Editorial: No busque pelea, presidente electo, que aquí no la va a encontrar

El presidente electo, Alejandro Giammattei, tiene desde esta semana una hoja en blanco para escribir su transición y su Presidencia 2020-2024.

Esto a pesar de la falta de legitimidad del proceso electoral 2019 por la participación de Sandra Torres y la descalificación de Thelma Aldana y Zury Ríos; a pesar de la raquítica cantidad de votos que obtuvo Giammattei en la primera vuelta y la escasa participación en la segunda –la más baja desde la firma de la paz en 1996–. No obstante eso, Giammattei obtuvo una victoria clara y la preferencia de la mayoría de votantes para conjurar la amenaza de la fundadora de la UNE en la Presidencia.

Giammattei seguramente tendrá muchas virtudes más que ser el segundo anti-voto a Sandra Torres (Jimmy también lo fue), pero tiene también muchos defectos. Dos de ellos son el autoritarismo y la falta de experiencia en la función pública. La combinación de estos hace cuestarriba que pueda cumplir con su promesa de ser ‘el primer servidor público’, como dijo el domingo de su victoria electoral.

Tiene poca experiencia en la función pública porque solo trabajó en gerencias de la municipalidad capitalina hace 30 años y como director de Presidios durante un año hace 12.

Encuentre aquí el perfil completo de Nómada sobre Giammattei. Y el resumen de su perfil.

Cuál es la función de los periodistas

El presidente electo, los integrantes de su gobierno y muchos conciudadanos que votaron por él no tienen por qué saber cuál es el rol del periodismo en una sociedad democrática. Así que con mucho gusto les podemos explicar de qué se trata, o al menos, cómo lo comprendemos desde Nómada.

Una de las herramientas del poder es decidir qué se dice sobre el poder, cómo se cuentan sus hazañas, buenas intenciones, esfuerzos y éxitos. Y el periodismo está destinado a entrar en tensiones con el poder porque nuestro trabajo es verificar que sean verdades las que el poder afirma y hace.

George Orwell decía que periodismo es publicar las cosas que algunos quieren ocultar; el resto son relaciones públicas. O propaganda.

Nuestro trabajo, por lo tanto, es verificar la realidad de los asuntos que son de interés público. Investigarlos, comprenderlos, explicarlos. Y mostrar cuando hay contradicciones entre los actores de poder, que pueden provocar injusticias o actos que riñen con la ética.

Esto no quiere decir que seamos dueños de la verdad. Nos equivocamos y aclaramos. Y tenemos, desde Nómada, una deuda con el optimismo. Por eso en este segundo quinquenio desde que nos fundamos en 2014, invertiremos en el periodismo de soluciones, una nueva disciplina que busca aplicar el mismo rigor periodístico que usamos para comprender los problemas, a comprender las iniciativas o herramientas que resuelven problemas sociales, desde la empresarialidad, la academia, la ciencia o la sociedad.

Pero Alejandro Giammattei, el presidente electo, no nos está criticando por eso.

Por qué reportaje nos está acusando Giammattei

Nos está criticando por hacerle preguntas incómodas o publicar evidencias que le contradicen. Y no es que seamos especiales. Mis colegas de otros medios periodísticos independientes de radio, televisión y prensa escrita tienen un rosario de amenazas de demandas y gritos por parte de Giammattei en sus más de 15 años como candidato presidencial.

El presidente electo parece creer que con gritos, arengas, amenazas o agresiones físicas va a intimidarnos o callarnos y hacer que regresemos a la redacción a escribir que «es el mejor presidente que podría haber electo Guatemala». ¿En serio esperará eso?

Antes que él pasaron otro montón de autoridades o poderosos intolerantes con el periodismo. ¿Se los nombramos? Ríos Montt de presidente del Congreso, Alfonso Portillo y su rosca de militares, Óscar Berger, Álvaro Arzú, Sandra Torres, Jimmy Morales, Baldizón, y un sinfín más de menores rangos. Noten que no mencioné a Álvaro Colom ni Pérez Molina, que para mí tendrán miles de defectos (y crímenes) pero al menos eran respetuosos con la prensa y la libertad de expresión.

 

Giammattei, en un mitin en Nebaj, en junio de 2019.

Giammattei empezó a enojarse con Nómada y nuestras periodistas cuando fuimos hasta un mitin en Nebaj para pedirle una entrevista. ‘Ahí están dos periodistas de Nómada que cómo me critican’, dijo lleno de testosterona subido en la tarima frente a tres mil seguidores. No nos intimidó y se enojó cuando lo seguimos hasta su carro para hacerle preguntas. ¿Por qué tiene al hijo de Ortega Menaldo de candidato a diputado? ¿Por qué tenía a Igmar Iten? ¿Es cierto que los Mendoza le prestaron carros como candidato? ¿Por qué tiene un ministro designado para Energía que es contratista del Estado y dueño de empresas de energía?

Empezó a respondernos y nos somató la puerta del carro. Al día siguiente de la publicación hizo una conferencia para amenazar con demandarnos. En la misma conferencia volvimos a intentar hacerle preguntas y nos volvió a interrumpir a gritos. Volvimos a buscarlo en un mitin en la Ciudad de Guatemala. Y cuando una periodista iba a acercarse para hacerle preguntas, alguien de su seguridad gritó: ¡No dejen que la de Nómada se acerque! Y la jalaron del pelo para evitarlo. Una cobardía de parte de su equipo lleno de testosterona. No se preocupe, por cierto, que todo está bien documentado para evidenciar el odio que está fomentando contra el periodismo independiente.

¿Logró evitar que le sigamos haciendo preguntas o publicando evidencias de sus contradicciones? No, don Alejandro, la redacción de Nómada está llena de estrógeno acostumbrado a resistir testosteronas como la suya.

Una testosterona, por cierto, pusilánime a la hora de criticar a los que tienen poder. Sí, todos queremos ver a la corrupta de Sandra Torres tras las rejas, pero ojalá que le alcance la testosterona para enfrentarse a Jimmy, Degenhart, Bustamante y, especialmente por nuestros migrantes, a Donald Trump.

En su conferencia de prensa nos acusa de ser «especialistas de desacreditar» por cuestionarlo sobre una designación de Ministro de Energía de un empresario de energía que tiene contratos con el Estado. Dice que es mentira y que no es él quien es el dueño «sino su tatarabuelo».

 

Alejandro Giammattei designó a Alberto Pimentel como Ministro de Energía y Minas. Le preguntamos por qué, si se comprobó que tiene conflicto de interés. Esta fuera su respuesta: pic.twitter.com/QOlzY2T6WB

— nómada (@nomadagt) 13 de agosto de 2019

Para usted y nuestra comunidad de lectores: aquí están todas las evidencias. El acta en la que aparece como accionistas, los contratos con Guatecompras, las fotos del carro de la empresa para su campaña, el documento que prueba que la empresa es dueña del carro. Todo está respaldado por documentos. ¿Se dio cuenta? No le gritamos, le presentamos documentos.

 

Lea el reportaje: Un financista fantasma puede aumentar su fortuna

El señor Pimentel y su empresa perfectamente pueden financiarlo –como financiaron a Jimmy Morales– si lo declaran ante el TSE. Ya es cuestionable que lo haga siendo contratista del Estado. Pero que ahora usted lo designe como Ministro de Energía es un mayor conflicto de interés, del tamaño de una catedral.

Y no es «un intento de desprestigiarlo». Ni se trata de una empresa  «de su tatarabuelo». No mienta. Arriba están los documentos. Mejor solo diga: «Voy a poner a un financista de mi campaña a ser ministro del ramo en el que tiene empresas, y es un riesgo que quiera cobrar su inversión con dinero público, pero yo me hago responsable si llega a robar o a favorecer a su empresa o sus amigos». De hecho, el mismo Pimentel nos respondió que se compromete a no favorecer a su empresa.

No se ponga a mentir y a desprestigiarnos con su micrófono de presidente electo.

Porque al final será un efecto búmeran en su contra. El que queda como mentiroso cascarrabias es usted.

Nosotros, en cambio, vamos a seguir haciendo nuestro trabajo. Un trabajo que es agradecido y premiado por la sociedad. Como lo hicimos en 2015, en nuestro primer año, cuando aportamos nuestro grano de arena –más que usted, por cierto– para investigar al Cartel del Partido Patriota y explicar los procesos legales en su contra, o para frenar a Manuel Baldizón.

Entonces teníamos cada mes 300.000 visitas a nomada.gt; en un 85% provenientes de Guatemala. En 2018 duplicamos visitas hasta 600.000 visitas por mes. Y en 2019, vamos por 800.000 visitas mensuales en los primeros 7 meses del año.

Gracias al arduo trabajo de nuestro equipo de 20 personas y la diversificación de nuestro modelo de negocios, somos un medio cada vez más sostenible, con apoyos de inversionistas guatemaltecos y en Nueva York, fundaciones estadounidenses y europeas, con clientes desde nuestra agencia de publicidad, y con lectores y lectoras que contribuyen con membresías desde Visanet o desde Facebook. Para el mercado tenemos un valor, con productos de calidad; y para la comunidad internacional y la sociedad guatemalteca tenemos otro valor: vigilamos a los poderosos para que no cometan abusos. Y si los cometen, que no queden impunes.

Lo hacemos a prueba de intimidaciones. A pesar de campañas negras, amenazas, hackeos de mi Twitter por parte del gobierno de Jimmy, o que nos botaban la página cada vez que publicábamos una investigación. Igual nos íbamos a meter a reuniones secretas de Baldizón, denunciábamos sicarios en San Juan Sacatepéquez, publicamos cuando Jimmy estaba recetándose un sobresueldo militar con fondos públicos, y ganando más no solo que todos los presidentes latinoamericanos sino que incluso más que el del Rey de España. Publicamos cómo abogados le pagan casas a jueces, como un director de la municipalidad violaba a estudiantes y era protegidos por las autoridades de la alcaldía capitalina; cómo narcodiputados, el presidente y grandes empresarios pagaban un lobby en Washington y trasladaron la embajada guatemalteca a Jerusalén para acabar con el financiamiento a la CICIG. Y así durante los últimos 5 años. Y durante mis últimos 18 años como periodista.

Obviamente no lo hacemos con ingenuidad y tenemos acuerdos con Google, Facebook, WikiLeaks o FrontLine Defenders para protegernos digitalmente. Literalmente blindamos la oficina. Somos parte de redes internacionales. Y tenemos aliados poderosos adentro y afuera de Guatemala.

Todo esto para decirle que esto que usted está sintiendo de nuestra cobertura no es una pelea o una declaratoria de guerra. Es periodismo.

Y le tenemos noticias, señor presidente electo: Va a tener que convivir con el periodismo independiente. El nuestro y el de otros diez medios.

No tenemos nada personal en contra suyo. Ni de ningún político. Ni de nadie. Nos respalda nuestro récord de independencia respecto de todos los actores políticos –incluso quienes nos caen bien o a quienes admiramos, como la CICIG o nuestros accionistas y sus familiares–.

De hecho, salimos en defensa suya ante la campaña negra homofóbica que le hizo la UNE. Y nunca hemos mencionado que tiene usted una condición física, porque en realidad celebramos que una persona con capacidades diferentes haya llegado por la vía democrática a la jefatura de Estado.

Presidente electo Giammattei, vamos a contarle las costillas y verificar que lo que dice no sea una mentira, una exageración, una manipulación o una incitación al odio. Y eso no es para desprestigiarlo o deslegitimarlo, o no querer llevar la fiesta en paz. Es porque usted, como bien sabe, es un servidor público. Un servidor de nosotros, los ciudadanos y las ciudadanas.

Le pido que deje de gritarnos, porque va a terminar afónico. Y frustrado.

Aquí vamos a estar. Desde ahora, agosto de 2019, hasta que termine su Presidencia en enero de 2024. Para contar los aciertos que pueda tener su gobierno, y para evitar que termine de descarrilar al país como sus antecesores.

Bienvenido, don Alejandro, a la pista de baile de la democracia en Guatemala.

The post Editorial: No busque pelea, presidente electo, que aquí no la va a encontrar appeared first on Nómada, Guatemala..

Consultar la fuente

Un lobo con piel de lobo acecha a Guatemala


Hace algunos años, en un arrebato de síndrome de estocolmo colonial, agradecí a la fortuna porque Guatemala fuera una colonia estadounidense y no una colonia rusa o china. ¿Se imaginan tener la misma suerte que los norcoreanos y los birmanos? ¿O que los ucranianos y los bielorrusos? ¿Se imaginan la desfortuna de no contar con interlocutores como los de Estados Unidos de América? De un centro imperial en donde no hubiera democracia. Ni feminismo ni movimiento queer. Ni Miami ni Nueva York. Ni periodistas que destaparan escándalos de monumentos religiosos o de espionaje masivo. Ni ciudadanos críticos y solidarios que saben que su establishment arruina al mundo.

Cuando aprendí –porque estas cosas no solo se descubren o se saben– que Estados Unidos estaba separando a padres de hijos centroamericanos, y que a los niños, las niñas y adolescentes los estaban dejando ser abusados sexualmente y hasta morir –van 7 niños guatemaltecos muertos en esos campos de concentración de 2019, más la niña salvadoreña y su padre muertos en el río–, en ese momento, cuando el planeta no reaccionó con protestas globales, grité una frase en tuiter: ¿qué están esperando? ¿Un exterminio?.

El sistema estadounidense y su élite, como el guatemalteco, o el nazi, o el de los jemeres rojos, deshumaniza a sus subalternos.

Así, en 1948, cuando Washington y Moscú, las fuerzas civilizatorias, habían librado al mundo de la amenaza fascista europea, los Estados Unidos del demócrata Harry Truman empezó a hacer un experimento colonial del que nos enteramos apenas en 2010, gracias a la profesora de historia médica Susan Reverby. Por medio de la ciencia necesitaban curar la sífilis y la gonorrea. Y para alcanzar el progreso médico en ese campo, necesitaban seres humanos para experimentar. O bueno, cuerpos de la misma raza. Y entonces inyectaron, con la connivencia de funcionarios locales, a los cuerpos de 1,500 guatemaltecos y guatemaltecas. Encerrados en manicomios y cárceles, o encerradas en burdeles.

Cuando se hicieron públicos los archivos, el gobierno del buen Obama se comunicó por teléfono con el presidente socialdemócrata Colom para ofrecerle disculpas. Aceptó feliz el perdón ofrecido y ahí quedó la cosa. Nada de indemnizaciones, actos protocolarios, adiciones a los currículos de historia en las escuelas de ambos países, compensaciones o una disculpa de rodillas por haber infectado de sífilis y gonorrea a nuestros abuelos, tíos, padres y madres.

Cuarenta años después, en 1982, Reagan, quien probablemente consideraba monos no solo a los africanos sino a los centroamericanos y a todos los que vienen de países-agujeros-de-mierda, recibió de brazos abiertos al ‘dictador luciferino que en el nombre de Dios llevó a cabo el último etnocidio de América Latina’, como denunció en Suecia nuestro García Márquez sobre Efraín Ríos Montt. Porque qué importa si unos guatemaltecos se matan entre sí e intentan exterminar a los nietos de los infectados.

El descendiente republicano de Reagan, un neonazi acomplejado –como todos los neonazis– que responde al nombre de @RealDonaldTrump, ha decidido llevar el discurso del odio a niveles que le hacen sentir a uno judío, palestino, ruandés, bosnio, sirio, maya, centroamericano.

Doy gracias a la vida por haber nacido en este Istmo de 70 volcanes, de hombres y mujeres de maíz, de valientes, resilentes, de esclavos sublevándonos, de impunidad y de esperanza, de poetas que inventamos el realismo mágico, como escribió la cantautora Rebeca Lane.

Cuando estudié y trabajé por un par de años en Madrid y Berlín, muchas veces me preguntaban que si intentaría quedarme allá. Y mi respuesta fue siempre un no de boca y ojos abiertos. Como muchos privilegiados que hemos tenido todas las oportunidades del planeta, solo concebimos vivir en Centroamérica para sacarla del agujero en el que nos la entregaron.

Por dicha, a un caribeño de apellido Césaire se le iluminó la cabeza para resumirnos que el mundo entero funciona como un apartheid. En los barrios exclusivos del planeta solo caben los que nacieron en los barrios exclusivos del planeta, con la etnicidad y religión y cultura de esos barrios. Pero para que funcione el sistema-apartheid, el sistema-finca si lo convertimos a lenguaje guatemalteco, no solo hay dos personajes, sino tres. Está el dueño de la finca, el esclavo, y el invitado, como resumió la antropóloga Karen Ponciano.

Los invitados, naturalmente, tenemos visa. Podemos visitar, aprender su idioma, sus costumbres, sus modales, hacer negocios y hasta bromas. Y hay algunos espacios en su finca-imperio en el que realmente somos bienvenidos, y tratados como personas. Hace dos semanas yo estuve en uno de esos lugares, en dos jornadas de trabajo con inversionistas de Nueva York que apuestan por Nómada.

Hay una virtud en Trump, que nos habían advertido los colegas de WikiLeaks allá por 2016, cuando había recién ganado la presidencia estadounidense. El buen Obama, decían ellos y ellas de WikiLeaks, los perseguidos por Washington, era un lobo con piel de oveja. También pueden preguntárselo a los palestinos sin paz ni dignidad a pesar del Nobel que recibió Barack Hussein, o a los centroamericanos deportados a mansalva entre 2008 y 2016.

El Real Donald Trump, en cambio, es un lobo con piel de lobo.

A los nacionales de 7 países de mayoría musulmana les prohibió la entrada del todo al inicio de su gobierno. A los afroamericanos de Baltimore les dice que son un nido de ratas. A las diputadas de oposición de color les dice que se regresen a los lugares de donde vinieron (New York, Chicago, Connecticut y Minnesota). Y a los centroamericanos empezó por quebrarnos en nuestra humanidad al separar a hijos de padres y madres para disuadirlos de escapar de este Istmo para ir a buscar refugio a Estados Unidos.

Como estamos acostumbrados a poca humanidad por estas latitudes, no nos quebró. En solo seis meses de 2019, al menos 235,000 guatemaltecos, 1.5% del país, escapó de aquí y fue capturado en la frontera estadounidense. Sabiendo que podían separarlos de sus hijos. Y otros 200,000 hondureños, y otras decenas de miles de salvadoreños y nicaragüenses.

Así que Real Donald Trump decidió amenazarnos con estrangularnos económicamente a Guatemala si no cedemos a sus presiones de convertirnos en una cárcel para cientos de miles de migrantes que llegan a su frontera Sur. Tercer País Seguro es el nombre eufemístico.

15% de los guatemaltecos viven en Estados Unidos. Se fueron huyendo de la parte más dura de la guerra civil entre 1978 y 1985, de la pobreza y la desigualdad, y recientemente, de la violencia y la impunidad. Y envían remesas que suman el 12% del PIB. Trump amenazó con ponerles impuestos a esas remesas, que para los pobres representan la diferencia entre comer o malnutrirse, entre comprar medicinas o morirse, entre aprender o quedarse en la ignorancia.

Además, amenazó con poner aranceles a productos guatemaltecos; probablemente hasta 25% como amenazó a México. Las exportaciones a Estados Unidos son el 33% de las exportaciones guatemaltecas y el 5% del PIB. Producen muchos empleos –dignos e indignos– y solo una semana después de haber hecho la amenaza, cinco empresarios me han contado que perdieron relaciones comerciales construidas hace mucho tiempo y les frenaron negocios nuevos.

Esas exportaciones representan la diferencia para los trabajadores entre comer o malnutrirse, comprar medicinas o morirse, aprender o quedarse en la ignorancia. Para decenas de miles de guatemaltecos.

Quizás suena naturalizado porque está escrito en una tipografía bonita y leyéndose en un smartphone o una computadora, pero Trump está intentando que guatemaltecos y guatemaltecas nos muramos de hambre.

Ante el silencio abrumador del resto de América Latina, Canadá y la Unión Europea, o de las ‘potencias contrapeso’ de China y Rusia y obviamente nunca dirán nada nuestros «amigos» de Israel y Taiwán, vuelvo a preguntarles: ¿Qué esperan para actuar?

Finalmente, nos amenazó con prohibir la entrada a todos los guatemaltecos a Estados Unidos, tanto los esclavos que ingresaron por las rendijas como a los invitados de visa y avión. Esto generará más estigmatización y más pobreza.

Hay una posibilidad de que Estados Unidos le tuerza la mano al Congreso y a la Corte de Constitucionalidad guatemaltecos para aprobar este tratado de Tercer País Seguro. Y hay una probabilidad de que esto no reduzca la migración, sino que la aumente.

¿Cómo va a reaccionar Trump?

Si Real Donald Trump es un torpedo de odio en su primer mandato, no podremos imaginarnos cómo sería un Real Donald Trump si gana la reelección en 2020.

Como escribía, imaginemos que nos convertimos en cárcel global y que eso no frena la migración. Que entonces Trump decide ponernos aranceles e impuestos a las remesas y cancelación de visas para invitados. Y que eso tampoco reduce la migración.

Si la migración centroamericana no se detiene, ¿cómo va a reaccionar Trump?

¿Con masacres a centroamericanos que logren esquivar a los militares mexicanos? ¿Con un par de bombas aleccionadoras como amenaza de exterminio?

Sí, suena exagerado en 2019. Todas las barbaries suenan así antes de que ocurran. Y desde Guatemala no lo vamos a poder frenar.

***


The post Un lobo con piel de lobo acecha a Guatemala appeared first on Nómada, Guatemala..

Consultar la fuente

Las mentiras, las dudas y las verdades de Giammattei en el debate (monólogo) frente a gerentes


.

1. (Sin datos): «120 asaltos al día en la capital»

Por Carmen Quintela

El candidato de Vamos afirmó en el debate de la AGG que «A usted que sufre de la inseguridad y la extorsión todos los días, o que simple y sencillamente es asaltada en más de 120 asaltos diarios solo en la capital». No existen datos abiertos segregados por ciudades que permitan verificar en vivo esta afirmación. Aunque los datos abiertos no permiten verificar con precisión; la afirmación «es creíble», según Carlos Mendoza, experto en seguridad.

En el debate de la Asociación de Gerentes de Guatemala (AGG) Alejandro Giammattei, candidato de Vamos aseguró que se reportan 120 asaltos al día en Ciudad de Guatemala.

No existen muchos datos abiertos (sin que requiera una solicitud de información pública), acerca de asaltos. Los que hay, sobre robos, no están segregados por municipio, lo que dificulta la verificación de la afirmación de Giammattei.

El Instituto Nacional de Estadística (INE) recoge datos sobre hechos delictivos, aunque solo están actualizados a 2016. En el departamento de Guatemala, durante ese año, según el INE, el Ministerio Público (MP) registró 11,648 denuncias por robo 14,693 por robo agravado y 21,920 por robo de equipos de terminal móvil.

En ese año, se registraron 10,409 sindicados por robo, 13,246 por robo agravado y 19,717 robo de equipos de terminal móvil en el MP en el departamento de Guatemala.

En total, 48,261 denuncias. Lo que implica una media de 132 robos diarios en todo el departamento.

De todas formas, este dato corresponde únicamente a las denuncias, no a todos los robos.

La Superintendencia de Telecomunicaciones (SIT) registra datos sobre los teléfonos celulares denunciados como robados, hurtados y reportados como extraviados en Guatemala o en el extranjero. Tampoco están segregados por ciudades. En julio de 2017, el medio Prensa Libre recogió algunos datos de la SIT durante los primeros seis meses de ese año.

De enero a junio de 2017, en todo el país se reportaron 111,120 teléfonos robados. Esto supone una media de 614 teléfonos reportados cada día.

Carlos Mendoza, analista de la plataforma Diálogos, especializado en seguridad, el dato de Giammattei «suena creíble», aunque admitió que los datos que existen, los del INE, no son precisas, ya que están desfasados y corresponden únicamente a las denuncias. Mendoza explicó a Fáctica que existe una Encuesta Nacional de Victimización, con datos de 2017 y 2018, que podría arrojar un dato más real, pero ésta todavía no ha sido publicada por el Ministerio de Gobernación. En septiembre de 2018, Axel Romero, viceministro de Prevención de la Violencia y el Delito, aseguró que en los siguientes meses se entregaría la información «la cual es bastante positiva en cuanto a los resultados que demuestra».

***

2. (Falso): «La UNE triplicó la deuda pública del país en cuatro años»

Por Angel Mazariegos Rivas

La deuda pública sí aumentó entre el año 2008 y 2012, que corresponde al gobierno de la Unión Nacional de la Esperanza (UNE). Pero no se triplicó como lo aseguró Alejandro Giammattei en el debate de la Asociación de Gerentes de Guatemala.

El candidato presidencial por el partido Vamos, Alejandro Giammattei, aseguró que durante el gobierno de la UNE, periodo presidencial de Álvaro Colom entre los años 2008 y 2012, la deuda pública se triplicó. Los datos del Ministerio de Finanzas confirman que la deuda aumentó, pero no multiplicado por tres como Giammattei afirmó.

Mario García Lara, economista, comentó que la causa del aumento durante este período tuvo su base en la crisis bancaria mundial. «La recesión global repercutió en Guatemala y el gobierno de la UNE decidió aumentar la demanda interna. Gastó más en carreteras, bolsas solidarias y pago de salarios, por mencionar ejemplos, para contrarrestar la baja de la demanda externa», explicó.

Karin Slowing Umaña, investigadora social y exsecretaria de Planificación y Programación de la Presidencia durante el gobierno de la UNE, agrega que este aumento de deuda logró compensar la crisis mundial. «Además después vino la explosión del volcán de Pacaya (2010), la tormenta tropical Agatha y luego la depresión tropical 12-E (2011). Se evitó que cayera el crecimiento del PIB (Producto Interno Bruto)», comentó.

En este período sí aumentó el gasto público, sí aumentó la deuda pública, pero influyeron causas externas a la gestión de gobierno. Sin embargo, es falso que sea haya triplicado.

 

Deuda Pública, 1995-2012.

Deuda Pública, 1995-2012.

***

3. (Falso): «Tenemos un 300% de hacinamiento en todas las cárceles del país»

Por Alejandra Gutiérrez Valdizán

La afirmación del candidato presidencial de Vamos es falsa. Según una investigación del CIEN y de la Coalición por la Seguridad Ciudadana, la sobrepoblación carcelaria es de 366%.

El candidato presidencial Alejandro Giammattei, del partido Vamos, aseguró en el debate presidencial de la Asociación de Gerentes de Guatemala (AGG) que «tenemos un 300% de hacinamiento en promedio en todas las cárceles del país». El dato es falso, pues la cifra es mayor. Según un estudio del Centro de Investigaciones Económicas Nacionales (CIEN) y la Coalición por la Seguridad Ciudadana, la sobrepoblación carcelaria asciende al 366%.

En el debate presidencial de la segunda vuelta electoral, realizado el 28 de julio de 2019, al que no asistió su contendiente, Sandra Torres; el candidato y también exdirector del Sistema Penitenciario (2006), Alejandro Giammattei, se refirió al hacinamiento del Sistema Penitenciario y aseguró que el promedio de éste es del 300%; sin embargo, la cifra es mayor, según los últimos datos del Sistema Penitenciario evaluados por la Coalición por la Seguridad Ciudadana y el CIEN.

De acuerdo a la investigación, Guatemala rompe el récord latinoamericano en tasa de ocupación penitenciaria (a abril de 2019) con 366 %, que incluso llega al 436 % en los privados de libertad que están en cumplimiento de condena. Según los datos publicados por el Sistema Penitenciario, el 26 de julio es de 12,200 privados de libertad ya sentenciados; y 13,978 en prisión preventiva.

***

4. (Verdadero): «La SAAS nos cuesta 175 millones»

Por Carmen Quintela

La afirmación de Giammattei es verdadera. El presupuesto asignado en 2019 para la SAAS es de Q175.5 millones.

Alejandro Giammattei, candidato a la Presidencia del partido Vamos, aseguró en el debate organizado por la Asociación de Gerentes de Guatemala (AGG) que la Secretaría de Asuntos Administrativos y de Seguridad (SAAS) «nos cuesta» Q175 millones. «Una de las cosas que voy a hacer, es esos 175 millones de quetzales que nos cuesta la SAAS, voy a pedir al Congreso de la República su desaparición inmediata el 14 de enero en la misma toma de posesión».

La afirmación es verdadera. Según el Presupuesto General de Ingresos y Egresos aprobado para 2019, la SAAS tiene unos fondos asignados de Q175,466,318.

***

5. (Sin Datos): «El costo de las medicinas es 50% o 60% más barato en México»

Por Carmen Quintela

Giammattei no precisó a qué medicamentos se refería con esta afirmación. No existe un comparador de precios de todos los productos, pero algunos medios de comunicación han realizado investigaciones sobre este tema. En algunos casos, las medicinas son más baratas en México y, en otros, son más caras.

Durante el debate presidencial de la Asociación de Gerentes de Guatemala (AGG), el candidato Alejandro Giammattei, afirmó que los medicamentos son entre el 50% y 60% más baratos en México que en Guatemala. «El costo de las medicinas no es nada más ni nada menos que, si nos vamos a comparar con México, si vamos aquí a Tapachula 50% o 60% más barato, si nos vamos a El Salvador, 40% más barato», aseguró.

Las cifras brindadas por Giammattei no son precisas. No mencionó qué medicamentos tienen un precio menor, lo que dificulta la verificación.

Actualmente no existe un comparador oficial de precios por país. Sin embargo, algunos medios de comunicación realizaron investigaciones en las que analizaron los costos de varios medicamentos en diferentes lugares.

En 2017, el medio peruano Ojo Público publicó la investigación The Big Pharma Project. La misma se centró en medicamentos para el tratamiento de cáncer, VIH y Hepatitis C, que en algunos países están protegidas por una patente, lo que incrementa su precio.

En algunos casos, los precios de los productos vendidos en Guatemala son menores que en México. Por ejemplo, Sovaldi, un medicamento para la Hepatitis C, tiene un precio de US$20.35 en Guatemala y de US$162 en México.

Sin embargo, Kaletra, utilizado para el tratamiento del VIH, cuesta US$2.16 en México, mientras que en Guatemala, cuya venta exclusiva está en manos de Abbott hasta el 2026, tiene un precio de US$803.

Una investigación publicada por Prensa Libre en 2014 indicó que la medicina cuesta hasta 300% más en Guatemala que en otros países de la región.

Hasta ahora, no existe ningún comparador público de precios de medicamentos que incluya a El Salvador. El reportaje de Prensa Libre asegura que utilizó datos del país, sin embargo, el documento con los datos no está disponible para descarga.

***

6. (Sin datos): «Logré que pasara por unanimidad (la ley de Régimen de Sistema Penitenciario) en el Congreso»

Por Angel Mazariegos Rivas

Giammattei afirmó que la Ley de Régimen de Sistema Penitenciario había sido aprobada «por unanimidad» e impulsada por él, mientras era director pero no hay datos para corroborar esta afirmación.

El candidato presidencial del partido Vamos, Alejandro Giammattei, afirmó durante el debate organizado por la Asociación de Gerentes de Guatemala que logró que la ley de Régimen del Sistema Penitenciario «pasara por unanimidad en el Congreso».

Giammattei aseguró que de ganar la Presidencia trabajaría con este Acuerdo Gubernativo. «Sobre todo que podamos hacer que se cumpla esa ley que entró en vigor el 6 de abril de 2007, la Ley de Régimen de Sistema Penitenciario, que logré que pasara por unanimidad en el Congreso de la República».

La iniciativa fue presentada en el Organismo Legislativo en 2002, con el objetivo de «regular el Sistema Penitenciario Nacional, lo relativo a los centros de prisión preventiva y los centros de cumplimiento de condena para la ejecución de las penas», según dicta el documento.

Fue dictaminada por la Comisión de Gobernación del Congreso de la República, presidida en 2004 por Roxana Baldetti Elías, ex vicepresidenta de Guatemala (2012-2015). Después de tres debates fue aprobada y publicada, entrando en vigencia el 6 de abril de 2007. Fecha en la que Giammattei era director del Sistema Penitenciario.

Seis meses después de publicada la ley, el 6 de octubre de 2006 en el Diario Oficial, entró en vigencia. En su artículo 99 se establecía que el Organismo Ejecutivo debía emitir el reglamento en un plazo de tres meses.

Pero, el reglamento se publicó cinco años después, en diciembre de 2011.

«Cuál era el interés del Ejecutivo en 2007 si no hubo esfuerzo por hacer el reglamento», cuestiona Oliverio García Rodas, actual diputado independiente, y en 2006, por el Partido Unionista, cuando se emitió la ley.

De la unanimidad en el Congreso de Guatemala no hay datos disponibles. «Esta ley tuvo que tener una mayoría porque se aprobó, pero no unanimidad como dice Giammattei», explicó García.

Según la Dirección de Información Legislativa del Congreso, en el sitio web de esta institución no es posible conocer quiénes votaron en contra y quiénes a favor de esta ley, porque el resguardo de actas digital comenzó en 2005.

***

7. (Falso): «Toda la atención primaria del sistema de salud no existe»

Por Angel Mazariegos Rivas

Alejandro Giammattei aseguró el pasado domingo 28 de junio, durante el debate presidencial organizado por la Asociación de Gerentes de Guatemala (AGG) que la atención primaria del sistema de salud no existe. Esto en referencia a los más de mil puestos de salud, atendidos por auxiliares de enfermería a nivel nacional. Los datos del Ministerio de Salud reflejan que esto es falso.

Alejandro Giammattei, candidato presidencial del partido Vamos, aseguró el pasado domingo 28 de junio en el debate organizado por la Asociación de Gerentes de Guatemala (AGG) que la atención primaria del sistema de salud «no existe».

Giammattei hizo referencia a un sistema de salud ineficiente y enunció: «cuando hablo del sistema (de salud), hablo del sistema en sí, no sólo son los hospitales. Los centros y puestos de salud están en el abandono. Toda la atención primaria de la salud no existe».

Esto es falso.

Fáctica consultó a Carlos Soto, ministro de Salud Pública y Asistencia Social, quien aseguró que «decir eso es un desconocimiento de la salud real en Guatemala. El primer nivel de atención es el que se está fortaleciendo para que la gente no tenga que llegar hasta el tercer nivel, que son los hospitales. En algunos centros de salud se atienden entre 40 y 50 personas diarias».

El Ministerio de Salud divide la atención al paciente en tres niveles. El nivel primario son los puestos de salud, atendidos por auxiliares de enfermería y gente de la comunidad. «Allí se fortalece la educación a la población en tema de salud, como monitorear el peso de los niños o enseñarles a lavarse las manos, por ejemplo», explica Soto.

El segundo nivel son los centros de salud, que cuentan con atención de consulta externa, que es la consulta general, atendidos por médicos que pueden recetar medicamentos comunes. «Si usted tiene fiebre o diabetes puede ser medicado», comenta el Ministro. Además, está compuesto por los centros de atención permanente, donde hay encamamiento y atienden partos; y centros de atención materno-infantil.

Y el tercer nivel son los hospitales nacionales y los hospitales especializados.

«El término de atención primaria de salud (APS) lo han utilizado como el sinónimo del primer nivel atención en el sistema de salud. En realidad es una política establecida en 1978 en la declaración de Alma-Ata que buscaba que la población mundial tuviera acceso a salud para el año 2000. Cuando Giammattei dice esto, es probable que se refiera a los puestos de salud», comentó Lucrecia Hernández Mack, exministra de Salud, quien además explica que el nivel primario sí tiene deficiencias en su atención, pero asegura que no se puede definir como inexistente.

«El primer nivel lo hemos mejorado. Ahora cuentan con una enfermera en los 1,450 puestos de salud que existen, aproximadamente. Y tienen medicina suficiente», asegura Soto. «Además, están los centros de convergencia, atendidos por la misma comunidad, en los que las madres de la población se juntan para educar sobre salud básica».

The post Las mentiras, las dudas y las verdades de Giammattei en el debate (monólogo) frente a gerentes appeared first on Nómada, Guatemala..

Consultar la fuente

“Mi música suena a revolución”, Sara Curruchich

Desde que la conozco se muestra sencilla. De sonrisa amplia y expresión directa. Para nada oculta su origen indígena, kaqchikel para más señas. A sus 25 años, Sara Curruchich es una mujer resuelta, empoderada, amante y defensora de la Naturaleza, y se refiere con gran respeto a sus antepasados y a los pueblos indígenas. Esa autenticidad y herencia cultural pero también esa preocupación social encuentra salida, concreción y arte, en su voz, en sus canciones, en su guitarra, en sus conciertos y ahora en su álbum debut Somos (disponible en las distintas plataformas de streaming).

El sábado 13, Sara Curruchich junto a su banda se subió al escenario a defender la nueva producción compuesta de 13 tracks. «Estoy muy contenta, muy feliz, porque este es un material donde trabajó mucha gente. Trabajó mucho y puso su corazón», lo dice sonriendo a unos días previos a la presentación.

A lo largo de la entrevista, Sara Curruchich por ratos habla en primera persona del plural. Es esquiva con la individualidad, de ahí que reconozca y agradezca cuantas veces pueda que lo obtenido hasta ahora es el resultado del trabajo de sus antecesoras, de toda la gente que le apoya (su familia), de su pueblo. Y en el caso de este disco, de sus compañeros músicos, colegas y productores.

Cuando la entrevisté por primera vez (2015) -ya había cantado con el grupo de rock indígena B’itzma Sobrevivencia-, comenzaba a construir su carrera y andaba con guitarra en ristre. Poco a poco sus canciones fueron creciendo hasta requerir una pequeña banda y ahora ya es una banda de seis músicos.

-Cuando le conocí recuerdo que ya le preguntaba ¿cuándo iba a grabar su disco?

-Desde que comencé a escribir las canciones, nos pasa a los que las hacemos, soñamos o anhelamos que algún día las podremos tener o escuchar ya grabadas en un disco. Quizá en el camino va yendo por ahí poco a poco. Así ha sido para nosotros, para mis compañeros en el proceso de producción. Ha sido un camino muy lindo porque quizá ese disco lleva mi nombre, pero no soy la única que lo ha trabajado.

-¿Fue difícil culminar la grabación?

-La realidad que fue algo interesante. Grabamos en Guatemala unas canciones, pero empecé hacer la preproducción en Francia y hacer netamente la producción en Barcelona, España. Otra alegría grande fue porque tuvimos la oportunidad de compartir con gente que ha trabajado con algunos artistas como Manu Chao y Amparanoia, canto a dúo con Amparo Sánchez y con Raúl Paz, en fin artistas que han tenido una carrera bastante fuerte y reconocida internacionalmente. Son personas maravillosas y profesionales. De manera que grabar este disco el año pasado, entre marzo y junio, significó un gran reto para mí. Fue un regalo que jamás cambiaría por nada y fue de enorme aprendizaje.

-¿Cómo ha sido construir una nueva sonoridad, por cierto muy distinta a sus inicios?

-Ha sido un proceso enriquecedor y muy diverso. Esto es algo muy lindo que me gustaría resaltar, porque justo la primera vez que yo cantaba con una banda fue en el Gran Hotel. Luego seguí sola con la guitarra. Aquí en confianza les cuento que en estos últimos días que he estado ensayando con la banda recordé cómo empecé y pensé en cómo estoy ahora. Volviendo al tema, pensar en una sonoridad, tratando de buscar qué sonidos actuales me gustaría incorporar, ocurrió cuando trabajamos este disco. Hubo un momento en el que buscando, sonó un ritmo de reguetón y en ese ratito se me hizo muy gracioso porque pensé: «¡Suena bien, no!». Mi canción no había nacido así. Es de mucho aprendizaje pasar por ese tipo de escuchas, probar esos nuevos complementos y ver que sí pueden quedar bien, en equilibrio y donde yo me pueda sentir muy cómoda sin perder la esencia.

-¿Somos contiene canciones que sacan fantasmas interiores, curan, interiorizan, rechazan o qué tipo de canciones ofrece?

-Todas las canciones tienen una historia. Recuerdo que alguien me dijo el año pasado: «Pero no se puede escribir una canción de un primo, de un tío, de una vecina». En cambio yo pienso que justamente de esas historias es que nace la profundidad de una canción o de una poesía. El material entrega historias de personas, otras inspiradas en las luchas de otras personas o momentos que han tenido otros. Y eso, creo que hace que también las canciones sean diversas, tengan una fuerza muy grande. Para mí, eso representan.

-¿Significa que son autobiográficas? ¿Esas historias tienen mucho peso en su vida?

-Sí. Hay una canción que se llama Ave, que nació por un amigo que tuve, que quise y quiero como un hermano, que murió por la violencia que hay en Guatemala; Niña está inspirada en una pequeña parte de la historia de mi mamá y de mi papá; Abriendo la voz, es nueva pero que representa mucho para mí. Como he dicho, estamos en un tiempo donde no podemos autodenominarnos en ser los primeros en hacer algo, cuando en realidad hay muchas personas que nos han antecedido. Estar acá significa seguir quizá rompiendo estereotipos, estigmas que recaen sobre los pueblos indígenas, de mujeres indígenas. Es importante decir que, a pesar de ello, seguimos luchando. Ahora yo estoy teniendo muchos regalos, muchos privilegios por todas esas personas que me antecedieron, pero yo también quisiera dejar algo a las niñas, a la juventud. Las niñas o niños no solo son el futuro sino también son el presente y están aquí.

-El disco tiene trece tracks

-Son trece canciones porque es un número importante en nuestra cultura, es algo que tratamos de tener, de sentir, de soñar. Es el equilibrio.

-¿A la primera las canciones salieron en kaqchikel o en español?

-En kaqchikel. Bueno, si nacen en kaqchikel es que son pensadas y sentidas en kaqchikel y se quedan en kaqchikel, lo mismo pasa en español. Las que canto en kaqchikel tienen para mi algo muy valioso, porque muchas de las conversaciones que sostuve con los abuelos y abuelas son en nuestros idiomas maternos. El idioma forma parte importante de nuestra identidad. La canción Ixoqi’ (canta a dueto con Amparo Sánchez) relata una plática que tuve en un sueño con mi abuela. Creo que esto no solo pasa con esta canción sino también con el resto, pero la esencia nunca se va a poder traducir o decir con exactitud.

-Al escuchar algunas canciones me pregunto ¿cambió de estilo o se abrió a nuevas rítmicas?

-Me abrí a nuevas rítmicas.

-¿Y encontró lo que buscaba?

-Me siento muy cómoda. Algo que creo que se siente con este disco es que tiene mucha energía, una alegría muy grande y me siento cómoda con eso. Porque también esta música es gozo, felicidad, armonía, es esperanza. En estos tiempos suena como revolucionaria. Es algo nuevo para mí también porque las había escuchado cuando las tocaba con la guitara y batería, pero ahora suenan mucho más amplias.

-¿Sara seguirá cambiando el estilo?

-No podría asegurar nada (risas). Pero lo que sí es cierto es que ya estoy pensando en las siguientes canciones que vendrán pronto.

-¿Qué aprendió al final de esta grabación?

-En todo este proceso la música me enseñó que es una manera de solucionar el racismo, la exclusión social, la discriminación y toda esa desigualdad social. Es una manera de tejer un puente entre culturas, entre el espíritu y el alma que también tenemos con la Madre Tierra, entre nosotros y nosotras. También aprendí que nuestras voces se tienen que expandir sin miedo por todo el mundo, por todo el universo.

-¿Y también aprendió que ahora prefiere el estudio de grabación que el escenario?

-(Ríe) Por supuesto que me gustaría repetir toda la vida lo experimentado en el estudio de grabación, pero me gusta compartir mucho con la gente, y no tiene que ser precisamente en una tarima. Puedo estar en la esquina de la calle compartiendo con la gente. Ese es el mayor y hermoso regalo que nosotros los artistas podemos tener.

The post «Mi música suena a revolución», Sara Curruchich appeared first on Nómada, Guatemala..

Consultar la fuente

Tercer país seguro parte II: tres mentiras de Morales y la furia de Trump

En una columna anterior expliqué qué significaba ser tercer país seguro de EEUU y las gravísimas consecuencias que tendría para Guatemala firmar dicho acuerdo.  El problema continúa. Alrededor del mismo, el presidente Morales ha dicho al menos tres mentiras y todo como telón de fondo a la furia de Trump con nuestro país. Repasemos el asunto.

Primera mentira: negar el acuerdo a la prensa

El presidente de Guatemala Jimmy Morales y el presidente de EEUU, Donald Trump, se reunirían en la Casa Blanca el 15 de julio. Esto levantó las sospechas de que se firmaría un acuerdo para convertir a Guatemala en tercer país seguro. Ante los medios, antesdespués de que se cancelara dicha reunión, el gobierno negaba el acuerdo. La prensa estadounidense, en cambio, lo daba por hecho.

Segunda mentira: negar el acuerdo ante la propia Corte de Constitucionalidad

La Corte de Constitucionalidad otorgó un amparo provisional un día antes de la reunión entre los presidentes (14 de julio) como consecuencia de una acción que promovieron unos colegas abogados y ex cancilleres ante la amenaza de que Morales firmara el acuerdo de forma simplificada, es decir, sin pasar por el Congreso. Esto motivó que la reunión se suspendiera.

La Corte solicitó un informe al presidente previo a resolver aquí es donde viene la segunda mentira del gobierno. El presidente informó a la Corte que:

«(…) los actos reclamados
constituyen situaciones que no tienen existencia real, sino más bien son basados en conjeturas, noticias de periódicos locales, cartas de Congresistas, que en ningún momento le obligan a realizar determinada actividad, por lo que la prueba ofrecida no constituye ninguna credibilidad de que firmará en el futuro algún documento de compromiso (…)». (El resaltado es propio)

Pero el 23 de julio Twitter amaneció en llamas cuando el presidente Trump tuiteó que «Guatemala, que ha estado formando caravanas y ha enviado a Estados Unidos a un gran número de personas, algunas de ellas con antecedentes penales, ha decidido romper el trato que tenían con nosotros de firmar un acuerdo de Tercer País seguro. Estábamos listos para ir (…)» (traducción libre, el resaltado es propio).

¿Entonces? ¿No decía el presidente Morales ante la Corte de Constitucionalidad, que la amenaza de firmar un acuerdo de tercer país seguro «no tenía existencia real»? El presidente Trump lo delató. Morales le mintió a la Corte.

Tercera mentira: culpar a la Corte de Constitucionalidad de entrometerse en la política exterior

El presidente Morales publicó en Facebook un escrito en el que culpa de la caída de las negociaciones entre Guatemala y EEUU a la Corte de Constitucionalidad por el fallo antes aludido.

Entre otras cosas, Morales afirma: «Recientemente, la mayoría de sus magistrados, identificados con intereses políticos personales, han utilizado su investidura para entrometerse en la política exterior del Estado de Guatemala, facultad que le confiere nuestra carta magna, exclusivamente al Organismo Ejecutivo.» (El resaltado es propio)

El presidente miente o exagera con esa afirmación. La Corte de Constitucionalidad no se entrometió con la política exterior y, mucho menos, negó que el acuerdo pudiese llegar a nacer, lo único que resolvió fue que, si el presidente Morales quiere suscribir el convenio de tercer país seguro, éste debe pasar por la aprobación del Congreso porque así lo establece el artículo 171 literal «l» de la Constitución. Algo que Morales intentó burlar suscribiendo un acuerdo simplificado, pero que finalmente no pudo ser gracias a esta acción de amparo.

Tampoco es la primera vez que la Corte de Constitucionalidad resuelve temas de política exterior, como reiteradamente ha afirmado este gobierno. En 2009 la Corte de Constitucionalidad resolvió, en el Expediente 2409-2009, un amparo a favor de Cámara de Comercio y Cámara de Industria, ante la amenaza de que el gobierno de Álvaro Colom repitiese la medida de restringir el comercio con Honduras por las fronteras terrestres.

La medida a la que me refiero,  la había tomado el Ejecutivo en junio de aquel año, durante 48 horas como consecuencia del golpe de Estado a Manuel Zelaya. De modo que el amparo provisional en el caso del tercer país seguro transita en la misma línea jurisprudencial que aquel precedente.

Nuevamente, Morales miente o se equivoca, la que usted prefiera.

La reacción furiosa de Trump: amenazar con subir aranceles a nuestros productos y poner impuestos a nuestras remesas

Claro está que para Trump la migración es un tema central con miras a su reelección en el 2020. En tal sentido, intentó arrinconar a México para que fuera tercer país seguro con la amenaza de imponer aranceles escalonados que comenzarían con el 5% y acabarían en el 25% si no atendían sus demandas, algo que tuvo a bien evitar el canciller mexicano, Marcelo Ebrard.

Ahora Trump ha amenazado con imponer aranceles a productos guatemaltecos y fijar un impuesto a las remesas de los guatemaltecos. ¿Es posible? Sí, pero en ambos casos podría existir un contrapeso en el legislativo de EEUU.

En el caso de imponer un impuesto a las remesas, debería producirse a través de una ley que deben aprobar ambas cámaras del Congreso americano. De hecho, fue algo que intentaron en 2017 cuando un grupo de republicanos propuso la Border Wall Funding Act of 2017.

El aumento de aranceles es un poco más complicado. El presidente Trump podría hacer uso de la International Emergency Economic Powers Act y declarar que existe una emergencia de parte de Guatemala contra la «seguridad nacional» de los EEUU e imponer aranceles usando los poderes de emergencia que dicha norma le da. En tal caso, el Congreso de EEUU podría emitir una resolución que ponga fin a la emergencia declarada por el presidente y revertir el aumento de aranceles.

Otra respuesta podría ser que Guatemala podría acudir a la Organización Mundial del Comercio (OMC), ya que el aumento de aranceles sería en violación del TLC RD-CAFTA. Honestamente, no es demasiado consuelo. La OMC ha estado bajo serios cuestionamientos por parte de los propios EEUU desde hace años, incluso bajo la administración Obama que bloqueó la reelección de una juez de apelaciones de la OMC. Con Trump la cosa ha ido a peor, pues incluso ha planteado la salida de EEUU de la organización.

Sí, Guatemala no puede negociar de tú a tú con EEUU. La crítica central contra la administración de Morales no es esa.

Lo cuestionable es el secretismo con que se han ventilado los asuntos y la poca consciencia de los problemas que traería para Guatemala aceptar ser tercer país seguro de EEUU. He ahí el problema.

El segundo problema es su narrativa que invita a desobedecer a la CC, algo que data de 2017. Todo muy en contra de la institucionalidad de la que tanto carece el país.

The post Tercer país seguro parte II: tres mentiras de Morales y la furia de Trump appeared first on Nómada, Guatemala..

Consultar la fuente

Elogio de los inusuales: Ophelia Pastrana o la transgresión de existir

Por Carmen Quintela

El vehículo se detiene a media cuadra del restaurante donde en poco más de una hora comenzará su espectáculo. Ophelia Pastrana pregunta: «¿Es aquí?» y, casi sin esperar respuesta, desdobla sus largas piernas, encogidas tras el asiento del piloto y sale del carro. Afuera, un par de jóvenes que terminaron su jornada como lustradores de zapatos, detienen su conversación y alzan la vista. En silencio, siguen a Ophelia con la mirada. Uno le da un codazo al otro.

—¿Te molesta, esto? ¿Que la gente se te quede mirando?

Ophelia sonríe, como si no se hubiera dado cuenta de la escena. «Yo me gozo mucho el tema de la altura», resume. De hecho, con esas palabras, comenzará su stand-up más tarde: «Soy altota y algunas personas se escandalizan: ¿Cómo te atreves a usar tacones? Pues… No son la cura para una persona con problemas de altura. También me preguntan cosas que me hacen dudar del sistema educacional. ‘¿Hace frío ahí arriba?’ ¿Juegas basket?’ No sé. ¿A una persona chaparrita le preguntarán si juega minigolf?»

El humor como defensa, como reivindicación, como forma de racionalizar la vida, de quitarle la parte emocional a lo malo. De reír. Así es el espectáculo de Ophelia Pastrana.

Ophelia es una mujer colombiana. Hace más de diez años vive en México. Estudió física, se graduó de econometría y desde los 24 años es empresaria. Ahora tiene 36.

En el medio (a los 28), pasó por lo que llama una segunda pubertad. Ahí fue cuando nació Ophelia. «Para los despistados —continúa su stand-up—, no tengo un problema de voz. Soy una persona trans».

Unos cinco años después de su segunda pubertad, comenzó su canal de Youtube. Su página está llena de vídeos que se salen de lo común en la plataforma, en la que hacer productos que no superen los 10 minutos es casi una norma. Ophelia se planta frente a la cámara y habla con las personas. Durante una hora, dos, tres. También tiene vídeos cortos, en los que puede contar cómo salió del clóset, hablar de su experiencia al caminar en una marcha de la familia con una bandera LGBTI o hacer la reseña de una laptop.

 

Esto le dio mucha más visibilidad. «Estoy listada por Forbes en el top 100 de mujeres más poderosas de México, que es un rarísimo logro, pensando en que soy mujer trans y colombiana. También soy una mujer BBC 100 (un listado realizado por la BBC con las mujeres más inspiradoras e influyentes)», cuenta, orgullosa, cuando la entrevistamos.

El «truco» de su éxito, dice ella, es que es feliz como mujer trans. «Para mí ser mujer es un privilegio». «Me gozo mucho mi vida como mujer trans, porque me ha liberado mucho. Me ha llevado a muchos lugares, he aprendido lo que quiero de mi vida. Cuando hablas con cualquier mujer trans, siempre hablan de este cuento de la disforia (el malestar que sienten las personas con su sexo biológico, que no corresponde a su identidad sexual). Yo tengo euforia. Yo transiciono porque me gusta ser mujer, no porque no me guste ser niño».

«Y para rematar, soy lesbiana», ríe.

Ophelia habla mucho de lo hermoso de lo raro, de lo diferente. «A muchas personas no se les enseñó a lidiar con lo diferente. Me gustaría que la gente le destine recursos mentales a gozarse con la diversidad, con la diferencia», asegura. «Vivimos en un mundo en el que puedes nacer hombre de tez caucásica afrodescendiente y morir mujer de tez morena mexicana. Misma persona. Tenemos la ciencia para eso, es muy nueva y por eso la gente se asombra. Ser trans es hacer uso de una tecnología que no existía hace diez años, que cambia quién soy ahora».

Y en esa pasión por lo diferente, Ophelia se dedica a informarse y documentarse sobre estos avances. «La ciencia que viene ahorita de lo hormonal es tan espectacular. Están desarrollando un kit para que los hombres puedan amamantar. Efecto secundario: crecen un poco las mamas, pero pueden amamantar. Los hombres trans que poseen ovarios ya se pueden embarazar. Y con los transplantes de útero, prepárate».

«Hay tanto detrás de lo que viene de la diversidad, que va a destrozar qué es ser hombre y qué ser mujer para muchas personas. Y como no se enseña al mundo cis a maravillarse por lo raro, hay gente que sufre con todo. En lugar de gozárselo, piensan: ‘Este es anormal, es raro'», explica.

Por eso, para ella es tan importante «lo transgresor que puede ser solo existir. Mi vida es eso, solo existir».

Y, claro, existir, tiene consecuencias. «Cuando me quieren insultar me dicen hombre. No los entiendo, cisheterosexuales, ¿dónde está su lógica?. Me dicen que soy antinatural. OK, vamos a hablar de tus implantes, tacones, maquillaje, extensiones, pestañas y uñas postizas y acerca de qué es natural o no. Hasta ponerse lentes puede ser antinatural. Tu biología, la que tanto respetas, decidió que ibas a ser una persona con poca capacidad visual, pero ahí estás tú modificando tu cuerpo».

La discriminación a mujeres trans viene a veces de lugares inesperados. Como de las mismas mujeres que pertenecen a algunos círculos feministas. «Cualquier espacio que diga ‘Para mujeres’ para mí no es un espacio seguro. Porque sé que siempre va a aparecer alguien que va a ver algo que le va a asustar, y va a ver en mí a un hombre», admite Pastrana.

«No estoy peleada con las mujeres de los feminismos radicales», cuenta. «Estoy peleada solo con el hecho de que piensen que yo soy una amenaza del patriarcado. Me da una lástima. Capaz y los transfeminismos atentan contra algunas esquinas de los feminismos clásicos. Y creo que sí, si lo hacen. Porque borramos la línea de definición de género. Ahora de repente cualquier persona sólo con que se identifique como mujer lo es».

A Pastrana le han dicho muchas veces que ella no puede ser feminista. Que debe definirse como «aliada». «Yo traía una pañoleta verde y a veces usarla ha sido cuestión de pelea con muchas personas. Por eso me desinscribí de los feminismos. Y sí ando por la vida, diciendo que apoyo que existan los feminismos, pero no me inscribo en ellos. Ya lo acepté. No le quita que mis actividades sean feministas, pero no quiero la medalla, porque si el que yo me cuelgue esa medalla implica que ahora vamos a tener mujeres peleándose entre ellas por si la puedo tener o no, estamos malgastando energía en donde no se debería».

Aunque no se cuelgue la medalla, Ophelia Pastrana ha estudiado las desigualdades y los roles de género, y es algo que forma parte de su show. «Se nos enseña a normar. Cuando yo te digo travesti, tú piensas en un hombre en falda. Pero es igual de travesti una mujer en pantalones. La misoginia asociada es tal, que se considera que una mujer que se pone los pantalones está empoderada, mientras que un hombre en falda es causal de despido. Que un hombre adopte lo femenino es cuestión de risa. Hay películas enteras hechas alrededor de un hombre haciendo cosas como una mujer. Un hombre haciendo de mamá. ¿Cómo queremos que los feminismos sean universalmente adaptados si se le enseñó a toda una generación de hombres que hacer cosas de mujer es causa de risa?».

 

Ella utiliza el humor, precisamente, para burlarse de estos roles. «El humor es un modo espectacular de racionalizar la vida. Por eso los activistas y los humoristas viven peleados, porque el humor apela a la razón y el activismo a los sentimientos. Un ejemplo muy de libro es que si se hunde un barco con 50 personas adentro y se salvan algunos, el activista va a aparecer en las noticias diciéndole a todo el mundo ‘sientan tristeza’ o ‘emocionémonos por los que lo lograron’. El humorista se va a sentar y va a decir: ‘Mira, qué raro, todos los que se salvaron son calvos'», sonríe.

«Me gozo mucho el stand-up que me deja comunicar un chingo de cosas, sin meterse al documental biopic triste», concluye Ophelia. «Yo me río de los roles de género en particular, porque es de idiotas, por mil y un motivos. Ir a un lugar donde la gente que va no suele pararse a hablar de la diversidad, y decir: ‘Hola, soy trans’. Y ver ojitos de venado en el público. Me fortalece mucho que la gente se oponga, porque me da mucho material. Me da mucha risa todo».

The post Elogio de los inusuales: Ophelia Pastrana o la transgresión de existir appeared first on Nómada, Guatemala..

Consultar la fuente

En Guatemala, foto comprometedora para una mina ruso-suiza

Por Marion Guégan & Cécile Schilis-Gallego
Publicado en forbiddenstories.org

Si no fuera por un periodista que tomó fotos ese día, algunos podrían decir que no está claro cómo ocurrieron los últimos momentos de Carlos Maaz. Había una nube de gas lacrimógeno, el caos de una protesta improvisada, el eco de balas y rocas volando entre la multitud. En una fotografía, sin embargo, se le ve parado, en medio de la calle, entre los manifestantes, con las manos en los costados, sin arma. Un minuto después, el cuerpo del pescador yace sobre el pavimento y un policía, echado atrás en la parte trasera de una camioneta pickup, con la pistola en la mano, apunta hacia la cámara. Las imponentes montañas verdes de la Sierra de Santa Cruz permanecen impasibles en el fondo, testigas de un asesinato cometido por un hombre en uniforme. La serie de fotografías, durante mucho tiempo era la única prueba concreta de lo que sucedió ese día.

Según su esposa, Maaz fue abandonado durante medio día antes de que los aldeanos, conscientes de que las autoridades no iban a mover el cuerpo, lo recogieran y lo enterraran. Carlos Maaz era miembro de la comunidad Maya, Q’eqchi, de Guatemala, un grupo indígena con un apego especial a la tierra. Era un pescador artesanal, preocupado por la sospecha de contaminación del lago que era su medio de vida. También era padre y esposo.

«Él nos proveyó y nos cuidó», dice su viuda Cristina Maaz Pop. «Cuando lo asesinaron, ni siquiera pensé en ser feliz. Desde ese día ya no me siento segura en ningún lugar. Y ahora no hay quién me ayude».

 

Cristina Xol, viuda de Carlos Maaz -- 6 de diciembre de 2018.

Cristina Xol, viuda de Carlos Maaz — 6 de diciembre de 2018.

La sociedad que está a la raíz de las preocupaciones de los pescadores es Solway, un grupo operando originalmente en Rusia y con sede en Suiza y una sociedad de cartera en Malta. Se instaló en 2011 en El Estor, un municipio remoto oculto en medio de montañas y colinas, para tomar el control de una mina de ferroníquel llamada Fenix ​​Project, que vende el precioso mineral a diversas industrias, como la construcción o la electrónica.

Impunidad policial

Durante la conferencia de prensa posterior a la protesta, la policía negó que alguien haya muerto. Era simplemente una mentira, según Carlos Choc, periodista de la agencia de noticias mayas Prensa Comunitaria, quien tomó la foto del cuerpo sin vida de Maaz. El periódico digital de la comunidad acababa de iniciar un proyecto, de un año de duración, que iba a cubrir el impacto social y ambiental de la mina. El proyecto quedó detenido ese día. La investigación criminal sobre la muerte de Maaz estaba paralizada, mientras que las autoridades llegaron incluso a abrir una causa penal contra Carlos Choc.

 

Video: Carlos Choc, periodista local en El Estor, presenció la muerte del pescador Carlos Maaz. Es el autor de la fotografía de este asesinato. Desde entonces, es perseguido por «amenazas, incitación al crimen y asociación ilícita» después de cubrir las manifestaciones de mayo del 2017 en El Estor. Cuenta el instante en el que todo se vino abajo.

Forbidden Stories, un consorcio de 40 periodistas que publican en 30 de medios de comunicación en el mundo, incluyendo Prensa Comunitaria, han retomado el trabajo de Choc. Después de una investigación de ocho meses, descubrimos que las autoridades guatemaltecas han mentido de forma repetida sobre lo que le sucedió a Maaz, así como sobre el impacto ambiental de la mina. También descubrimos que los reporteros que investigan estos hechos, han sido criminalizados erróneamente por hacer su trabajo. Y que las comunidades Maya Q’eqchi» que viven en El Estor tienen razón al preocuparse por su tierra y salud.

 

Carlos Choc, periodista, amenazado por su investigación sobre la muerte de Carlos Maaz -- 14 de mayo de 2019.

Carlos Choc, periodista, amenazado por su investigación sobre la muerte de Carlos Maaz — 14 de mayo de 2019.

La «misteriosa» mancha roja

El día que murió, Carlos Maaz, participaba a una protesta con un grupo de pescadores. La causa de su preocupación: una mancha roja que apareció en marzo de 2017 en el lago Izabal, el lago más grande de Guatemala, y que atribuyeron a la mina de ferroníquel.

Pidieron un estudio ambiental. Un mes después, el gobierno tomó muestras de agua y concluyó que la maleza acuática era la culpable de la coloración del lago.

Aquella era causada por la Hydrilla, una planta acuática invasiva, dijo Alonzo, «que es roja, la mancha roja es parte del ecosistema del lago. Esa Hydrilla creció gracias al agua contaminada por bacterias, por causa de la falta de plantas de tratamiento de aguas residuales en el río Polochic «.

Sin embargo, los expertos que consultamos llegan a una conclusión diferente. Según el biólogo brasileño especializado en contaminación del agua, Lucas Barreto Correa, «Todos los resultados de los análisis existentes muestran una clara evidencia de los elementos característicos de las actividades mineras. Hay inconsistencias en las declaraciones oficiales, y se necesita una información gubernamental más consolidada con respecto a la contaminación presente en el lago».

 

Pescadores en el lago Izabal, El Estor, Guatemala -- Noviembre 2018.

Pescadores en el lago Izabal, El Estor, Guatemala — Noviembre 2018.

Cerrando los ojos

Durante una visita de la mina realizada por los reporteros de Forbidden Stories, la Compañía Guatemalteca de Níquel (CGN)- compañía que opera en la mina- negó categóricamente cualquier daño al medio ambiente. «No daña al lago porque, de hecho, tanto Pronico
como CGN tienen programas de monitoreo ambiental», dijo Carlos Fernández, director de una reserva natural administrada por la mina. «Tenemos certificaciones
, y estamos comprometidos con los estudios de impacto ambiental autorizados por el Ministerio de Medio Ambiente y el Ministerio de Energía y Minas, y esos compromisos son una gran responsabilidad que cumplimos como empresa». La empresa matriz Solway dijo que los niveles de contaminación no habían cambiado desde que la fábrica comenzó a operar.

 

Video: Anne Michel, Micael Pereira y Jules Giraudat obtuvieron el permiso de visita de la mina de níquel de parte de la empresa CGN-Pronico en El Estor. Los lleva allá Maynor Alvarez, responsable de las relaciones con las comunidades. Una oportunidad de cuestionarlo con preguntas que molestan.

Los pescadores no lo creyeron y afirmaron que la sospecha de contaminación les estaba afectando significativamente.

«No podremos vivir de los peces si continúan contaminando nuestra agua», dijo Alfredo Maquin, uno de los pescadores. «¿De qué vamos a vivir, qué les daremos a nuestros hijos? ¿Dónde vamos a trabajar?»

Finalmente el Ministerio de Medio Ambiente, anunció en una nota sumamente corta que se celebraría una reunión a 60 kilómetros de distancia del pueblo para abordar las inquietudes de los pescadores según el padre Ernesto Rueda Moreno, sacerdote que ejercía como contacto local para las autoridades.

Sin embargo, habían rumores de que se inciaban procedimientos penales contra ellos por bloquear el paso de los camiones desde la mina unas semanas antes. «Los pescadores temían ser arrestados», recuerda el padre Ernesto.

 

Humo naranja saliendo de la mina -- 9 de marzo de 2017 (Crédito: Jerson Xitumul)

Humo naranja saliendo de la mina — 9 de marzo de 2017 (Crédito: Jerson Xitumul)

David y Goliat

Cuando se reunieron al amanecer del 27 de mayo de 2017, se dieron cuenta que las autoridades guatemaltecas los habían abandonado. La respuesta de los pescadores fue organizar un bloqueo. No era el primero que armaban. Por su parte la policía ya estaba de camino. Cuando los pescadores comenzaron a tirar piedras, los policías respondieron con balas. Una hora y media después, Maaz yacía sangrando y muerto en el suelo, disparado en el pecho por un policía.

Dos años y un informe de balística más tarde, el ministro de Medio Ambiente, Alfonso Alonzo, todavía niega que una persona haya muerto Cuando periodistas de Expresso (Portugal) y Le Monde (Francia) lo enfrentaron en su oficina de la ciudad de Guatemala, él continuó dándole vueltas a un tecnicismo: «No se hizo ninguna investigación, no se pudo hacer ninguna investigación, ningún fiscal ni nadie del estado oficialmente estuvo ahí para verificar si esa persona había muerto » dijo.

Por ende nadie ha sido responsabilizado por el asesinato de Carlos Maaz. En cambio, han sido criminalizados tanto los pescadores como los periodistas. Las órdenes de detención emitidas en agosto de 2017 acusaron a siete de ellos de «amenazas», «incitación a cometer delitos» y «asociación ilícita».

Criminalización injusta

Los pescadores fueron inicialmente procesados por una manifestación anterior durante la cual bloquearon una carretera en El Estor y acusados por detener en su coche empleados de la mina. Choc y su colega Jerson Xitumul solo fueron mencionados en los expedientes judiciales posteriormente.»Creemos que los hechos presentados por la compañía como acusación no fueron suficientes para justificar una orden de arresto», dijo el abogado de Choc Francisco Castellanos. «De lo que hemos analizado en el expediente, hemos visto que se basa en identificaciones hechas por el abogado de la empresa que no estaba presente en el momento de los hechos».

Según José Felipe Baquiax, un juez que preside la sala de lo criminal del Tribunal de Guatemala, los tipos de cargos presentados contra los pescadores y los periodistas suelen ser los que se usan contra el crimen organizado, no contra los manifestantes. «La libertad de expresión está reconocida en la Constitución, por lo que esto no constituye un delito», subrayó Baquiax. «Debo decirle que no he visto aquí, desde que empecé como juez hasta ahora que soy magistrado, a nadie condenado por haber participado en una manifestación».

 

Carlos Maaz muerto durante una manifestación el 27 de mayo de 2017 en El Estor (Créditos: Carlos Choc)

Carlos Maaz muerto durante una manifestación el 27 de mayo de 2017 en El Estor (Créditos: Carlos Choc)

Para los dos reporteros de Prensa Comunitaria, estos cargos significaban la amenaza de un arresto. Jerson Xitumul pasó un mes en una de las cárceles más peligrosas del país antes de que se le permitiera regresar a casa bajo arresto domiciliario. En julio de 2018, se retiraron todos los cargos contra él, pero decidió abandonar el periodismo.

Cuando Carlos Choc vio lo que le había pasado a su colega, decidió esconderse. «Tenía que vivir clandestinamente» recuerda. «Todo mi corazón está en mi ciudad, mi pasión por mi trabajo periodístico está en El Estor, pero hubo momentos en los que me desesperé». Durante ese tiempo, Choc, se separó de sus hijos y tuvo que vender la mayor parte de sus posesiones al no poder trabajar.

 

Carlos Choc en El Estor -- 14 de mayo de 2019.

Carlos Choc en El Estor — 14 de mayo de 2019.

 

Choc comenzó a trabajar en el mundo del periodismo hace 12 años y se unió a Prensa Comunitaria en diciembre de 2016. Prensa Comunitaria es la agencia de noticias mayas en Guatemala cuyo objetivo es «documentar la voz de la comunidad y sus diferentes luchas».

Choc describe su trabajo simplemente como «decir la verdad». Su pasión por el periodismo se remonta a su adolescencia. «Cuando tenía 15 años, recuerdo que a mi padre realmente le gustaba escuchar fútbol», recuerda sonriendo. «Recuerdo que cuando él ponía la radio, a veces me gustaba narrar el juego. Ahí es donde nació mi trabajo como periodista. Luego, fui conociendo un poco más y también descubrí la necesidad que existe en nuestras ciudades y en nuestro pueblo de poder informar de la realidad de las cosas.»

 

Carlos Choc y su hijo, Ezequiel, tocando la guitarra -- 11 de mayo de 2019.

Carlos Choc y su hijo, Ezequiel, tocando la guitarra — 11 de mayo de 2019.

Las tensiones entre las comunidades maya Q’eqchi, las autoridades y la mina han ido aumentando durante décadas. En El Estor, la operación minera de ferroníquel ha significado una reducción del gigantesco pulmón verde que era el bosque. Desde el cielo, ahora se puede ver una mancha de color naranja allí donde estaban los árboles: edificios y tuberías cubiertas de polvo de mineral.

En 2007 y 2009, las expropiaciones originales, necesarias para el establecimiento de la mina, provocaron acusaciones de violaciones y asesinatos por parte de la policía y las fuerzas de seguridad de la mina. En ese entonces, la mina era propiedad de una compañía canadiense, Skye Ressources, antes de que la compraran otros canadienses, la compañía, Hudbay, quienes finalmente la vendieron a Solway.

Arriesgando sus vidas

En El Estor, los rusos reemplazaron a los canadienses en 2011, pero la compañía operadora sigue siendo la Compañía Guatemalteca de Níquel. La seguridad industrial de la empresa ha sido cuestionada repetidamente. En 2016, la explosión de una caldera mató a cinco trabajadores. «Muchos de nosotros les advertimos que esta caldera era peligrosa y lo ignoraron», explicaba Manuel Ramos Ochoa, ex empleado. «Están interesados ​​en producir, producir, producir … ¡No les importa la vida de nadie!»

 

Guía espiritual Maya Don David Choc en una ceremonia Maya Q'eqchi' -- 1 de marzo de 2019.

Guía espiritual Maya Don David Choc en una ceremonia Maya Q’eqchi’ — 1 de marzo de 2019.

La viuda de uno de los trabajadores muertos en el accidente cuenta una historia similar. Ella desea permanecer en el anonimato por temor a que, al hablar, la compañía pueda quitarle la compensación financiera que recibe como resultado de la muerte de su esposo.

«Cuando él murió, siguieron trabajando», dice. Su esposo había advertido varias veces sobre los problemas con la caldera hasta el día fatal de la explosión. «Su jefe dijo que no importaba, que siguiera trabajando, que nada iba a suceder. Incluso dijo que habían más muertos su país y que eso no era nada, que eso no era nada de asombro, que ellos ya
estaban acostumbrados a perder gente, bastante.»

En un comunicado, el presidente del consejo de administración de Solway, Dan Bronstein, confirmó que en la mañana del 13 de agosto de 2016, día de la explosión de la caldera, se habían producido problemas previamente al drama, en una unidad de almacenamiento temporal de residuos auxiliares de la caldera en cuestión. «El personal de la central térmica detectó que la pared de la tolva se había desgastado.», dijo. Pero «De acuerdo con la documentación de diseño de una caldera de ese tipo, este tipo de desviación no requiere que se detengan los trabajos.», dijo justificando la decisión de no cerrar la caldera ese día trágico. Agregó que la empresa está reemplazando la caldera dañada por otra de otro fabricante y que otra caldera, idéntica a la que explotó, fue apartada. «Expertos contratados por la empresa operadora y una investigación del gobierno no pudieron establecer la causa de la explosión.», declaró.

 

El Proyecto Fénix en El Estor, Guatemala -- Marzo 2019.

El Proyecto Fénix en El Estor, Guatemala — Marzo 2019.

Una mina que nunca para

Fuera de la mina, las preocupaciones sobre su impacto ambiental están creciendo. Si bien no hay pruebas definitivas de que las operaciones mineras hayan causado problemas a los pescadores y a las personas, existen pruebas de un daño ambiental creciente. Los aldeanos reportaron haber visto humo rojo saliendo de la mina de noche.

«Por la noche, quitan los filtros, cuando están procesando sus productos», dijo Ochoa. «Piensan que la gente no lo ve, y al final, nadie dice nada al respecto». Un portavoz de la mina negó que su planta de procesamiento emitiera vapores rojos por la noche, a pesar de la evidencia fotográfica de lo contrario.

Forbidden Stories probó la calidad del aire durante un mes con un sensor ambiental. Los resultados muestran picos de concentraciones de partículas finas seis veces más altas que las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud. «Estos son los niveles que se pueden medir en China durante los principales episodios de contaminación», dijo el científico atmosférico Boris Quennehen.

En un comunicado, Solway dijo que «las concentraciones excesivas de partículas finas en las comunidades están asociadas con fuentes de polvo no están relacionadas con las fábrica de la mina: polvo de la carretera, incineración de residuos en los campos y madera utilizada para cocinar».

 

Video: En El Estor, Guatemala, la comunidad local sospecha que la mina vecina propiedad de la multinacional Solway contamina el medioambiente. Anne Michel del Mundo, Micael Pereira del diario portugués Expresso y Jules Giraudat de Forbidden Stories han medido los niveles de partículas finas en el aire a los alrededores de la mina y ese día, estaban por encima de las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud.

«Estamos preocupados porque eso tiene un impacto a largo plazo», dice Anibal Coti, director de un centro médico en El Estor. «Hay personas que ingresan con problemas bronquiales, problemas de asma, bronquitis, neumonía».

Ignorando las preocupaciones

Duante una visita a la mina en abril, los reporteros de Le Monde (Francia) y Expresso (Portugal) enfrentaron a Maynor Alvarez, gerente de asuntos comunitarios de la CGN. Él simplemente les respondió: «El monitoreo se lleva a cabo, no solo para el agua: para el agua, el polvo y el ruido. Y el monitoreo se lleva a cabo periódicamente de acuerdo con lo que la ley ordena. Tenemos fe, yo como Pronico, yo como autoridad, yo como comunidad, tenemos fe en estos monitoreos».

En cuanto al gobierno, los aldeanos sienten que se han ignorado en gran medida sus preocupaciones. «Los gobiernos nunca piensan realmente en los pueblos indígenas», explica Cristóbal Pop, el líder de la asociación de pescadores. «Lo que les importa son solo los intereses, dónde hacer dinero con las empresas, que les puede dar buenas ganancias, independientemente de la vida de la gente, del campesino, de los indígenas».

 

Después de pasar un año y medio escondido, el periodista Carlos Choc finalmente pudo ver a un juez en enero y logró evitar la prisión preventiva. Ahora está esperando una audiencia sobre su caso.

«Nunca pensé, durante los 12 años que trabajé como periodista, que algún día pasaría por esto debido a mi trabajo», dijo. «Sé que las falsas acusaciones van a terminar. Y cuando todo esto termine, no quiero llorar.»

Después de pasar un año y medio escondido, el periodista Carlos Choc finalmente pudo ver a un juez en enero y logró evitar la prisión preventiva. Ahora está esperando una audiencia sobre su caso.

«Nunca pensé, durante los 12 años que trabajé como periodista, que algún día pasaría por esto debido a mi trabajo», dijo. «Sé que las falsas acusaciones van a terminar. Y cuando todo esto termine, no quiero llorar.»

The post En Guatemala, foto comprometedora para una mina ruso-suiza appeared first on Nómada, Guatemala..

Consultar la fuente

Estos son los que lucran por enjaular a niños migrantes

Esta empresa, Comprehensive Health Services (CHS), opera los centros que albergan a menores migrantes, por lo cual le cobra al Gobierno de Estados Unidos US$750 diarios por manutención de cada niño migrante. POR DÍA. Como punto de comparación, el precio promedio de una noche en una habitación de lujo, en un hotel de 5 estrellas, en Estados Unidos es de aproximadamente US$520 a US$600 en su época pico (y siempre hay ofertas).

Se saben estos costos porque recientemente se armó un enorme escándalo, ya que activistas de derechos humanos, alertados por parientes preocupados, descubrieron que los niños no estaban recibiendo tan siquiera cepillos de dientes, pasta dental, jabón o pañales. El presidente Trump defendió a la Patrulla Fronteriza, diciendo que no alcanza el presupuesto para eso y que, además, no es la obligación del Gobierno de Estados Unidos –el país más rico del mundo– proveer de lo más básico a las personas a las que tiene enjauladas bajo su cuidado (lo que es legal y humanitariamente incorrecto, pero dejemos eso de lado por ahora).

Volvamos a lo del dinero: la curiosidad de muchos ciudadanos estadounidenses, que saben que ese monto sale de sus impuestos es, ¿qué es lo que cubren esos US$750 diarios? Pues, según aduce CHS, esos US$750 cubren los costos de operación. Sin más explicación, por ahora.

CHS es parte del grupo de empresas de Caliburn, controladas por la firma DC Capital Partners, una empresa financiera de las llamadas «private equity firm»; la junta directiva de Caliburn está encargada de aprobar cada movimiento de su portafolio de inversión, o sea, hay seres humanos específicos decidiendo conscientemente lucrar por mantener a estos menores enjaulados en las más deplorables condiciones posibles.

¿Quién está en esta junta directiva? Comencemos por John Kelly, el general retirado y exjefe de personal del presidente Donald Trump, quien, antes de trabajar para la administración Trump, era lobbista de DC Capital Partners. Hace poco, fue nominado a la Junta Directiva, a la que llegó con un jugoso contrato para CHS de USD 341 millones, ya bien armado el paquetito. Que conste, además, que no hubo licitación pública para este contrato, simplemente fue otorgado a dedazo y sin ninguna obligación de rendición de cuentas por parte de la empresa.

Ya así quedan claras las conexiones y el conflicto de interés. Hay más. Otros en la Junta Directiva son el ex subsecretario de Estado Richard Armitage, el exdirector de inteligencia Michael Hayden, Donald Kerr Jr., uno de los altos directivos de la CIA y otros varios exmilitares y políticos de alto rango de Estados Unidos, que conservan diversas conexiones con el Gobierno. Por motivos de espacio, creo con esto queda muy claro el patrón de quienes lucran con las políticas migratorias de Estados Unidos, a quienes esta crisis humanitaria le ha caído como anillo al dedo.

Todo esto cabe muy bien dentro de la ideología de mercado, tan conveniente para las corporaciones privadas, que aduce que no debe existir ningún oversight o vigilancia del Gobierno sobre la iniciativa privada. Quiero dejar muy claro que el resultado de la falta de vigilancia e intervención de un gobierno y de la obligación de transparencia y rendición de cuentas de una empresa, siempre –SIEMPRE– va a dar como resultado algo así de nefasto en contra del bien común y, en particular, de los segmentos más vulnerables e indefensos de una población. En este caso, los involucrados en la firma han lucrado extraordinariamente por someter adrede a cientos de niños a un sufrimiento innecesario y sádico, manteniéndolos enjaulados, a menudo separados de sus padres y sin acceso a los implementos más básicos de higiene, salud y alimento. Recordemos, incluso, que algunos niños han muerto por negligencia mientras estaban enjaulados o han sido «perdidos» por estas organizaciones privadas y no los logran encontrar.

Nada de esto es especulación. El escándalo ha causado la renuncia del director de la Patrulla Fronteriza y ha sido ampliamente documentado en medios tales como Bloomberg, The Miami Herald, CBS News, The Hill, National Public Radio, The New York Times, Florida Today y muchos otros. Sin embargo, hasta ahora, ninguno de los miembros de la Junta Directiva de DC Capital ha renunciado ni a sus puestos, ni a las ganancias granjeadas por sus lucrativos contratos obtenidos de manera tan inmoral, inhumana, obscura y posiblemente ilegal.

***

Este texto fue publicado en gAZeta, lo reproducimos con su autorización.

The post Estos son los que lucran por enjaular a niños migrantes appeared first on Nómada, Guatemala..

Consultar la fuente

“Apague la Televisión y encienda un buen libro”

Así rezaba el póster que una amiga argentina tenía clavado en la pared de su dormitorio universitario, a finales de los años setenta, y que todavía recuerdo con claridad: sobre un libro abierto que hacía las veces de alfombra mágica, una lectora volaba. La cara hundida en un libro abierto en sus manos, sobre una ciudad iluminada bajo una noche estrellada.

El póster era parte de una campaña de promoción de la lectura que se había hecho algunos años antes en Argentina, promovida por el ministerio del ramo, y que tenía sus correlatos en países latinoamericanos y europeos, posiblemente alentados por la UNESCO. La campaña no dejaba de llamar la atención de este todavía adolescente, que provenía de una región muy diferente del continente en la que la cultura en general y la lectura en particular eran menospreciadas, tanto en la sociedad como desde el Estado. Era la época en la que en las librerías -casi todas ubicadas en lo que hoy llamamos el centro histórico- los ejemplares a la venta en los anaqueles estaban envueltos en plástico, impidiendo que uno pudiera hojearlos, y en la que para poder encontrar casi cualquier cosa más allá de textos de manualidades, autoayuda y libros escolares, había que viajar al extranjero.

Recuerdo mis discusiones en las aulas del Liceo Guatemala con el hermano Eduardo Alburez, maestro de vocación y mentor de juventudes, quien con tal de lograr que sus alumnos leyeran algo, en vez de los libros reglamentarios repartía durante la clase de literatura ejemplares de Selecciones del Reader’s Digest y decía «lean lo que quieran», y a mis gestos atónitos agregaba: «aunque sea esto pero que lean, Arévalo».

En aquellas circunstancias Don Guayo tenía razón, por supuesto: a ese nivel de la adolescencia -el hábito de la lectura se inculca más efectivamente durante la niñez- y en un medio que no valoraba la cultura, no iba a ser fácil convertir a mis compañeros adolescentes en lectores por efecto de una clase de literatura…y menos con los textos que estaban en la lista del Ministerio de Educación. Mis protestas ante su supuesto pecado -repartir la Selecciones en vez de verdadera literatura- tenían partes iguales de arrogancia juvenil -yo ya andaba por Benedetti y Bradbury por esa época- y de ignorancia pedagógica: lo que se necesitaba era que los alumnos fueran desarrollando el hábito por la lectura; orientar y encauzar el hábito ya se podría hacer mas tarde.

Lo de «apagar la tele» respondía a la preocupación de los pedagogos por el carácter adictivo de la televisión y sus efectos ‘anestesiantes’ en la mente. Era la época en la que la oferta televisiva se limitaba a canales abiertos con una programación a base de telenovelas, series cómicas y de aventuras, y noticieros que en su mayoría se limitaban a la lectura de los cables noticiosos. Y por supuesto, los inevitables comerciales. Por entretenidos que pudieran ser algunos programas, tenían muy poco de informativo y menos de formativo. La comparación era inevitable entre el potencial de riqueza y profundidad intelectual que ofrecían las páginas de una biblioteca, y la banalidad superficial de la programación televisiva. ¿Cómo iba uno a comparar los dilemas existenciales de los personajes de las novelas de Herman Hesse con las aventuras siempre predecibles de Batman y Robín?

Pero un artículo reciente le da validación científica a lo que en su momento era una afirmación de sentido común. Un trío de cientistas sociales italianos montaron una investigación que establece una relación directa entre la calidad de la programación televisiva y la disposición al voto populista. Publicada en el American Economic Review -una publicación científica de primera línea- el estudio analiza el efecto causado por la introducción de la televisión comercial en Italia desde el comienzo de los años ochenta mediante la comparación de regiones que contaban con el servicio del canal comercial del magnate -y posterior primer ministro- Silvio Berlusconi, y aquellas en las que no estaba disponible. Cabe señalar que la liberalización de la televisión en Italia -hasta esa época era un monopolio estatal- implicó un cambio drástico en la naturaleza de la programación disponible, pasando de programas entre aburridos e informativos al ‘mínimo denominador común’ del entretenimiento: mujeres en bikini, concursos ramplones, etc. La investigación evidenció que el deterioro de la calidad de la programación tuvo un impacto directo en la disposición de la ciudadanía a votar por las opciones populistas, cargados de mensajes simplistas, encontrando que quienes habían sido expuestos a la programación de baja calidad como niños puntean 5% menos que en pruebas cognitivas, están un 13% menos interesados en la política y 10% menos involucrados en asociaciones voluntarias.

No es únicamente una cuestión de contenidos. Después de todo, la calidad de los programas de televisión se ha transformado sustantivamente en las últimas décadas, y al mismo tiempo que existen programas tan mediocres como los de los años de la televisión análoga -o peores, como los que consisten exclusivamente en fomentar el placer del voyeurismo- hay una enorme oferta de películas, series y documentales de alta calidad estética e intelectual, suficientes como para pasarse pegado a la pantalla todo el día sin hacerle concesiones a la mediocridad. Y en contrapartida, no todo lo que se imprime en papel es oro: existen libros cuyo contenido es poco más que basura, y que en términos de contenido no aportan mucho más que cualquiera de los culebrones telenovelescos mexicanos de los años setenta. Bastaría, en ese caso, ser selectivo en el material televisivo que se consume, especialmente en una época en la que la oferta audiovisual es inmensa y variada, gracias a la televisión por cable e internet. ¿Para que leer La Guerra y la Paz, si su versión cinematográfica o la serie de Netflix nos cuentan la historia más rápido y a todo color?

No es así: se trata de una cuestión fisiológica. Ya para los años setenta, la comunidad científica había identificado que el funcionamiento del cerebro durante el acto de lectura es completamente diferente del que evidencia mientras está en el acto de ver televisión. Las ondas cerebrales prevalecientes son distintas: durante la lectura predominan las ondas beta, que son las que corresponden a un estado de pleno funcionamiento y alerta cerebral. Mientras se ve la televisión, éstas desaparecen para dar lugar a las ondas alfa, que son las que corresponden a un cerebro en estado de pasividad, de letargo, en el que la mayoría de sus funciones se encuentran detenidas. A partir de entonces, diversos estudios científicos alrededor del mundo (Japón, Estados Unidos, India, etc.) han confirmado que la televisión aletarga, aumenta la agresividad y reduce la capacidad verbal. Y no se trata exclusivamente de la televisión como tal: un estudio reciente del Instituto Nacional de la Salud de los Estados Unidos de América a partir de una muestra de 4500 niños, niñas y adolescentes norteamericanos encontró una correlación entre la exposición diaria a cualquier tipo de pantalla -televisión, tabletas, teléfonos inteligentes, videojuegos- y la reducción de las habilidades de memoria, percepción y aprendizaje que se traducen en una reducción de los coeficientes de inteligencia. En casos de adicción severa -seis horas diarias por ejemplo- comienzan a registrase cambios fisiológicos palpables en la estructura cerebral, como el debilitamiento prematuro del córtex.

En contrapartida, la lectura refuerza el funcionamiento del cerebro, mejorando la irrigación sanguínea, generando y regenerando interconexiones entre hemisferios y córtex, etc. No se trata de un efecto ligado a la calidad ‘informativa’ del texto, que supondría -por ejemplo- que más vale la pena leer un libro de ensayos que una obra literaria. Ante una novela, la recreación que el cerebro hace de la historia narrada es tal que nos zambullimos totalmente dentro de esa realidad creada, al grado de que nuestro cerebro hace eco de la acción narrada: si el personaje está moviendo los brazos se activan nuestras zonas cerebrales correspondientes al movimiento de los brazos. La poesía, por su parte, activa al cerebro como ningún otro género artístico y genera más placer -neurofisiológicamente medido- que la música. Y en general, el ejercicio de ‘ponerse en los zapatos de otro’ que el lector alcanza gracias a los artificios de la narrativa literaria, fomenta la capacidad para la empatía. Y vaya si nuestro mundo no necesita de un aumento de la capacidad empática de sus habitantes…En conclusión, las campañas de fomento de la lectura de esa época tenían más razón de la que suponían.

Felizmente y con el paso de los años, el páramo libresco de los años setenta se fue transformando. Cuando tras una década de estudio y trabajo en el extranjero regresé a Guatemala, me encontré con una actividad editorial renovada. La producción de ensayo y de literatura nacionales comenzó a crecer gracias al aparecimiento de distintas editoriales. La Librería del Pensativo en La Antigua Guatemala y Sophos en la capital se convirtieron en sitios de peregrinación periódica para revisar una oferta científica y literaria que, cada vez más, contrastaba con la de las escuálidas librerías de mi adolescencia. Y comenzaron a pulular en sus pasillos los lectores: lectores viejos, de los que antes dependíamos de las conexiones con el extranjero para nuestras necesidades de investigación o de esparcimiento literario, y lectores jóvenes, formados en el hábito de la lectura gracias a la mayor disponibilidad de libros y librerías en el país.

No nos equivoquemos: todavía estamos lejos de ser un país de lectores. En las estadísticas comparativas que se llevan a nivel mundial ni siquiera figuramos. Los países lectores de América Latina andan en un promedio de 5 libros al año por persona, y en el nuestro se estima que ni siquiera llegamos a uno solo. Queda mucho camino por andar. Pero sospecho que hoy, don Guayo Alburez no tendría necesidad de repartir la Selecciones del Reader’s Digest a sus alumnos de bachillerato, y que podría descansar en el desarrollo paulatino de los hábitos de lectura en la sociedad durante las últimas décadas para contar con lectores adolescentes a quienes orientar y encauzar sus gustos literarios. Seguramente, organizaría visitas a la FILGUA para dejar que sus alumnos se zambulleran en la mayor fiesta del libro y de la lectura que nuestro país tiene, recorriendo los puestos de editoriales y librerías y participando en los distintos eventos que se organizan en su marco, diciéndoles: «dejen la pantalla, nos vamos a la FILGUA».

The post «Apague la Televisión y encienda un buen libro» appeared first on Nómada, Guatemala..

Consultar la fuente

“Apague la Televisión y encienda un buen libro”

Así rezaba el póster que una amiga argentina tenía clavado en la pared de su dormitorio universitario, a finales de los años setenta, y que todavía recuerdo con claridad: sobre un libro abierto que hacía las veces de alfombra mágica, una lectora volaba. La cara hundida en un libro abierto en sus manos, sobre una ciudad iluminada bajo una noche estrellada.

El póster era parte de una campaña de promoción de la lectura que se había hecho algunos años antes en Argentina, promovida por el ministerio del ramo, y que tenía sus correlatos en países latinoamericanos y europeos, posiblemente alentados por la UNESCO. La campaña no dejaba de llamar la atención de este todavía adolescente, que provenía de una región muy diferente del continente en la que la cultura en general y la lectura en particular eran menospreciadas, tanto en la sociedad como desde el Estado. Era la época en la que en las librerías -casi todas ubicadas en lo que hoy llamamos el centro histórico- los ejemplares a la venta en los anaqueles estaban envueltos en plástico, impidiendo que uno pudiera hojearlos, y en la que para poder encontrar casi cualquier cosa más allá de textos de manualidades, autoayuda y libros escolares, había que viajar al extranjero.

Recuerdo mis discusiones en las aulas del Liceo Guatemala con el hermano Eduardo Alburez, maestro de vocación y mentor de juventudes, quien con tal de lograr que sus alumnos leyeran algo, en vez de los libros reglamentarios repartía durante la clase de literatura ejemplares de Selecciones del Reader’s Digest y decía «lean lo que quieran», y a mis gestos atónitos agregaba: «aunque sea esto pero que lean, Arévalo».

En aquellas circunstancias Don Guayo tenía razón, por supuesto: a ese nivel de la adolescencia -el hábito de la lectura se inculca más efectivamente durante la niñez- y en un medio que no valoraba la cultura, no iba a ser fácil convertir a mis compañeros adolescentes en lectores por efecto de una clase de literatura…y menos con los textos que estaban en la lista del Ministerio de Educación. Mis protestas ante su supuesto pecado -repartir la Selecciones en vez de verdadera literatura- tenían partes iguales de arrogancia juvenil -yo ya andaba por Benedetti y Bradbury por esa época- y de ignorancia pedagógica: lo que se necesitaba era que los alumnos fueran desarrollando el hábito por la lectura; orientar y encauzar el hábito ya se podría hacer mas tarde.

Lo de «apagar la tele» respondía a la preocupación de los pedagogos por el carácter adictivo de la televisión y sus efectos ‘anestesiantes’ en la mente. Era la época en la que la oferta televisiva se limitaba a canales abiertos con una programación a base de telenovelas, series cómicas y de aventuras, y noticieros que en su mayoría se limitaban a la lectura de los cables noticiosos. Y por supuesto, los inevitables comerciales. Por entretenidos que pudieran ser algunos programas, tenían muy poco de informativo y menos de formativo. La comparación era inevitable entre el potencial de riqueza y profundidad intelectual que ofrecían las páginas de una biblioteca, y la banalidad superficial de la programación televisiva. ¿Cómo iba uno a comparar los dilemas existenciales de los personajes de las novelas de Herman Hesse con las aventuras siempre predecibles de Batman y Robín?

Pero un artículo reciente le da validación científica a lo que en su momento era una afirmación de sentido común. Un trío de cientistas sociales italianos montaron una investigación que establece una relación directa entre la calidad de la programación televisiva y la disposición al voto populista. Publicada en el American Economic Review -una publicación científica de primera línea- el estudio analiza el efecto causado por la introducción de la televisión comercial en Italia desde el comienzo de los años ochenta mediante la comparación de regiones que contaban con el servicio del canal comercial del magnate -y posterior primer ministro- Silvio Berlusconi, y aquellas en las que no estaba disponible. Cabe señalar que la liberalización de la televisión en Italia -hasta esa época era un monopolio estatal- implicó un cambio drástico en la naturaleza de la programación disponible, pasando de programas entre aburridos e informativos al ‘mínimo denominador común’ del entretenimiento: mujeres en bikini, concursos ramplones, etc. La investigación evidenció que el deterioro de la calidad de la programación tuvo un impacto directo en la disposición de la ciudadanía a votar por las opciones populistas, cargados de mensajes simplistas, encontrando que quienes habían sido expuestos a la programación de baja calidad como niños puntean 5% menos que en pruebas cognitivas, están un 13% menos interesados en la política y 10% menos involucrados en asociaciones voluntarias.

No es únicamente una cuestión de contenidos. Después de todo, la calidad de los programas de televisión se ha transformado sustantivamente en las últimas décadas, y al mismo tiempo que existen programas tan mediocres como los de los años de la televisión análoga -o peores, como los que consisten exclusivamente en fomentar el placer del voyeurismo- hay una enorme oferta de películas, series y documentales de alta calidad estética e intelectual, suficientes como para pasarse pegado a la pantalla todo el día sin hacerle concesiones a la mediocridad. Y en contrapartida, no todo lo que se imprime en papel es oro: existen libros cuyo contenido es poco más que basura, y que en términos de contenido no aportan mucho más que cualquiera de los culebrones telenovelescos mexicanos de los años setenta. Bastaría, en ese caso, ser selectivo en el material televisivo que se consume, especialmente en una época en la que la oferta audiovisual es inmensa y variada, gracias a la televisión por cable e internet. ¿Para que leer La Guerra y la Paz, si su versión cinematográfica o la serie de Netflix nos cuentan la historia más rápido y a todo color?

No es así: se trata de una cuestión fisiológica. Ya para los años setenta, la comunidad científica había identificado que el funcionamiento del cerebro durante el acto de lectura es completamente diferente del que evidencia mientras está en el acto de ver televisión. Las ondas cerebrales prevalecientes son distintas: durante la lectura predominan las ondas beta, que son las que corresponden a un estado de pleno funcionamiento y alerta cerebral. Mientras se ve la televisión, éstas desaparecen para dar lugar a las ondas alfa, que son las que corresponden a un cerebro en estado de pasividad, de letargo, en el que la mayoría de sus funciones se encuentran detenidas. A partir de entonces, diversos estudios científicos alrededor del mundo (Japón, Estados Unidos, India, etc.) han confirmado que la televisión aletarga, aumenta la agresividad y reduce la capacidad verbal. Y no se trata exclusivamente de la televisión como tal: un estudio reciente del Instituto Nacional de la Salud de los Estados Unidos de América a partir de una muestra de 4500 niños, niñas y adolescentes norteamericanos encontró una correlación entre la exposición diaria a cualquier tipo de pantalla -televisión, tabletas, teléfonos inteligentes, videojuegos- y la reducción de las habilidades de memoria, percepción y aprendizaje que se traducen en una reducción de los coeficientes de inteligencia. En casos de adicción severa -seis horas diarias por ejemplo- comienzan a registrase cambios fisiológicos palpables en la estructura cerebral, como el debilitamiento prematuro del córtex.

En contrapartida, la lectura refuerza el funcionamiento del cerebro, mejorando la irrigación sanguínea, generando y regenerando interconexiones entre hemisferios y córtex, etc. No se trata de un efecto ligado a la calidad ‘informativa’ del texto, que supondría -por ejemplo- que más vale la pena leer un libro de ensayos que una obra literaria. Ante una novela, la recreación que el cerebro hace de la historia narrada es tal que nos zambullimos totalmente dentro de esa realidad creada, al grado de que nuestro cerebro hace eco de la acción narrada: si el personaje está moviendo los brazos se activan nuestras zonas cerebrales correspondientes al movimiento de los brazos. La poesía, por su parte, activa al cerebro como ningún otro género artístico y genera más placer -neurofisiológicamente medido- que la música. Y en general, el ejercicio de ‘ponerse en los zapatos de otro’ que el lector alcanza gracias a los artificios de la narrativa literaria, fomenta la capacidad para la empatía. Y vaya si nuestro mundo no necesita de un aumento de la capacidad empática de sus habitantes…En conclusión, las campañas de fomento de la lectura de esa época tenían más razón de la que suponían.

Felizmente y con el paso de los años, el páramo libresco de los años setenta se fue transformando. Cuando tras una década de estudio y trabajo en el extranjero regresé a Guatemala, me encontré con una actividad editorial renovada. La producción de ensayo y de literatura nacionales comenzó a crecer gracias al aparecimiento de distintas editoriales. La Librería del Pensativo en La Antigua Guatemala y Sophos en la capital se convirtieron en sitios de peregrinación periódica para revisar una oferta científica y literaria que, cada vez más, contrastaba con la de las escuálidas librerías de mi adolescencia. Y comenzaron a pulular en sus pasillos los lectores: lectores viejos, de los que antes dependíamos de las conexiones con el extranjero para nuestras necesidades de investigación o de esparcimiento literario, y lectores jóvenes, formados en el hábito de la lectura gracias a la mayor disponibilidad de libros y librerías en el país.

No nos equivoquemos: todavía estamos lejos de ser un país de lectores. En las estadísticas comparativas que se llevan a nivel mundial ni siquiera figuramos. Los países lectores de América Latina andan en un promedio de 5 libros al año por persona, y en el nuestro se estima que ni siquiera llegamos a uno solo. Queda mucho camino por andar. Pero sospecho que hoy, don Guayo Alburez no tendría necesidad de repartir la Selecciones del Reader’s Digest a sus alumnos de bachillerato, y que podría descansar en el desarrollo paulatino de los hábitos de lectura en la sociedad durante las últimas décadas para contar con lectores adolescentes a quienes orientar y encauzar sus gustos literarios. Seguramente, organizaría visitas a la FILGUA para dejar que sus alumnos se zambulleran en la mayor fiesta del libro y de la lectura que nuestro país tiene, recorriendo los puestos de editoriales y librerías y participando en los distintos eventos que se organizan en su marco, diciéndoles: «dejen la pantalla, nos vamos a la FILGUA».

The post «Apague la Televisión y encienda un buen libro» appeared first on Nómada, Guatemala..

Consultar la fuente