Votar nulo o en blanco en la segunda vuelta es similar a no haber asistido a votar, no tienen incidencia

Contrario a la primera vuelta, cuando el voto nulo fue considerado como "validamente emitido" por las reformas a la Lepp, en la segunda vuelta no tendrá incidencia electoral. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

Durante las elecciones de la segunda vuelta que se llevarán a cabo el 11 de agosto solo serán considerados como «válidamente emitidos» los votos que claramente marquen el espacio que ocupa en la papeleta el binomio presidencial de Sandra Torres y Carlos Morales, de la Unidad Nacional de la Esperanza, o el de Alejandro Giammattei y Guillermo Castillo, de Vamos por una Guatemala Diferente.

De acuerdo con exmagistrados del Tribunal Supremo Electoral (TSE) y analistas políticos consultados, en este nuevo balotaje a los guatemaltecos solo les queda definir por quién votar, ya sea por Torres o Giammattei, porque cualquier otro tipo de voto no cuenta a la hora de sumar los escrutinios.

El analista político Renzo Rosal expresa que en los sistemas democráticos la segunda vuelta tiene carácter definitorio, por lo que los votos nulo y en blanco quedan en segundo plano y la elección entre los dos contendientes se resuelve por mayoría simple, «donde por un solo voto de diferencia cualquiera de las dos candidatos puede ganar la Presidencia. El voto nulo es inútil», dijo.

Según el abogado y constituyente, Aquiles Faillece, el voto nulo solo tenia validez en la primera vuelta, según el artículo 203 Bis de la Ley Electoral y de Partidos Políticos (Lepp). “El pueblo no ejercio este derecho, por lo que ahora deberá decidirse por uno de los dos candidatos que va a segunda vuelta.

Según el constituyente, este 11 de agosto es obligatorio tomar una decisión ya que abstenerse, no ir a votar o votar blanco o nulo no tiene ningún efecto, al contrario, puede ayudar a un candidato que tenga más voto leal.

¿Lo menos peor?

El exmagistrado del TSE Gabriel Medrano considera que algunos de los argumentos para votar en blanco o nulo serían mostrar inconformidad y protesta contra el sistema o que no se está de acuerdo con Torres y Giammattei, pero que al final sería un voto inútil, sin sentido, porque no cuenta a la hora de sumar.

Medrano expresa que no está de acuerdo con esta forma de desperdiciar el voto, porque considera que los ciudadanos deben tomar una decisión y elegir entre lo que hay, porque la emisión del voto «le da derecho a los ciudadanos para reclamar y exigir al que resulte electo».

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El letrado remarca que en esta segunda vuelta los votos nulo y en blanco ya no tienen ninguna representación legal electoral, porque esa validez que le dieron las reformas a la Ley Electoral y de Partidos Políticos (Lepp), en el 2016, solo abarcan la primera vuelta, la cual se llevó a cabo el 16 de junio. «Ahora solo servirán para las estadísticas», indicó.

Medrano, quien también fue presidente de la Corte Suprema de Justicia, considera que quienes introducen la papeleta en blanco, en la mayoría de los casos, lo hacen por su poca instrucción electoral y porque tienen conocimiento de que «es una obligación y si no asisten tendrá repercusión».

El también expresidente del TSE Mario Guerra Roldán opina que es más ético no salir a votar por un candidato que votar nulo o en blanco, porque luego las personas dicen: «yo fui a cumplir con mi deber de votar, pero realmente no cumplió porque no expresó su voluntad».

Rosal asevera que en esta segunda vuelta el voto nulo y en blanco resultan «siendo inútiles», porque es una votación mucho más específica donde solo caben dos opciones: votar por la candidata de la UNE o el de Vamos, o ser parte de las estadísticas del abstencionismo.

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El analista expone que en estos momentos todo es más pragmático, pues ya no hay elecciones de corporaciones ediles, ni diputaciones distritales, mucho menos al Parlamento Centroamericano, por lo que solo queda votar por el candidato que nos ofrezca mayores oportunidades  y certeza para el país.

Sin embargo, debilitan

Los expertos consultados por Prensa Libre consideran que tanto el voto nulo como el en blanco no inciden en la elección del nuevo presidente, pero que si el porcentaje es alto y se suma al abstencionismo se tendrá un gobernante débil y sin apoyo electoral dirigiendo el país.

Medrano dice que entre menos votos obtenga el candidato ganador más debilidad tendrá para gobernar, contrario a lo que sucedería con un binomio que obtuviera suficientes votos, que actuaría con mucha fortaleza ante la ciudadanía para llevar adelante el mandato que los ciudadanos le van a conceder.

En el mismo sentido Guerra Roldán dice que si son muy altos los niveles de este tipo de votos y el abstencionismo el candidato que gane no tendrá la legitimidad indispensable para gobernar, mucho menos el respaldo ciudadano. “Eso ha sucedido muchas veces en Guatemala, hay una abstención muy grande para ir a votar, el gana lo hace con una minoría», dijo.

Faillace resalta que los guatemaltecos deben tomar la decisión de apoyar al que haya logrado convencer a la mayoría de guatemaltecos y, una vez tomada la decisión, “ponernos a trabajar en favor de ese proyecto, sea cual sea, ya que el Presidente representa la Unidad Nacional y debe trabajar por todos”.

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“Ganó” el voto nulo al Parlacen, pero no se repetirán elecciones en este caso

Según la legislación electoral, para que fuera anulada esa elección, la cantidad de votos nulos debería alcanzar el 50 por ciento más 1 voto.

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¡Ahora le toca al pueblo¡

Pinceladas Democráticas

Vuelve el ciclo
electoral donde el pueblo decide, eligiendo autoridades, es la hora de no fallar,
si se equivoca es cómplice de vivir cuatro años de pobreza y oscurantismo.

Al cumplir el
mandato democrático, de elegir y ser electo, en donde el protagonista principal
es el pueblo, cuya responsabilidad es acudir a las urnas a depositar su voto para
 elegir libremente a sus autoridades, como
un ejercicio ideal, en donde cada ciudadano debe tener la madurez, conciencia,
transparencia y responsabilidad, para elegir a las autoridades que serán responsables
de hacer buen uso de los recursos naturales, humanos y financieros y cumplir
con la obligación de prestar servicios de calidad a la población que tenga como
fin supremo, mejorar las condiciones de vida de todos, sin discriminación
alguna.

La
historia sentencia que la libertad para elegir autoridades en los procesos
electorales, en nuestro caso, han sido amañada por los poderosos, desde el
momento de manejar a su antojo a la ciudadanía analfabeta, a un porcentaje
significativo de habitantes, con baja escolaridad y aprendizajes alienantes
para mantener el statu quo de la ignorancia de la población, limitando la
libertad de pensar, razonar y ser reflexivos al momento de tomar conciencia al
emitir el sufragio para elegir a los más aptos e idóneos para dirigir  los destinos del Estado.

Desde
antes de la llamada época democrática, los déspotas, tiranos y gobiernos de factos,
que abusaron de la soberana voluntad del pueblo, con excepción del
revolucionario Gobierno del Dr. Juan José Arévalo, y Jacobo Arbenz Guzmán; antes
y después de ellos, se han venido realizando elecciones fraudulentas, eligiendo
por no decir designando gobiernos por la elite y las fuerzas externas que han
manipulado los destinos de una nación libre soberana e independiente.

Al
llegar la época de la democracia en donde se le da potestad al Tribunal Supremo
Electoral, que en su génesis, se consideró que sería la solución para evitar el
manejo subyacente de la elección fraudulenta de los gobernantes, dejando al
margen los negocios espurios de las riquezas del Estado y se convirtiera en
nido de la corrupción y el narcotráfico, cooptando los poderes considerados
pesos y contrapesos de la democracia, manipulando procesos de honestidad y
transparencia cada cuatro años, como los delatan los entes judiciales previo a
tan importante evento electoral, «en donde al pueblo le toca» ser el
protagonista decisorio para nombrar a sus autoridades.

Al
paso de la década de los 80, hasta las dos últimas décadas del siglo XXI, han
secuestrado esa libertad, que da la democracia, convirtiéndolo en un ejercicio
en donde todos los caudillo de hoy, manejan a su antojo al pueblo para lograr
alcanzar el poder, amén de sus intereses personales.  Sin olvidar que la pobreza, el hambre, la necesitad
de un trabajo, hace que el pueblo, también maneje sus intereses para emitir el
voto, olvidándose que el voto se ejerce para elegir a los que son probos, académicos,
visionarios, filántropos, honestos transparentes y no a los narcos, mafiosos, corruptos,
miembros de organizaciones criminales y los que dan hoy para aprovecharse
mañana.

Las opciones para elegir, unas de izquierda, del centro y otras de derecha pero todas en contubernio, siempre de los mismos que preparan las trincas a su conveniencia, no olvidemos que LA LEY le otorga al pueblo darle validez al VOTO NULO, que por algo está; normativa que le otorga al soberano, el derecho de sentar un precedente ejemplar, ante tan confusa oferta de políticos perversos y salpicados de corrupción, que ponen en duda la honorabilidad de todos, siendo este, el momento de dar una lección, para que reflexionen y se conviertan para servir con excelencia a la primaveral Guatemala.

TEXTO PARA COLUMNISTA

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¿Es el voto nulo otra trampa?

Papeleta de las elecciones presidenciales del 2015 en la cual figuraron 14 binomios. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

Una de las decisiones que los guatemaltecos deberán tomar dentro de tres semanas es la de ejercer su derecho a votar nulo, porque este será reconocido legalmente, «con lo cual se mostraría un rechazo al sistema político», afirman analistas.

Las reformas a la Ley Electoral y de Partidos Políticos (Lepp) en el 2016 contemplan que si el porcentaje de votos nulos supera el 50 por ciento, deben repetirse los comicios un domingo de octubre, para elegir nuevamente presidente de la República, diputados distritales, por listado nacional y al Parlamento Centroamericano (Parlacén).

La ley es la ley

El artículo 237 de la Ley Electoral y de Partidos Políticos define como voto nulo el que no esté marcado claramente con una X, un círculo u otro signo adecuado. También cuando ese signo abarque más de una planilla o si la papeleta contiene modificaciones, expresiones, signos o figuras ajenos al proceso.

Sin embargo, en sus últimas líneas este artículo resalta: «El voto nulo tiene validez jurídica, a efecto de determinar la repetición de la elección».

Y en el artículo 203 Bis aclara que cuando la suma de los votos nulos es más de la mitad de los válidamente emitidos, el Tribunal Supremo Electoral (TSE) acordará y «declarará en única instancia la nulidad de las elecciones en donde corresponda».

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El mismo artículo explica que los comicios se repetirán por única vez y que los partidos políticos, y en su caso los comités cívicos electorales, deberán «postular candidatos —no dice otros— a los cargos públicos correspondientes».

En cuanto al nuevo proceso, el artículo 210 de la Lepp expresa que la convocatoria a elecciones se hará dentro del plazo de 10 días a partir de la declaratoria de nulidad, y que las asambleas generales extraordinarias finalizarán 60 días antes de la fecha en que se celebren esos comicios.

El mismo artículo establece que los siguientes 30 días serán para la inscripción de candidatos y las elecciones se desarrollarán un domingo de octubre.



¿Con los mismos?

De acuerdo con el analista político Renzo Rosal, con esta norma por primera vez se le proporciona validez jurídica a este tipo de sufragio, pero no contribuye a darle mayor certeza al proceso electoral porque en su redacción no expresa que se deba cambiar de candidatos, con lo «cual se convierte en una repetición puramente formal».

Rosal indica que el valor jurídico del voto nulo ha sido un reclamo popular en Guatemala y otros países, con lo cual se pretende dar vigencia a la expresión ciudadana, pero como quedó escrito el artículo, lo único que hace es forzar a la ciudadanía a votar por los mismos, «por lo que únicamente se traduce en una catarsis colectiva».

Temores y confusión

Durante las últimas semanas han surgido dudas en cuanto al efecto que tendría el voto nulo al momento del conteo, el 16 de junio, en el caso de la elección de presidente de la República. Las dudas se han acrecentado porque se han escuchado algunas voces que invitan a votar de esa manera.

Uno de los temores es que si el porcentaje de votos nulos es alto (cerca, pero menor del 50 por ciento) pueda abrir la puerta a que un candidato con poco porcentaje de aprobación popular gane en primera vuelta, porque los votos nulos y en blanco deben restarse y solo los sufragios en favor de los partidos políticos se convertirían en el universo, tal como estaba contemplado antes de las reformas.

De acuerdo con analistas consultados por Prensa Libre, lo que debe quedar claro es que la cantidad de sufragios que obtengan los candidatos no se va a separar de los votos nulos y en blanco, porque la Lepp considera a los tres como «válidamente emitidos» y constituirían el universo.

Según el analista político Édgar Ortiz, en los resultados electorales de años anteriores los sufragios nulos y en blanco se restaban del total de votos, y ahora se consideran válidamente emitidos; por lo tanto, no se sustraen del porcentaje de total de votos; por tanto, no impactarán.

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«Esta decisión ciudadana —voto nulo— simplemente será un voto que no le tocará a un candidato de los pequeños y tampoco beneficiará a los grandes, porque no se dará el fenómeno de que se restan los nulos y los blancos, como sucedió en elecciones pasadas.

Es difícil que gane

Ortiz considera difícil que el voto nulo gane en alguna de las elecciones, porque el porcentaje de 50 por ciento más 1 es muy alto, con lo que se vuelve «impracticable para la Presidencia», aunque no duda de que pueda darse en alguna de las otras elecciones.

Cita como ejemplo que si para presidente votarán 5.5 millones de ciudadanos, para que tenga efecto el sufragio nulo tendrían que votar cerca de 2.5 millones de esa manera y el resto tendría que estar repartido entre la veintena de candidatos presidenciales y el voto en blanco.

De acuerdo con Ortiz, el punto clave, si el voto nulo alcanzara dimensiones altas de 30 o 40 por ciento, sería, además del efecto jurídico, el alcance político, porque significaría «que hay un rechazo al sistema y quienes pasen a segunda vuelta podrían ganar con márgenes menores al nulo».



No es voto desperdiciado

Uno de los analistas que se han pronunciado en favor del voto nulo es Aquiles Faillace, constituyente 1984-1985, quien advierte de que las personas no se deben dejar manipular porque los votos nulos serán contabilizados como «válidamente emitidos», contrario a lo que sucedió en comicios anteriores, gracias a las reformas de la Lepp, efectuadas en el 2016.

Faillace considera que el voto nulo no es un desperdicio porque es el resultado de una demanda ciudadana para expresar el rechazo a los políticos. Por eso las organizaciones políticas le restaron fuerza en las reformas de la Lepp, porque inicialmente las obligaba a postular nuevos candidatos.

La versión original de la propuesta de ley era que los partidos debían presentar candidatos distintos si se repetía la elección, pero borraron esa pequeña frase antes de aprobarla.

El exconstituyente, además, considera que, al ganar el voto nulo, las elecciones presidenciales se celebrarían en octubre, mes en el que ya estarían electas la Corte Suprema de Justicia y las cortes de Apelaciones, «con lo cual, cualquier decisión judicial ya no tendría nada que ver con el proceso electoral».

«En estos momentos se está mezclando el interés de los hijos de los magistrados, por ser diputados, con el de los diputados, para que no los enjuicien, como sucede con Felipe Alejos y el partido Todos», afirmó Faillace.

No ha superado el 9 por ciento

En los ocho procesos eleccionarios que se han llevado a cabo a partir de 1985, a raíz de la apertura democrática, el voto nulo no ha sido constante en su ascenso y nunca ha superado el 9.08 por ciento que se registró en las elecciones de 1990, cuando pasaron a segunda vuelta Jorge Carpio Nicolle, de la Unión del Centro Nacional (UCN), y Jorge Serrano Elías, del Movimiento de Acción Solidaria (MAS).

Las elecciones que registraron el menor número de votos nulos fueron las del 2015, cuando pasaron a segunda vuelta Sandra Torres, de la Unidad Nacional de la Esperanza (UNE), y Jimmy Morales, del Frente de Convergencia Nacional (FCN-Nación). En esos escrutinios ese voto fue de 4.11 por ciento.

El analista independiente Adrián Zapata considera que en la actualidad hay suficientes argumentos para que se produzca un rompimiento con el statu quo a través de la emisión del voto nulo, que ahora sí tiene validez, pero que en estas elecciones no tendrá una cantidad que supere el 50 por ciento, en el caso de la elección presidencial.

No obstante, Zapata opina que es una opción que se puede considerar para el futuro, para que la población exprese su desacuerdo con la clase política que se presenta para dirigir el país.



¿Cuál es la diferencia con el voto en blanco?

El politólogo Édgar Ortiz explica que hay que tener cuidado a la hora de emitir el sufragio, pues no es lo mismo votar nulo que no marcar la boleta y depositarla en la urna.

Para efectos prácticos, refiere Ortiz, los votos en blanco no tienen validez para determinar si se repite la elección, aunque sí cuentan como votos válidamente emitidos para efectos de determinar la mayoría a favor de algún candidato o del voto nulo. En cambio, «los nulos servirán para determinar si se repite la elección», en caso de que alcancen más del 50 por ciento.

El artículo 237 de la Lepp considera como voto en blanco toda aquella papeleta que no presenta ninguna marca o signo.

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Voto inválido

Otro tipo de voto que contempla la Lepp, pero que es muy raro que se emita, es el catalogado como «inválido», el cual es considerado en el artículo 237 como aquel que no esté consignado en boletas legítimas, que pertenezca a un distrito electoral diferente, que no corresponda a la Junta Receptora de Votos, así como aquellos que de alguna forma revelen la identidad del votante. «Estos carecerán de efectos jurídicos», indica la Ley.

Congreso y corporaciones

En cuanto a la definición de cargos en el caso de los diputados distritales, al listado nacional y al Parlacén, así como integrantes de las corporaciones ediles, estos se definirán desde la primera vuelta, siempre y cuando superen el 50 por ciento.

En segunda vuelta solo se repetirían los comicios donde se declare nulo por violencia y otras causas, explica la magistrada del TSE María Eugenia Mijangos.

Rosal dice que, en la elección de diputados y corporaciones municipales, cuando el voto válido supere por poco el 50 ciento, se convierte en un mecanismo perverso, pues termina dándole cargos a estos partidos con porcentajes muy bajos, lo cual es contrario al espíritu original, de que se reconociera la expresión de rechazo de la ciudadanía.

Los analistas consideran que es difícil que en alguna de las cinco elecciones que se desarrollarán —Presidencia, diputados por listado nacional, distritales y al Parlacén, y corporaciones municipales— gane el voto nulo; sin embargo, no descartan que suceda en algún municipio y hasta puedan ser motivo de conflictividad.

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