone como sociedad solidaria con las víctimas, aún sabiendo, que esta espantosa catástrofe compromete la tranquilidad, presente y futura de todos los guatemaltecos, debido a la posición estratégica del coloso que dadas las condicionantes de nuestro Modo de Producción, pone en grave riesgo una de las zonas que contiene y moviliza las principales líneas de nuestro desarrollo económico.

-Las consecuencias las heredaremos por generaciones y Dios así lo quiera, afrontadas por un nuevo gobierno electo por la población el próximo año y que sabrá superar las falencias del actual- provocó la discusión el ingeniero Fernando Gómez, ingeniero civil con especialización en geología que había prometido explicarnos las incidencias y consecuencias del fenómeno eruptivo. Pero que también estimaba conveniente referirse al entorno político en que se dio el terrible fenómeno.

– A un gobierno seriamente atomizado por los efectos de una intervención consentidora y patrocinadora del rompimiento de la unidad en el mando, se le complica totalmente la implementación coherente y efectiva de un plan de contingencia como el que exigen las circunstancias- dijo con la seriedad de quién sabe de lo que está hablando.

Esa política de control externo de nuestro país y sus cómplices locales, ha anarquizado la capacidad de reacción y apresto de un Estado minado por los efectos de una conspiración permanente, que no se da tregua ni en los momentos angustiosos de un desastre como se ha evidenciado de manera increíble — afirmó con cara de asombro.

-En su afán de consolidar la estrategia de evitar las elecciones y tomar el poder al margen de la voluntad popular y con la insolencia de una facción que se ha apoderado de instituciones que no ocultan su abierta participación en el hecho antidemocrático y criminal han sembrado el desconcierto en la población, tratando de envenenar la conciencia popular, desacreditando cualquier intento de enfrentar la situación — dijo con la misma cara de asombro.

-A eso en inteligencia se le llama el efecto colectivo de la «Fruta envenenada» hizo la observación el Capitán y Licenciado Ismael Fajardo, que con los Licenciados Marco Tulio Ramírez, Nimeiry Morales, Moisés García y el Doctor Francisco Chávez, todos profesionales de Escuintla se dedicaron desde el primer momento a auxiliar a la población.

– La Fruta Envenenada -continuó la explicación- consiste en un falso rumor, siempre escandaloso, contrario a los fines de lo que se está haciendo, que por la magnitud de la falsedad, es la propia población que se encarga de divulgar la mentira… ahora esa multiplicación de los mensajes falsos se facilita por la invasión de las nuevas formas de comunicación inmediata y colectiva — terminó su explicación.

Siguiendo el giro que tomó la conversación que inicialmente pretendía proponer opciones para enfrentar la crisis del fenómeno volcánico — el licenciado Herbert Mendizábal, experto en el área de medicamentos y farmacología, pero muy inquieto y eficaz organizador social y analista político, pidió la palabra para abordar de manera más sería el tema sobre el que había derivado la conversación y así nos lo hizo saber.

-La conspiración- inició su disertación- reclama para su preparación y ejecución elementos que son fundamentales para garantizar su eventual éxito — comenzó con gran seriedad.

-En principio se funda en la pretensión de sustituir un sistema por otro… Entendiéndose por sistema: Un aparato orgánico que responde a una dirección, que con toda su maquinaria institucional, desarrolla funciones pre establecidas en el ordenamiento jurídico y político que le da validez, como forma legal de organización y control social — intentó una definición inicial.

-Una sociedad democrática se sustenta en el Régimen de Legalidad del Estado de Derecho que estructura y legitima un pacto social llamado su Constitución Política, normativa que le da razón de ser a su existencia- explicó.

-En nuestro caso, está claramente definido ese pacto social, para la existencia de nuestra república, en la Constitución Política aprobada en 1985- certificó.

-Ese documento integrador determina los pesos y contrapesos, para garantizar la consecución del bien común, el respeto a los Derechos Humanos y define la organización para garantizar la Soberanía y la Libertad- continuó.

-Cuando se rompe esa unidad integradora y el Estado se ve minado en su esencia orgánica y representativa, se transforma en un cuerpo social atacado por el virus de la anarquía, que para algunos genera las CONDICIONES que reclama la teoría revolucionaria para ejecutar la acción- y prosiguió.

-La conspiración, en consecuencia, surge por esa descomposición orgánica, pero muy raramente con la complicidad del mismo Estado, con excepción de los traidores que siempre buscan un espacio obscuro en los sótanos del poder, pero desde luego de forma clandestina- y continuó.

-Por esa razón la conspiración implica riesgo, valentía, arrojo y la incertidumbre de perder hasta la vida en el intento por cambiar el sistema- aclaró el contenido.

-En Guatemala, la conspiración es tan peculiar, que se crea a sí misma sus propias condiciones, para actuar impunemente y sin riesgo- denunció su inmoralidad.

-Minó la estructura del Estado, desarticulando la eficacia de los tres organismos que lo integran, poniendo gran parte del movimiento conspirador al mando de entidades del Estado sumamente poderosas, para agotar la resistencia de su oposición, mediante métodos concertados que les dieron poder, impunidad, y cobertura para actuar sin obstáculos riesgosos, con la complicidad manifiesta, de una parte del aparato de justicia y el gobierno, que le ofrecen la cobertura necesaria para avanzar sin contratiempos en todo el operativo sedicioso- definió la estrategia.

– ¡Así que fácil pues! ¡Conspiro!… ¡incluso recurro a la Corte de Constitucionalidad, para que al manifestar con antorchas, me pongan bajo la protección de un socio, el de Los Derechos Humanos! ¡Exijo que bomberos equipados me custodien por aquello de que se me escape alguna chispa y le prenda fuego al entorno! ¡Y para más impunidad! ¡Le prohíbo al gobierno, tomar fotografías! ¡Lo único que les falto!… ¡Exigir que los lleven cargados! ¡Autorización para botar al gobierno sin riesgo! ¡Substituir al presidente con un golpe insensato y absurdo, sacando bomberos del área del desastre para que los cuiden! ¡Y celebrar que no habrá convocatoria a elecciones en enero del próximo año! – resumió el cinismo.

¿Y la Corte de Constitucionalidad?¡ Se los concedió en poquísimas horas!- resumió lo increíble.

-Al volcán lo tomaron cómo artífice de las CONDICIONES, que ellos aceleran a como dé lugar con la manifiesta colusión de la Corte de Constitucionalidad y su ya reconocida actividad descaradamente sediciosa- apuntó con energía.

-¡La lava, explosiones, terror y muerte! ¡Los transformaron en fuegos artificiales para celebrar la fechoría!…

Y sin ocultar su indignación cerró el ciclo de su explicación afirmando de manera contundente -Es increíble y provoca nausea colectiva que una tragedia de la magnitud de la ocurrida la quieran utilizar para derrocar al gobierno- terminó encendido.

Ya nadie del los asistentes se atrevió a opinar…pero se oyó una voz entre los presentes que a manera de admonición exclamó.

¡Por los muertos…! ¡Por la inmensa desgracia que nos acongoja a todos…! ¡Por el esfuerzo de millones de guatemaltecos que se apuntan para recuperar el país…! ¡Esa canallada es! ¡UNA CONSPIRACIÓN MALDITA!

TEXTO PARA COLUMNISTA

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Ministerio religioso y presidencia

Entre las prohibiciones para optar a los cargos de Presidente o Vicepresidente de la República el artículo constitucional 186 incluye en su literal f) a «Los ministros de cualquier religión o culto». Hasta hace algunos años el asunto se había mantenido aletargado lo suficiente para no causar preocupaciones políticas ni especulaciones académicas.  Lo ocurrido recientemente en Costa Rica, sin embargo, nos obliga a repensar nuestra normativa constitucional al respecto.

Nos dice la historia que la prohibición tuvo especial dedicatoria para la Religión Católica porque sus ministros, de acuerdo con el Derecho Canónico, hacen votos a perpetuidad, aparte de otros motivos políticos.  Ello no impidió que el tribunal electoral paraguayo inscribiera como candidato para la presidencia de la república al obispo católico Fernando Lugo quien ganó la investidura. Se argumentó en apoyo de su participación –palabras más, palabras menos— que, independientemente de su investidura religiosa, prevalecía su calidad de ciudadano como derecho irrenunciable. Conviene meditarlo seria y objetivamente.

Desde una perspectiva jurídica esta prohibición hoy resulta ser técnicamente endeble.  ¿Cómo se demuestra fehacientemente la calidad de ministro religioso? Porque a diferencia de la situación que prevalecía cuando se promulgó la Constitución de la República Federal de Centro-América, en 1824, eran muy pocas las Religiones que en el mundo se reconocían como tales.  Hoy, en cambio, han proliferado una gran cantidad de sectas además de haberse reconocido religiones vernáculas, caracterizadas por su fluidez institucional que impide determinar a ciencia cierta quienes son sus «ministros» para los efectos de aplicar la prohibición constitucional.

Problema adicional para aplicar el impedimento es el caso de aquellas personas que, sin tener la calidad formal de ministros, se comportan como tales; les llamaré «ministros de facto» quienes, evidentemente, no pueden –ni deben—ser discriminados impidiéndoles optar al cargo de Presidente o Vicepresidente de la República, a pesar de que al hacerlo se puedan alterar valores tradicionales, tales como la tradicional separación del Estado y la Iglesia.

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